La confianza es débil de horas, pálida que me envidia y cierra la puerta al reposo de los latidos
La confianza se quiebra desde el vientre, sembrando castigo para curiosas sin remedio, deshaciéndose, tan rápida, tan juez del que llora
Desconfío de la certeza que regalan los minutos
De las emociones en rebajas prometiendo sin cartera
Desconfío desde la sangre que me aconseja anciana
Que me exige de inmediato una matanza,
Un doliente genocidio de ilusiones
CIERZO
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El viento huracanado del fin de semana amenazaba con arrancar mi níspero de
raíz, pero me equivoqué, el cierzo de la tarde lo tumbó al suelo con tiesto
y...
Hace 1 día

1 comentario:
jeje, tampoco es para tanto, te lo puedo asegurar. oye, por cierto, qué pasa con tu blog que no puedo entrar? besicos
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