Cuando cruzo el puente de San Antón un día de lluvia sin paraguas puedo veros como sois, luchadores bajo el viento, guerreros de las telas enlazadas con varillas azuzados sin piedad por el rayo que no cesa.
A veces hacéis que salga el sol porque nada puede más contra el mal tiempo que una sonrisa que ceder a la rutina con generosidad de madre por un sueldo. Nada puede con vuestras sombras y tempestades.
A veces ser joven o viejo es una diferencia sin peso entre las pupilas que cruzan la calle.
taller 3 de marzo
los de los pueblos
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esta mañana una vieja conocida me ha dicho, sin remedio y sin remilgos que
es que en los pueblos se bebe mucho.
el exdirector de Vanity Fair dice: " cua...
Hace 2 semanas

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