11 mayo 2010

Empiezan los cuentos

La casa de la abuela Emilia


La familia Peña se enteró tarde y mal de la muerte de la abuela Emilia. Cuando la policía les comunicó el fallecimiento llevaba ya muerta 13 días según datos aproximados del forense. En realidad, habían pasado 14 días, 10 horas y 26 minutos en el momento exacto en que la encontraron sentada en su sillón del fieltro verde mirando con la boca abierta la televisión encendida.

Fue Aurelio quien la descubrió al regresar un fin de semana casual a Cántaro. Iba de vez en cuando para hacer alguna barbacoa los domingos un poco por aburrimiento, un poco por nostalgia. Se había marchado de Cántaro a la capital, como tantos otros, a finales de los 70 y siempre que se acercaba al pueblo pasaba a ver a Emilia, la última cantareña que había insistido en permanecer allí a saber dios porqué razones. Ninguno en la aldea lo entendía, ni mucho menos, su familia, el resto de los Peña. Ahora, tras su muerte, el pueblo se quedaría definitivamente vacío. Cántaro o el esperado final de una muerte anunciada.

Al conocer la noticia, los restos vivientes de la estirpe de los Peña, papá Santiago, mamá Montse y su dos vástagos Marcos y Susana, se dispusieron a recorrer los 50 kilómetros que separaban la aldea de la capital. Enterrarían a Emilia en el pequeño cementerio, recogerían sus escasas posesiones y dejarían atrás, de una vez por todas, esas cuatro ruinas que componían el pueblecito, desvencijado y hundido por los años de abandono.

A lo largo de las últimas tres décadas, Cántaro se había ido vaciando como con un cuentagotas. Tarde o temprano todos los habitantes habían decidido recorrer esos 50 kilómetros en dirección a la ciudad sin volver la vista atrás, diciendo adiós para siempre a esa aldea pobre que ahora, desde la nueva autopista, más bien parecían graneros abandonados a su suerte, apiñados entre las carrascas para soportar el frío que sopla de la sierra.

El abuelo Juan Peña había muerto hacía ya nueve años y desde entonces Santiago insistía a su madre Emilia para que dejase el pueblo y se fuera con ellos, que “en la ciudad estaría mejor atendida, madre, que qué va a hacer tan sola en Cántaro, si ahí no queda nadie, sólo el viejo Serafín y usted”. Si hasta las calles, de no ser paseadas, habían comenzado a volverse monte, con hierbas que inundaban los adoquines de un verde parduzco, levantándolos del suelo como si fueran las lápidas vivientes de todos aquellos cantareños que se habían marchado, empujados por el hambre unos, por la curiosidad, otros, el resto por pura soledad.

Pero a pesar de esa soledad Emilia no cesaba en su obcecada decisión de permanecer y morir en Cántaro. Santiago lo achacaba a manías de vieja pero Emilia tenía sus motivos, más profundos de lo que su urbanita hijo pensaba. Cómo abandonar sin más el lugar que la había visto crecer, dejar atrás un espacio que bien podía ser su alma en forma de muros de piedra y pizarra. Cómo no volver a la fuente para rellenar la garrafa al despertar, abandonar así su paseo matutino, el que recorre acompañada por el aliento de Cántaro, en invierno que huele a frío y a nieve, en verano a lavanda y romero, “acompañada por mucho más de lo que se piensan, así es, que en Cántaro me arropa toda una vida y que a dónde voy yo ahora, tan vieja y tan cansada si no es a recordar lo bien que he vivido aquí, tranquilita, con mis cosetas del día a día y rediós la ciudad tan grande que marea, quita, quita que yo me quedo en Cántaro y se acabó”.

Pocos años después de Juan murió también Serafín y entonces fue cuando Emilia se quedó totalmente sola. Santiago iba a verla al menos una vez al mes para llevarle productos básicos, jabón, harina, azúcar, café, así como carne y verduras. Hacía ya casi una década que el economato y la tienda de ultramarinos de Ramona, que era estanco y bar a la vez, estaban cerrados. Emilia ya no tenía fuerzas para el huerto. Sólo conservaba sus geranios y gallinas, tan fuertes como ella, Emilia, el fantasma de moño blanco que se paseaba de noche por Cántaro hablando consigo misma y cien vecinos inexistentes. De vez en cuando Santiago obligaba a ir de visita a Montse y sus hijos, que accedían con desgana a pasar un fin de semana en la tétrica casa de la abuela. Una casa antigua de piedra que olía a alcanfor y leña, a años pesando en los cimientos, a fotos del pasado decorando la chimenea con un pálido blanco y negro de abandono.

Enterraron a Emilia un viernes y los Peña decidieron pasar el fin de semana recogiendo la casa, desechando lo inservible, prácticamente todo en su opinión y empaquetando los recuerdos para cerrar sin remordimientos la puerta a cal y canto y, probablemente, no volver nunca.

Aquel sábado encendieron el fuego en la chimenea y, bajo sus llamas escarlata, fueron sucumbiendo pedazos inconexos de la historia de Emilia, de la historia de Cántaro. Los recuerdos decían adiós en forma de volutas de humo y al ascender por la chimenea desaparecían en el aire mirando al pueblo desde las alturas, lamentándose por el descuidado estado de sus calles, por la única farola que permanecía indemne, reviviendo otros tiempos de fiesta en una plaza que ahora no existía, o la alegría que se respiraba en Cántaro los días de matanza y aquellos de cosecha, cuando Emilia regresaba del monte con su familia cargadas las alforjas de alfalfa para el ganado.

Así pasaron el sábado los Peña, con ganas de regresar a su rutina en el asfalto, dejar definitivamente atrás una casa y una vida que nunca fue suya y que, hasta aquel mismo día, continuaba siendo un lastre mitad de polvo mitad de vergüenza.

Se fueron a dormir pronto todos, a descansar sobre los pesados colchones de lana de casa de la abuela Emilia, aquellos de generaciones pasadas en las que un colchón de lana de buena calidad era la mejor herencia que dejar a un hijo.

El forense nunca supo la hora exacta a la que sucedió la tragedia aunque, según sus datos aproximados fue alrededor de las 2 y media de la mañana. En realidad sucedió a las 3 y cuarto. Lo que sí que está claro es que alguno de los recuerdos de Emilia debió permanecer encendido en la lumbre cuando los Peña se acostaron. Y que, a pesar de que Santiago comprobó que el fuego estaba apagado, una chispa curiosa debió querer despedirse de forma original de la casa, saltando hacia afuera y prendiendo fuego al sofá de fieltro verde de la abuela Emilia. Lo que sí está también claro es que el sofá sintió tanta pena que abrazó a la mesita de té con su mantelito de ganchillo blanco y que el mantelito, junto con la mesita y el sofá, decidieron terminar con todo de una forma particular y escarlata, como escarlata es el fuego cuando quema aquello que ha amado. En apenas 15 minutos las llamas habían ascendido hasta el granero y transcurrida una hora, sólo quedaban cenizas. Cántaro tenía prisa por desaparecer del todo.




10 mayo 2010

El renacer del poeta

Todo es un río limpio y calmo. Si pongo corazón, si me lanzo sin miedo al agua, si confío, abro los ojos, amplío horizontes. Crezco, crezco sin fin. Pongo la mano en el fuego porque me calienta. Muerdo la lengua porque así me vuelvo locuaz por dentro. Voy al grano y la simiente. Selecciono como pájaro aquella materia que nutre como sólo pueden nutrir las piedras. Ansío encontrar esta calma que ahora me riega en cada bocanada de aire fresco que llega a los pulmones. La frecuencia de la tierra me doma. Sé que soy un animal asustado y con prisa. La frecuencia más lenta de la tierra me pausa, me pone una nana en el corazón y me arrulla tan dulce que ya no quiero regresar a la ciudad y retornar a mi piel de ogro que busca, que busca insaciable. En la tierra encuentro. Cesa la búsqueda y me siento en paz.

La muerte del poeta

“Ser uno con el todo. Esa es la vida de los dioses y el cielo de los hombres” (Hiperión o el eremita en Grecia. Friedrich Hölderlin)


Llevo un tiempo practicando la sonrisa interna y ya no quiero hablar más de emociones. De repente, todo el camión de residuos emocionales que he ido acumulando a lo largo del tiempo, aunque sincero, me resulta poco práctico. Y el desligar la mente, el ser simple observadora participante de mi pantalla de televisión interna como si todo mi interior fuese una película, recobra un significado claro y conciso, como cuando de pequeña, al traspasar la franja de 3º de EGB, nos hacían decir adiós definitivamente al lápiz para dar paso al bolígrafo y al principio seguíamos usando el lapicero para después repasar en indeleble tinta el trabajo, y así, copiando 2 veces con seguridad evitábamos copiar 2 veces sin querer. Eso me está pasando ahora a mi con el corazón, que a medida que es más grande y yo más pequeña, más enorme es mi capacidad de empatía, mi amplitud de miras. Escribo con actos diarios en bolígrafo, abandono el lapicero y el doble trabajo que supone recalcar después lo vivido.
Está bien. Está bien así. Llevo un mes casi sin escribir poesía, apenas 5 poemas después de la avalancha de versos que me ahoga desde hace años. Se terminó el idilio, estoy cansada. Y ahora, para más inri, escribo a mano. Llevo un mes asistiendo a un curso de escritura creativa que, según mi joven profesor, está enfocado a la escritura profesional. Eso de profesional me suena a chiste. Yo simplemente quiero aprender porque no sé. Estoy en pañales. Y todo esto para decidir dejar de lado la poesía. Se acabó. Como se terminaron las historias de amor. He crecido y estoy harta de mi infancia de relaciones que me extraen de dentro lo que no me aportan desde fuera. La poesía que escribo tiene algo de egocentrista que me pesa y quiero amputarlo. Estoy cansada de reflejar con mis letras sólo un 25% de lo que vivo y siento. Soy más. Y la escritura también lo es. He comenzado a profundizar en la narrativa. Siempre creí que no valía y que, además, no tenía nada interesante que contar. Siempre me pareció un género mayor para el que aún no estaba preparada. Pero es el fin del dubitativo pesar de la eterna impúber. Soy una mujer. Ya he vivido mucho en un cuerpo y en un corazón. Ya he amado, deseado, odiado y tenido. Llega el abismo del encuentro: el reto de abordar la experiencia en forma de relato escrito.
Siempre deseé ser escritora pero los deseos son sólo papel del aire y yo deseo papel de tierra. Desde hace unas semanas pienso en relato y cada esquina de la ciudad me ofrece un cuento distinto. Escribo a bolígrafo pero ya no calco, no borro, sólo fluyo. Me siento ligera y dúctil, un zafiro desaprovechado por los versos intimistas de la poesía.
No sé, o no he intentado de forma firme, hacer poesía social. Seguro que sería pésima. ¿Qué será de mis críticas al capital sustentadas en forma de cuento? Démonos una oportunidad, abramos las compuertas sobre el cuaderno, como si una simple espiral de metal pudiera ser la llave hacia el infinito, hacia la fusión con el todo fuera de los contornos infantiles e inmaduros del cuerpo inmaduro e infantil. Hoy sueño porque soy y puedo dormir tranquila. Agradezco hasta el último aliento que el universo me brinda. Gracias por estar sola sobre mi manta de colores, con mi boli de maíz, con mi sonrisa de dentro que tan bien atina lo desconocido cuando confía en sí misma.
Confía, todo irá bien. Qué bien...
El aprendizaje no llega cuando lees o escuchas una idea nueva que te cautiva. El aprendizaje ni siquiera llega cuando deseas que esa nueva sensación pase a formar parte de tu mente y corazón. Llega cuando estás preparado y esa preparación es cuestión de tiempo. Del tuyo y el mio. TIC TAC.
Abre bien los ojos a las señales.

08 mayo 2010

Dejemos que la naturaleza haga su trabajo. Que reúna, asimile, se nutra, nos cuide. Que la primavera avance y el cielo se tiña de sol o luna según su ritmo elástico y sensible. Dejemos que los brotes surjan, que las semillas corran. Me gustan los pigmentos con los que pinto el mundo. Sobrellevar esta cesta de confianza y mimbre en la cintura, regalando agua, quemando viento.
Dejemos que el humo ascienda, que la raíz profundice. Aprender a amar el laberinto es tan necesario como aprender a comprender el laberinto porque a lo mejor lo más importante no es saber dónde se encuentra la salida. Porque a lo mejor la salida no fue sino solamente la puerta que nos impulsó hacia dentro. Entrañas y laberinto.
BluP. Me miro como pez que mira la burbuja que crea que creo que no miro sino lo que quiero ver a ratos, que las lentillas me conceden ojos nuevos o viejos de lentilla anual y la bruma se expande cada vez más nítida cada vez más bruma sobre el azul y las palomas cenicientas que ahora mismo me observan desde la terraza de enfrente la que está decorada con bambú y tiene móviles de conchas de esos que hacen música cuando las palomas cenicientas baten sus alas cerca generando brisa de ciudad del espanto del cemento de los lisiados de la plaza cataluña recordándome lo entera que estoy con mis brazos y piernas que se mueven cuando camino por la plaza cataluña y aquel chico del este que pedía en el metro a la salida de passeig de gracia y con el que fui a charlar y se empeñó en regalarme por mi triste euro un triste muñeco de goma que lo retorcías y ponía caras cara vez más feas y mientras él seguía retorciendo el muñeco aunque yo le repetía que no quería ese muñeco de goma y se encogió de hombros y me dijo que “bueno, vale, yo tiro a la basura” justo antes de que regresara el de seguridad haciéndole huir con su casa-mochila a hombros y dejando el muñeco de goma que lo retorcías y ponía caras feas totalmente huérfano y tirado justo al lado de la taquilla de venta de billetes venta venta venta compra compra compra la ciudad es un lugar caro y un tanto peculiar donde los buenos días también tienen precio y la gente se dedica a andar con una dirección muy clara clarísima porque todos saben exactamente donde se dirigen sus pasos y cuanto tiempo les queda para llegar a su destino justo como los trenes pero al revés porque los trenes tienen el metal por fuera y no esconden lo que son y la gente lo lleva por dentro y se esconde a sí misma de quien es. Patatas y judías con cebolla o cómo comer por un euro.

(re)nacer

"La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer."

Bertolt Brecht

nunca llueve a gusto de todos

Esta mañana una señora ciega me ha dicho que no me fíe tanto de la gente después de ayudarle a encontrar la calle que buscaba. Qué irónico.

drassanes

Fue un beso buscado, bonito, banal. Las “3 b” rodeaban a una pareja en la puerta del metro de Drassanes. Ella decía que se le escapaba el último metro pero ante todo no quería quedarse pegada a los brazos de aquel chico como una inocente mosca que juguetea sin saberlo cerca de un charco de superglue. Lo buscado, bonito y banal le vino de perlas para huir con la excusa de “quepierdoeltrenbuenasnoches”. Nada más bajar las escaleras, justo cuando sacaba el bonometro del monedero, una escuálida yonki que intentaba sin éxito cargar con su enorme maleta le pidió ayuda. Vaciló. Se le escapaba el metro, se le escapaba un beso que de tan rápido (apenas sintió cómo una lengua, húmeda y fresca rozaba la suya) no había sido vivido en realidad y ahora tendría que, probablemente, perder el tren para ayudar a la yonki de mudanza. “Pobrecica”, se dijo. Subió con ella el maletón hacia arriba, le devolvió las gracias, bajó corriendo las escaleras y cuando llegó al andén, efectivamente, el último metro se había ido de Drassanes dejándola tirada y con un beso buscado, bonito y banal recorriéndole la boca.

estoy a tiempo para todo

Para saltar rayuelas
Comer pegamento
Sellar mis labios
Contra todo menos
tu boca. Estoy a tiempo
Para todo.

frente a la playa

Todavía no he decidido si he regresado para olvidar o para recordarte. Porque todas las calles son tú o tú eres todos los rincones. Y mi sombra te acompaña o la tuya se detiene en los huecos y el vacío de estos pasos mudos de hoy, día de voto de silencio en la Barceloneta parlanchina.
Es un bálsamo el escuchar conversaciones ajenas mientras demasiados enamorados se descubren y pelean como hace no tanto tiempo tú y yo nos descubríamos y peleábamos en esta misma terraza, en Santa Marta, justo delante de todo lo feo y el mar.
Me han dicho que alguien me anda buscando y me ha parecido algo hermoso. Es una sensación que tranquiliza porque yo ya no quiero buscar más, que ya hurgué demasiado y demasiado mal en mil heridas de piel y llanto. Ahora prefiero que me busquen, que sean ellos los que se equivoquen o acierten conmigo. Los que me elijan, trabajen duro, los que sufran y me dejen.
No se está mal sola. Al menos cuando estás sola las palabras son palabras y sirven para algo. Nada más y nada menos que para lo que fueron inventadas: puro pragmatismo. “Quiero una cerveza y un sandwich de verduras, gracias”. Las palabras retornan a su origen en la soledad. Contigo eran lianas enmarañadas de una enredadera infinita. Por eso una frase llegaba a otra y moría en sí misma como un círculo de hojas verdes que me paseaban sin cesar. Ahora me llevan a algún lado, a un puerto discernible sólo con los ojos del corazón.
No sé si he regresado para olvidar o para recordarte. Hoy no hace ni frío ni calor en mis hombros que se tapan y desnudan al tiempo. Hace dos años de todo aquello y estoy celebrando nuestro aniversario de una forma entre dramática y patética. Tampoco busco nada moral, bueno o malo en pasear sin rumbo por aquellos escenarios de cartón piedra que acogieron nuestra leve e irreal historia.
Sentirse y estar. En estos momentos hasta parecer es lo mismo. Sentirse, estar, parecer sola. Mientras garabateo en el cuaderno, sobre el hule de flores estampadas en la mesa de la terraza de Santa Marta, esta es la única verdad que me envuelve: Me siento, estoy, parezco sola. Pero todo está bien. Sí, el sandwich es para mi, gracias.

30 marzo 2010

Y otra vez de mudanza...



COSAS QUE ME DA PENA DEJAR ATRÁS

1) El curso de agricultura ecológica
2) La profe de danza egipcia
3) Mis plantas
4) Él
5) La militancia ecologista y el grupo de consumo
6) Los talleres de cuentos y escritura creativa
7) El gaztetxe
8) Ir de poteo
9) La lluvia de Bilbao
10)Mis amigos

COSAS QUE ME IMPULSAN ADELANTE

1) Empezar de cero
2) Trabajar en una ong ecologista
3) Escribir sola
4) La próxima profe de danza egipcia
5) La próxima militancia
6) La bicicleta
7) El próximo él
8) Ir de rave
9) La luz de Barcelona
10)Mis amigos

28 marzo 2010

arriaga

Si me pongo la mano en el estómago siento el corazón palpitando con fuerza como si me hubiera tragado un reloj o un pequeño mamífero nervioso Es que acabo de quedar contigo y como siempre, no ha pasado “nada” aunque como siempre que quedo contigo, han pasado muchas cosas Me has preguntado que si escribo más prosa que poesía, hemos hablado de la peli biográfica de bob dylan, mientras los dos por separado jugábamos a hurgar en la tierra con ramitas tirados en el césped a pesar de que empezaba a llover Cómo se nota que nos da igual mojarnos porque sentimos la lluvia como parte del todo del mismo modo que el todo es la tierra que se ha quedado atrapada en la lana de nuestros jerseys de lana y la lana que me envuelve la piel mullida y frágil cuando, como siempre que quedo contigo, hablamos de mil cosas inconexas estableciendo nuestro propio nexo en este irnos conociendo suave Y qué pena que hoy que han cambiado la hora, no haya podido retrasar maquiavélicamente el reloj para aprovechar esos 60 minutos, resucitarlos a tu lado mientras seguimos hurgando en la tierra con ramitas y hablando de bob dylan o mejor aún que cantes algo suyo mientras llueve (y que llueva lo que sea)

26 marzo 2010

felicidades de parte de los otros

Hoy he sido secuestrada. Me han arrinconado de espaldas contra la pared, puesto una bolsa de tela en la cabeza y arrastrado por todo san francisco tres tipos llamados sparrow, mcnamara y bob esponja.
Después de un tiempo eterno dando traspiés se ha quedado todo en silencio. En silencio y a oscuras. Cuando perdemos alguno de los cinco sentidos comienzan a pasar mil cosas por la mente así que imagínate si de repente pierdes dos. Aquí hay gato encerrado...
Cuando de repente ha empezado a sonar una guitarra y he oído voces coreando el cumpleaños feliz, se ha resuelto el enigma. Ahí estaban todos, bien puestecitos en plan coro de voces blancas sobre las escaleras del Marzana. Qué bonito es sentir que hay gente que te quiere. Estoy muy feliz. Y además ahora tengo dos faldas para danza egipcia preciosas preciosas. Muchas gracias a todxs!

25 marzo 2010

felicidades

Soledad,
aqui estan mis credenciales,
vengo llamando a tu puerta
desde hace un tiempo,
creo que pasaremos juntos temporales,
propongo que tu y yo nos vayamos conociendo.

Aquí estoy,
te traigo mis cicatrices,
palabras sobre papel pentagramado,
no te fijes mucho en lo que dicen,
me encontrarás
en cada cosa que he callado.

Ya pasó
ya he dejado que se empañe
la ilusión de que vivir es indoloro.
Que raro que seas tú
quien me acompañe, soledad,
a mi, que nunca supe bien
cómo estar solo.

(Jorge Drexler)

http://www.youtube.com/results?search_query=soledad+jorge+drexler&search_type=&aq=0

el río de los sueños

Hoy he escrito algo sobre que yo era una gota y tú un gigante y que me tenías que llevar al río de los sueños para evitar que me evaporase irremediablemente sobre la palma rugosa de tu mano.
Pero nunca llegué a bañarme en el río contigo, ni a retomar mi forma humana para pasar los días, lluvias y nieblas enrollada en tus hombros de gigante enamorado. No sé bien qué pasó por el camino pero desde luego no pude llegar al agua. Así que terminé siendo el torrente espontáneo y casual que te zarandea cada primavera sin guitarra.
Hoy escribí eso en el taller de escritura creativa. El tema era el río de los sueños. Karla se pone muy pastelero a veces, pero como yo también lo soy un poco, no me importa demasiado. Escribo a gusto. Exprimo lo poco que tengo y me siento bien. Es importante sacar la basura afuera y no se me da nada mal expulsar la oscuridad en forma de residuos amontonados en bolsas de plástico no reciclables.
Luego te he visto. Sí que eres un gigante. Sí que soy una gota y un torrente.

24 marzo 2010

la hortelana de la residencia de la alegría opina

Qué pena que me da ser tan objeto y tan fugaz. Tan poco tierra, tan poco todo. Una amalgama de emociones que no controlo, como si viviese en jurasic park siempre atenta al velociraptor que anida en mi jungla de latidos y bocados. Ñam. Qué pena que me da ser tan poco mármol. Tengo venas de estaño dúctil y todas ellas conducen hacia lo inevitable. Hacia el abismo al que me lanzo y fin. Que todo me da igual como que se me va la vida en cinco minutos recorriendo una calle cotidiana. Se me va… Y se va sin remedio hacia el callejón de las cosas perdidas. Hay algún mapa, seguro que lo hay. Alguien lo tiene preso, encerrado en un baúl que se subasta sin puja alguna de lunes a viernes en la abadía de los misterios. Y yo no tengo dinero para comprarlo. Ni ganas de leerlo. Ni traductor que descifre estas líneas quirománticas que pululan por mis manos hacia el monte de venus, ese que está bajo el dedo anular y sobre los genitales. Cuántas venus en el cuerpo para tener simplemente una sola en la mente. Una y revuelta. El colmo de la catástrofe. La ciclotímica que sigue el lunario para organizar su semillero. Esa podría ser yo si no me diera igual jugar al científico loco con las plantas, con sus ciclos y con los composts sin compostar. Tengo 20 kilos de compost en el balcón. Podría untarme un poco en las rodillas para ver si fermenta rápido y me lleva lejos, muy lejos. Allá donde nadie pueda encontrarme y sin embargo yo pueda divisaros a todos. A todos, bañados en belleza. A todos, hijos míos, que os cultivo con amor porque sois parte de mi y yo parte vuestra. Sabré higienizar el espíritu pero no sé cómo sanar el cuerpo, porque mi voz no llega tan alto, no abarca la escala que requiere esta canción para hacerte los coros una octava más alta sin desafinar ni recurrir a un falsete que es tan falso como no decirte que quiero dormir contigo. Pues te lo digo y punto. Si de algo sé es de saber que mejor tirarse a la piscina y que esté vacía que quedarse con las ganas de un chapuzón que no llega. Y mientras tanto este calor… Este calor pegándose a mi ropa de la semana como el humo de los bares a mi pelo de la vida. Este calor que no cesa de abrirse paso entre el quién soy y el con quién me acuesto. Sin más dilación que el dudar dónde está la constelación de Aries ahora que ya estamos en primavera y que el cielo de Bilbao es casi tan rojo como el de Madrid solo que a veces se ve alguna estrella.

Ante todo te doy las gracias por la inspiración. Luego perdonarás que sea una gatita impulsiva y me dejarás ir a casa intacta y virgen. Tienes que saber algo: eres más caballero que la mayoría.

Por mi parte, sigo tras mis pies, dos zancadas por detrás de mi talento. Él se abre camino solo, como las semillas germinan en cualquier lugar a pesar de que nos empeñemos en cuidarlas como a bebés, con una primera base de hierba, tierra y compost del bueno, del que podría hacer si no viviera en un edificio construido en 1848 que no permite que salga la lluvia ni que entre el sol por la ventana. Buen huerto de hongos el que tengo en el cuarto de baño. Quizá me quede a vivir allí definitivamente para ver si me fermentan un poco más las ideas.

Que sí, que soy Afrodita

Como todas las diosas,
Necesito el fracaso para sentirme terrenal.
No más triunfos sin pena ni gloria.
Porque quien desea la gloria,
Necesita la pena.
Me nutro de ella,
Asciendo,
Desarrollo raíces,
La mirada de loba,
El corazón de campanilla errante.
Alguna vez he creído ser
La mujer más apasionada de la tierra
Eso era sólo porque no me conocía
Porque no escuchaba el latir
De calma,
El amor paciente.
La compañía de lo yermo
Haciéndose de rogar
Ante la puerta
Blindada y oscura
De la sinagoga de la esquina.

Que todo llega.
Y cuanto más larga sea la espera
Más la gloria,
Más firme el encuentro.

Todo sucede por algún motivo

Y tú me estás pasando
Directamente por encima.

22 marzo 2010

nea, la exploradora

Me quedaría despierta toda la noche
escribiéndote
y dibujando el resto de ti que no conozco
con palabras que valieran la pena.
Otra emoción más para seguir tirando.
Una que puede ser finita o infinita
depende de cómo se mida el amor
a estas alturas de la película.
Ahora que la trama ya está desarrollada
y comienzo a comunicarme con los personajes
de una forma original
que bien podría rescatarse del mejor argumento
para el mejor de los relatos.

Sé quién soy
aunque a veces no me reconozca.

Podría decidir que basta por hoy,
que basta por todos estos meses de búsqueda
brújula en mano apuntando directamente
a un corazón.

Pero seguiría mintiéndome
porque, en realidad, estoy hecha toda una exploradora
y a las exploradoras no nos gusta
que nos digan “se acabó”.
No señor.

Nos gusta caernos
hasta dos y tres veces
en los mismos agujeros que se ocultan en la acera.
Nos gusta disfrutar de las grutas oscuras,
de las grietas y las nadas.
Abrirnos paso en pantalones,
endulzar los libros de nadie
con las manos de abuelita
que hace galletas los domingos.

Disfrutar del ahora y siempre.

Y hablo por experiencia
pero sobre todo, hablo por fantasía.

Por eso voy a deleitarme un ratito más
con tu presencia indemne y recién horneada
porque acabas de salir de Matrix
para darme una pastilla
de esas rojas que te hacen ver todo
con otra mirada,
y está bien observar el mundo de nuevo
desde la perspectiva de quererte.

amar, leer, vivir

Nos gustan las mismas cosas a ti y a mi.
Pero yo tengo ojos de gato
Y tú una sonrisa amable.

Yo siempre ando al acecho
y tú eres tú
el que vive y sueña,
dos en uno,
formas de amor hacia todo.

Hasta hacia mis ojos de gato
y mis ganas de morder el mundo
con colmillos poco amables.

Menos amables que tu sonrisa.

Cualquier verbo terminado en ar, er, ir.
Seríamos felices, seguro,
haciéndolos todos.

Todos los verbos
sólo con las manos.

esta noche es diferente

No sé dormir sola.
Y tú eres grande
y mi cama, pequeña,
pero seguro que estaría más cómoda
haciendo un puzzle con tu cuerpo y el mío
que navegando sin problemas
como navego ahora,
entre las sábanas de mi velero nocturno.

No sé dormir sola.
Y me ha faltado el valor para pedirte
que me ayudes esta noche a conciliar el sueño.
Me ha faltado el valor por cobarde,
por prudente,
por derecho.

Porque merezco una oportunidad
para quemar las cerillas
de mi caja de los amantes
con calma y tiento

Porque no sé qué quiero
ni si quiero
o me abandono
a otra pérdida de amanecer,
a otra pérdida.

danza egipcia

Si muevo la cadera y no estás cerca
soy yo misma en el tejado,
soy yo misma.

Si tus pupilas no se centran
en el límite de esta piel tímida
que es mi contorno
deforme de plástico,
puedo reescribirte
puedo retornar
a los versos tiernos
de “tuya para siempre”,
a pesar de la irrealidad que emanan mis manos
acercándose tristes a las tuyas
en la oscuridad del teatro.
Butaca entre butaca,
sigue el negro entre las uñas.

Si muevo la cadera
con el pañuelo de monedas
acentuando los muslos
y no estás cerca,
sé que bailo para ti
desde lo lejano,
desde el útero solo,
desde la memoria.

Pero abro los párpados
y estás en frente
apareces en mi vida como señuelo en un bosque,
y si tan sólo dijeras “la palabra”,
ya sólo me quedaría seguirte a donde fueras,
ya sólo tras los pasos míos
que son los pasos de los otros.

Ya sólo podría seguirte
si tus besos resultaran ser
tan leves y tan suaves
como las arrugas de tus ojos.

Sólo podría seguirte.

Quizá mejor bailar
sola en el tejado.

Quizá mejor,
entonces,
que no me beses nunca.

09 marzo 2010

la comprometida realidad del falso amor

“-¿Has estado alguna vez enamorado?
- El amor es para la gente real.
- Tú pareces real.
- No me gusta la gente real.
- ¿No te gusta?
- La odio. Bebimos algo más, sin hablar mucho. Seguía nevando.”
Factotum, Charles Bukowski

Decía Charles Bukowski (o Henry Chinaski. Supongo que llegó un momento que no se sabía quién de los dos era el personaje, quién el escritor y quién la caricatura) que “el amor es para la gente real”.

Si dudo constantemente de que algo sea real y hasta yo misma jugueteo con los alter egos o Chinaskis Girando que me acosan, quizá es que sólo seamos una imaginación andante y entonces, simplemente, deba dejar de preocuparme por el amor. Quizá ahora mismo sólo me importen el sexo y las caricias. No estoy preparada para nadie (que conozca). A ratos el personaje, a ratos la escritora, otros, la caricatura.

¿Existe alguien real? Mejor dicho, ¿existe algo real e inmutable? Todo cambia y ese “TODO” es tan amplio (así, con mayúsculas) que me asusta. Hasta lo inmortal muta con el tiempo, la humedad o la indiferencia.

Y el amor, la cosa más viva que nos rodea y envuelve, pobres humanos, es a su vez la criatura más voluble y cambiante de todos los monstruos que creamos, porque es la de las pulsaciones vitales. El motor del planeta.

Si algo logra cambiar tanto y tan deprisa, sólo puede significar que está tan vivo que pierde su identidad por inercia, que altera su realidad siendo y siendo pensado. Siendo sentido. Significa que es simplemente una percepción momentánea y que su idiosincrasia depende más de quién lo esté mirándolo que de ser en sí. Significa que el amor se nutre de los ojos del amante en el amado aunque éste simplemente esté mirando (absorto) una fantasía.

El amor es lo más falso que existe. Así que supongo que Bukowski tiene razón y es algo que está hecho sólo para la gente real. Sólo ellos pueden tenerlo y conservarlo.

El amor no se posee. Lo que se posee es el esfuerzo. El amor es demasiado complicado para ser real... Lo único verdadero que deja a su paso es la constancia y el compromiso. ¿Acaso hay algo más palpable y real que eso?

06 marzo 2010

té. aloe. óleo. recuerdos.




Os debo tanto.
Mi felicidad fiel del día a día. Un trocito de sueño cumplido. El compartir, os debo.
Os debo el despertar.

Asamblea



“Utopía no es una quimera. Utopía es lo que no hay todavía y seria posible que hubiera y es posible que llegue a haberlo, por medio de una practica revolucionaria de la imaginación dialéctica y a pesar de las ideologías reaccionarias” (Alfonso Sastre, 'Imaginación, retórica y utopía')

La democracia participativa es el mejor sistema político a desarrollar en un piso compartido por 5 personas. Su eficacia es indirectamente proporcional al número de individuos que cohabiten en el mismo piso-casa-comuna. A mayor número, mayor esfuerzo.

Entonces, ¿cómo crear un espacio de democracia participativa en un estado?
Primer paso:
No traicionarse
Segundo paso:
Crear una cosmogonía propia

Hoy he estado en una charla en la que ha participado como ponente una de mis compañeras de piso y Nekane Jurado. Ella ha propuesto estos dos pasos para iniciar un verdadero camino hacia el ecosociofeminismo. Yo los estoy cumpliendo con penurias, incoherencias y mucho trabajo personal. Le he preguntado que cuál era el tercero. Parece que vamos a tener que descubrirlo por nosotras mismas.

http://www.herria-abian.org/index.php/albisteak/57-nekane-jurado-ekonomista-seamos-el-cambio-que-queremos

Las diez revelaciones

Vuelvo a casa sola. El ordenador marca las 5 de la mañana. El reloj de la estación de Atxuri las 4. Mi móvil las 5. Y doy una charla a las 11… ¿a quién creer? Hace exactamente una hora en punto, a las 04.01, mi último amor me ha dicho que no a una noche de sexo y vino. Primera revelación: sé tú misma y no pierdas el tiempo con quien no lo merece. Brindo por ello.

Esta noche he salido con conocidos desconocidos. Segunda revelación: si sales con alguien que no conoces, probablemente descubrirás sitios nuevos. Así ha sido. Llevo viviendo en Bilbao (a trompicones) prácticamente un año y justo esta noche he estado en tres sitios diferentes en los que jamás había entrado.

Digamos que la noche (corta noche bilbaína, se ve que hace 5 años las cosas eran diferentes pero me ha tocado esta época de calma puritana, ya ves tú…) se ha dividido en 4 partes. La primera, el calentamiento, acompañada de mi gente cercana, la que ya tiene el amor agarrado por los cuernos y que no se preocupa en buscarlo en garitos de mala muerte como yo. (que conste que no procuro dar pena…). La segunda, en la que he ido en busca de ese amor para agarrarlo por los cuernos aunque sea débilmente y sólo por esta noche. La tercera, en la que me he olvidado de esa necesidad y simplemente he disfrutado de lo que tenía delante. La cuarta, en la que me he dado cuenta de que a pesar de todo, la vida es un teatro y yo, una escritora venida a menos (léase actriz frustrada o bailarina sin talento).

Esta noche ha sido como un bálsamo. Un cuento en forma de bella metáfora. Un libro de texto sobre el que explorar el amplio universo de ti y de mi. De todas nosotras danzando como lesbianas, a menudo transexuales, al compás de la vida. (re)brindo por ello.

Tercera revelación: si tienes ojos de gata en celo, asúmelo y sé feliz.

Digamos que mis amigos-compañeros de piso emparejados, esos que tienen el amor cogido por los cuernos y que no se matan en salir ni divertirse fuera de la alcoba (o la suitte, depende de en qué cuarto les toque jugar a clases de francés a altas horas de la madrugada... Sí, detalles de mi piso. Quien no los entienda, que pregunte más sobre mi vida cotidiana o si no, que se la imagine…) se han marchado a casa repentinamente con la litrona sin empezar. Básicamente contaré que ahora mismo, a las 5.12, me encuentro en el salón bebiendo esa misma litrona que ni siquiera han compartido una vez en casa, tan absortos como están en sus indagaciones anatómicas… Por supuesto, brindo por ello con la envidia más sana que pueda tenerse hacia el amor y, especialmente, hacia el amor de los amigos-compañeros de piso.

Así que he decidido, cuando los tórtolos se iban a casa, quedarme para ampliar mi círculo de amistades ya que, después de vivir un tiempo prudente en EuskalHerria puedo afirmar, sin que suena a tópico, que aquí a la gente le cuesta abrirse, desmembrar la cuadrilla de toda la vida y conocer gente nueva. Rompiendo moldes, en la medida de lo posible, he salido con un grupo al que casi no conozco. En las primeras dos horas de poteo (tradición vascuence que consiste en ir de bar en bar bebiendo cerveza mayormente en la calle aunque llueva, cosa habitual) y como no recibía respuesta del baserritarra al que le he echado los trastos en los últimos días, he decidido ampliar mis ojos de gata en celo hacia otros horizontes. Digamos que uno de mis horizontes ya tenía un amanecer apalabrado y que el otro debía madrugar para ir en bicicleta a no sé qué monte cercano. Parece que más cercano y más monte que los dos pechos que podrían haberle abrigado esta velada. Él sabrá. Un punto a mi favor es que tampoco se lo he podido dejar claro. De todas maneras es escocés, así que seguro que no será tan raro como los vascos en cuestiones femeninas...

A partir de ese momento que ha supuesto la tercera parte de la noche, he tenido la cuarta revelación: paciencia. Todo es paciencia. Relájate, bebe y pásalo bien a ser posible con un poco de salsa moviendo tus caderas.

Inmediatamente la quinta revelación hacía su aparición en escena: Manolo García no es salsa. Mierda.

Así que todo ha derivado en un ir y venir de planes rotos y quién sabe cómo hemos terminado en otro garito bilbaíno al que nunca había entrado: El balcón de la Lola. Dios. Vaya sitio.

Nada más entrar me he dado cuenta de que aquello no era un bar. Era un campo de nabos. Y no en el sentido madrileño al que estoy acostumbrada. Cuando he visto las proyecciones del VJ, repletas de glúteos marmóreos y afilados rostros masculinos, no me ha hecho falta echar mano a ningún recurso fiestero para darme cuenta de que aquello era un bar gay en toda regla. Desde entonces, pasando por las barras de stripper como si estuviéramos en una jungla de cristal, hasta el cartel de “Zona peligrosa” marcado con luminosas letras rojas sobre la puerta del baño, todo me ha recordado a los bares de Chueca con osos peludos y movimientos sexys por doquier. En esta cuarta fase nocturna he tenido una conversación marciana de esas que sólo se tienen con extraños en los bares con drogas a horas intempestivas de la noche. Sexta revelación: si entras en un lavabo con desconocidos, seguro que tendrás drogas gratis y que ejercerás gratuitamente de psicóloga improvisada.

Básicamente, he observado como un macizo de 35 años se quitaba la camiseta y me mostraba su espectacular cuerpo mientras recalcaba que era hetero dándome un suculento y casto beso, pese a las circunstacias, en la mejilla, al mismo tiempo que su entrenadora de fitness se fumaba un chino para posteriormente, cuando el cuerpo salió del baño, confesarme su amor prohibido por esos pectorales que ¡dios!, dicho sea de paso, cómo me habría gustado acariciar si la vida fuese una continua película porno desclasificada…

El speed hace hablar hasta a las piedras. A veces, escribir también.

Llegamos a la cuarta parte de la noche. Son las 5.30. Sólo me quedan 6 horas para dar la charla. Espero estar fresca para entonces y ser, al menos, amena y didáctica. (Ruego a las diosas tener esas dos cualidades marcadas a fuego en mis discursos públicos para el resto de mis días).

Tras el encuentro en la tercera fase del baño del balcón de la Lola, y después de ver cómo la monitora de fitness se subía a la plataforma para conquistar al pectorales con un sugerente movimiento de piernas, he decidido despedirme de mi nueva cuadrilla nocturna y dirigirme a casa.

Al regreso he parado en la tienda 24 horas que hay en la ría, la única abierta por la noche en el centro de Bilbao, a comprar una litrona de cerveza para bebérmela en casa sola solita. Cómo no, no ha hecho falta ni abrirla al llegar. Ya he dicho que mis amigos-compañeros de piso, los que tienen el amor cogido por los cuernos, habían dejado la otra abierta y sin terminar en el frigorífico, la misma que ahora me acompaña.

Séptima revelación: en todas partes hay rifeños.

Sólo hablo otros idiomas cuando voy borracha. De hecho soy capaz de comunicarme exitosamente en 4 idiomas y 3 dialectos si me encuentro en estado de embriaguez. Gran estado. A ver cuando encuentra una zona geográfica y se convierte en una nación. Brindo por ello.

El chico que atiende en la tienda 24 horas es marroquí pero no tiene cara de árabe: tiene cara de rifeño. Justo. Los tengo calados. Es de Alhucemas. Hemos estado hablando en rifeño. Ha flipado. No puedo olvidarme de este dialecto. Me encanta. Tengo que seguir practicándolo siempre que vaya borracha. Evidentemente, también brindo por ello.

El camino hacia mi casa es breve, longitudinal, bello. Y mientras lo recorría he escuchado dos conversaciones maravillosas y maravillosamente cortas.

Octava revelación de la noche: si al volver a casa encuentras una pandilla de chonis entre las que se halla una mujer con enanismo, sólo pueden estar hablando de dinero.

Novena revelación: si dos amigas de culos gordos cuarentones se despiden en el portal borrachas y tristes un viernes de madrugada, sólo pueden estar hablando de soledad.

La luna está nublada y decreciente descendente. Décima revelación: los pájaros cantan antes de que podamos oírles.

Qué solita estoy. ¿Debería brindar por ello..? Debería brindar por ello.

03 marzo 2010

robles de papel

de ti dejaré constancia, te escribiré algún poema porque es una forma de no perderte. porque a partir de ahora serás otra sombra más pegada a los pies de todos los personajes mudos e incompletos que me forman. de todas las marionetas rotas que salen a escena sin dramaturgo ni final. guardaré un trocito de odio para el postre porque quizá te aventures a prenderme fuego, a probar si ardo de nuevo sobre tu cuerpo, a beberme despacio los restos de amor fundido. será entonces cuando pueda vencerte o vencer mi debilidad contigo (y con todos los hombres) y decirte "ya nos veremos" dando media vuelta y recuperando el poco orgullo que tengo. de ti dejaré constancia porque si no, lo efímero te llevará lejos y ya sólo serás un mensaje en el móvil, uno que nunca respondiste, o que no respondiste como a mi me habría gustado: en carne picada y sin hielo. ya sólo serás margarita salvaje muriendo en el balcón. sólo y solamente un recuerdo.

jo.

23 febrero 2010

(mano a mano) con Karla (lápiz a lápiz)

últimamente escribo a ratos, soy lectora voraz, vivo de forma compulsiva y tengo retrasos de regla. Para que no parezca que dejo este espacio abandonado o que estoy seca como mis ovarios vagos, voy a colgar algunos de los ejercicios del taller de escritura creativa. El único momento en el que me enfrento, esta vez lápiz en mano, a las palabras que me brotan.


15 DE ENERO

TOMANDO CAFÉ CON EL CAOS

Llegó justo cuando estaba terminando el pincho de tortilla. Fuera nevaba. Aunque era una nieve débil, de esas que en las ciudades costeras nunca llega a cuajar en la calle, algunos copos de aguanieve triste se le habían quedado bailando entre los rizos. Caos, se llamaba. Al menos en la red. Así le conocíamos los asiduos de aquel chat de "asociales intrépidos", como nos gustaba llamarnos. Se pidió un ron con limón natural recién exprimido y yo un café. El primer café con el Caos. Así parecía que iba a llamarse la tarde, el prólogo de lo que en aquel momento quise que fuera el inicio de una gran historia.


HAIKUS OCCIDENTALES

TIRADA EN LA CARRETERA

Tirada en la carretera
quién sabe si el asfalto,
la pintura o yo.



VIERNES 29 DE ENERO


PUZZLE

Puzzle. Es la piel o su contorno.
Cómo recortar el alma a pedazos que encajen en cualquier cuerpo.
Quiero meterme dentro del tuyo. Ser pieza móvil.
Puzzle.
Con pelos, con uñas, todo aquello que sobre y crezca.
Pedacitos de lluvia.
Cómo casar esposas sin esclavas.
En la buhardilla de mi vientre, espera.


ES SÓLO UNA PALABRA

"BLANCO"


17 DE FEBRERO

ANZUELO DE LA RAZÓN

Tienes branquias, sangre fría. Eres como un pez entre los muslos.
Y tu boca sin fauces, que sólo sirve para comer purés sin tragarlos (fácil, fácil, todo tan fácil) está atrapada en una suerte de anzuelo triste.
Tu anzuelo de la razón.
Dile al corazón que me eche de menos cuando el tiempo termine de cubrirte las canas de escamas.


SEMBRAR PENSAMIENTOS

Ya no quiero abonar, arar, sembrar, cosechar pensamientos. Sólo recojo palabras sucias de cocina, me peso y soy más ligera que consciente. "Pensar". El acto posterior o postrero de las emociones es para quienes cobran por su materia gris. Yo, sin embargo, pago por sentir. Así que ya no quiero. Ya no deseo deglutirme el corazón para darle palabras a estas sensaciones. Voy a sacar la azada del cajón y quizá me extirpe hoy la tierra de las entrañas...


AMOR ENTRE RUINAS

Y es que apenas tuve el tiempo necesario para arraigar en tus cimientos... ¡Cuánto hormigón perdido!
Pero llegó la magia y sin ni tan siquiera desechar una leve cucharada de gravilla, creó ruinas en mi pecho.
Rocojo los restos con tenedor y cuchillo. Tú tranquilo, que me los comeré sola.

flexiones(re)flexiones(re)flexiones

hoy he escuchado dos frases muy interesantes sobre las que reflexionar con calma hasta hacerlas mías:

1) lo importante es la responsabilidad, no la culpa

2) qué estúpido es medir la vida cuenta atrás (en vez de hacia adelante)

Todo esto lo decía alguien que quizá sea yo contando de 50 a 0 desde artekale a ronda. Pasito a pasito, hasta que él se ha marchado.

Me gustan las 7 kalles de Bilbao. Me gusta el crianza, la tarta de chocolate. La buena compañía.

10 febrero 2010

una melancolía árabe

apunte del día: soy abdellah taia en mujer heterosexual

09 febrero 2010

¿yerma o en barbecho?

14 diciembre 2009

a.dios





Estoy de vacaciones. Creo que dentro de poco me toca la medicina. Esa sin receta. A lo mejor después de una buena dosis regreso de entre las muertas. Todo se andará. De momento, adiós. Aunque lo que más me importa es el “hola” que viene. Viene. De norte a norte. Pero en países diferentes y en otra placa tectónica. Una aún más nórdica. En todos los sentidos, no sólo el metafórico que ahora siento más firme. Hay que decidir. Y beber menos.

Ola. El mediterráneo no está mal, pero me vuelvo al cantábrico. Hasta pronto, Gibraltar.

09 noviembre 2009

jugando un poco

este es un pequeño taller de juegos poéticos que hice con mi amiga inuyur. una noche loca...


Juntando palabras.

Cimentando vida

Yo tengo una semilla
que se llama hormigón
y muchas vigas de metal que se llaman
como tú
yo tengo girasoles que valen por dos vidas
una: la que vivo y sufro
dos: la que pienso y lloro.

Siempre enlatados
Pescado fresco.
Nos llaman pescado fresco.
Sin respirar el agua más de un día
nos pudrimos, te pudres
en el desagüe de la cama.
Ahí te vas, girando
y te digo “adiós” entre lo sucio.

Bailar colinas
Bailar… desnuda
Descubrir… tu cuerpo
Recorrer… mil colinas
Y saberse… no saberse.

Verbo y laureles
En los laureles de mi vida,
en el verbo de tu sexo,
no existe pena ni risa
que no haya merecido,
por poco,
haber sido vivida.

Reunión de personajes.

El de los kleenex y un talibán
- ¡Eh chico! ¡Dame un paquete, anda!
Acababa de salir de la sala de abluciones. Por poco se le empapa la chilaba en el suelo encharcado.
- Son 5 dirhams, sidi.
- Y tú qué, ¿no entras en la mezquita?
Se alejó, secándose las manos hacia la puerta de madera tallada. Saludó a alguien a lo lejos llevándose la mano al pecho.
El chico se miró los pies, sucios, mal resguardados en las chanclas de playa, ordenó los kleenex en la caja. Quién sabe qué estará pensando.

El muecín y el rey
Él ya no era. Se habían parado los relojes, las luces…
la luna, menguante, así había quedado.
Se encontraba exento, tan diezmado de poder.
Y entonces la pregunta ante el asombro,
¿quién podía, quién se atrevía
A seguir cantando sin él?

Pensado en... haiku

Abrazos
Ya venía –de hace tiempo-
Remendando este abrazo
pero no quiere ni sabe.

Se me eriza la piel
tú tan cerca
no somos nada sin cuerpo.

Pereza
La sábana es un chicle húmedo
los ojos cristales
no veo tras de mí sino lo que soy.

No puedo lograr nada
no tengo
ni deseo pensar nada.

Las sábanas un lastre para abandonar este cuerpo,
yo torpe, sin tiempo,
No atrevo a juzgarme, y entonces la retirada.

Miedo
El tren de la bruja
me da miedo
¿quién es la bruja, quién es el cuento?

Si supieras, hasta donde,
desde tanto, desde siempre,
este miedo a que estos versos,
como el miedo no acaben.

Control

Respirar siendo consciente
es complicado…
respiro, luego lato.

Voy a quitarme los recuerdos,
y a arrancarme
el pánico, este momento.

Escondiéndote las palabras…

Se me revuelven las palabras…
retomar la corriente
quisiera que empezarás –mejor si empezará- a juntarme los pedazos
y míos también
como siempre nunca lo intenté“¿y a quién le importa?” me dirás, tu cuerpo envolviendo el mío
Se me juntan los recuerdos
La íntima, por eso la última…

Negro sobre blanco:
Y el delirio de perderme se hace grande…
Devuélveme los huesos, el páramo, la dicha,
Y volver
¡Vamos! Sigo descalza y sigo andando
No comprendes
La torre de babel y sus vecinos
Y quisiera verme sin quererte.

Piensa en…

mi abuela:
Quisiera descubrirte,
no tan vieja, no tan harta,
quisiera recordarte
como antes sé que te pensaba
Y así, vinieran mil cruzadas a llevarte,
No habría causa
para aún vieja, para aún harta,
Ahí dejarte.


mi madre:
Tú querías ser y fuiste
a tu manera, esa tan tuya.
Cada uno tiene su manual,
su propio calzado, profeta o guía.
Quién soy yo para quitarte méritos
quién eres tú para juzgar la vida…

15 octubre 2009

universo vs miniverso

Me gusta tanto esta sensación.
El pesar de los brazos,
la lentitud de las extremidades
como bailarinas
sobre los tendones del cuerpo.

Es mi mente el bastión,
el centinela firme que me mantiene alerta
sabiendo que estoy viva,
que deseo explorar
y exploro
con calma y maduro hervor de ideas,
las emociones que rigen mi carne.

Floto.

Cada vez más y más, floto.
Pero cada vez soy más densa.
Me extiendo y expando
al tiempo que condenso,
preparando cual semilla,
un grito que explote
nada más llegar a la fase REM

A Gioconda Belli

Descubrir una voz que habla por ti no es una cosa que suceda todos los días.
Descubrir que existe algo que te emociona tan adentro que piensas que el interior es parte de la piel, no ocurre tan a menudo.
De vez en cuando la empatía o la capacidad de sentir a ciegas, por no hablar de otros sentidos, se desbordan como cauce de torrente estival regresando a su camino natural a borbotones.
Te ahoga la sensación de frescor.
Glups.
Qué placer beber agua
creyendo no tener sed.

abracadabra

Sigue el camino de baldosas amarillas
y si no, te las inventas.
Así de fácil Dorothy, hija.
Búscate un poco la vida tú que puedes,
tú que eres la protagonista.
Si fueras la bruja del Este todo sería distinto.
Incluso si sólo fueras Totó en celo, las cosas cambiarían radicalmente.
Pero eres mona,
joven,
blanca,
europea.

Sigue el camino de baldosas amarillas.
Sabes donde está el sendero a casa.

Llevas los zapatos rojos, chica,
no te engañes a ti misma con que no sabes por dónde seguir.

Y de paso, sé feliz en el camino.

Te gustan los leones,
no le haces ascos a los robots
y sabes que,
en el fondo,
encontrarás un espantapájaros
ahuyentando el miedo en los maizales
que te inunden el destino.

¡Corre!
¿A qué estás esperando?

12 octubre 2009

Diálogos (sin luz)

Desde que escribo a la luz de una vela, todo se ha vuelto más claro.
Estos son mis diálogos sin luz...

Amante compulsiva


Yo no miento
cuando te digo que eres el chico más guapo del planeta,
que al mirarte se me expande el alma
(como tantas otras veces se me ha expandido)
o que al abrir la puerta de mi casa sólo expulso amor.

Hacia afuera hacia afuera
todo el amor hacia afuera

-canta la mañana a todas horas-

Yo no miento
(quizá exagero, pero mentir no va conmigo)
cuando te digo que no quiero nada serio,
que deseo experimentar la soledad creativa,
aunque después me arrope con tu sudadera
y olisquee los restos de tu piel de tela
sola solita en mi cama de matrimonio.



Declaración de principios



Me gustan las canciones poema
las novelas de película
hablar como un rapero
escribir como una niña.

Me gustan los chicos de todos los colores
los sabores sin prisa
me gusta todo:
así soy de moldeable.

Me gustan las declaraciones de principios
que empiezan y terminan
con la misma palabra.
Como un sí rotundo ante la vida,
como el “no” en la papeleta del voto.

No, no, no
Quizá, quizá, quizá.

Medias tintas,
medias rotas.
Carrera desde el tobillo al muslo.
Y de ahí al cielo.



Dubidubitando

¿Vas a entrar o no?
Porque soy una mujer complicada de por sí así que,
como puedes imaginar,
no me gustan los problemas.

Para quedarte sólo en el umbral
mejor márchate a otra parte.

Mejor da la vuelta,
olvidémoslo todo.
Rindámonos a tiempo
doblando el cuerpo frente a la evidencia:

que el amor a veces es sólo sexo y cariño,
que el amor a veces es estar en el sitio adecuado en el momento preciso
como los besos que gustan,
como las historias que comienzan y terminan con un poema.

Y es que esas son, sin duda, las mejores historias.

Me marcho a casa.
Es la última vez que te lo pido.



Game over the bridge



Hastaelfiltro.

Suena a paja seca
el cigarro aplastado en el cenicero.
Cé más erre más jota.

Puedes encender otro si quieres.
Sí, quiero.

Nunca hay bastante.
“Más vale que sobre que no que falte”,
decían en el paupérrimo antaño.

“Qué tiempos aquellos
los de la avaricia”,
dirán mis nietos.
La presidenta de la tercera república española
sabrá de lo que hablaban sus padres.

¡Más madera!
Para plantar y no quemar.

Ese más hache más tú.
Es igual a vida.

Qué mala soy en matemáticas.
Aunque las letras se sumen
resten
multipliquen
alrededor de mis segundos
como números que obviar
en el tren de la bruja.

Mascarilla
más barata
para disfraz
dedomingo
dedoeterno,

norte tierno,

puño hendido,

barro magno.

Uve más zeta más ubre.

Bebo leche humana:

de mujer, me gusta

de hombre, me mira.
Pé más o más, más...

La tuya me trae de calle.

Y quiero ser nueva
para mostrarte otro camino
casi igual al que mamas.

Los dos bebemos del mismo pezón.
Somos borrachos
pero mi lengua es más larga.

Qué mal lo hago...
casi tanto como tú.

Pero soy digna,
tengo orgullo
y fabrico seda
en una caja de zapatos
sólo en verano
como cualquier buen capullo.

Ay ay!
me gusta tu cima.

Si fuera una mountainbike
me correría en tu piedra
dura y salvaje
como niña sin colegio.

Voy a por agua
glup más sed más traga.
Tráquea fresca del camino.

Quisiera ser la chica de tus sueños
sex más ten más gira.

Calculo que llego.
Un poco más.
Oxida.

Soy de latón.
Latón con pelo.


Ichaurines


Como bien se dice en tu idioma, hoy es un “día nublado”,
o día triste, o como quiera que quieras llamarle,
de todas formas:
hoy es el día de la decisión.

Siempre me gustó ser dramática, o como bien se dice en tu idioma,
“la que se come su corazón”, la sinvergüenza que inventa las reglas
según le convenga.
Y hoy me conviene, vaya si me conviene,
usar el día nublado para decirte adiós,
comerme el corazón
y tirar para adeante como siempre he hecho
con tan buen resultado.

Brillante, tengo un plan brillante.
Adiós corazones.
Adiós nubes.
Todo de una.
Cazadora de pájaros, me dirán por el camino.


Juntas

Aún sigo mirando el reloj en horas capicúa.
Hay algo especial en ser.
Soy, siendo.
Hay algo especial en la palabra.
Y vuelvo a casa sola pero me siento llena.
Vuelvo a casa llena pero no deseo más de lo que tengo en el bolsillo.
Suficiente, digo suficiente.
Cuando vierten vino en mi copa,
cuando me dicen “guapa” por la calle,
cuando creo que ya sé todo de la vida,
cuando renazco como mosca en verano.
24 horas de aire y engullo tu veneno.
Aprendí a escupir el mío.
Sí, soy inmune.
Ya no confio en el instante
aunque mantenga la fe.
Fe de erratas.
Rata polizón en la cubierta del velero.
¿Dónde sopla en viento?,
“allá donde pesquen vida”.
Quitaré la espina tal vez,
quitaré mi espina.
Esa que mantiene erguida
el dorso del momento.
Erección perenne
la que me invita
a tomar copas contigo
y ser mi mejor amiga.
Tengo un bicho dentro
que pica y se rasca solo.
Tengo la solución
en el mismo paquete 2x1.
Líneas cortas.
Punto y seguido.
Aún sigo mirando el reloj en horas capicúa.
Aún me gusta hurgar en la nariz
sin pensar en lo pendiente.
Y olvidar el “mañana y allí”,
como me follo el “aquí y ahora”.
Mira,
Son las 03.30 y estás preciosa.
Da igual qué escribas.
Lo que importa es cómo lo leas.
Si quieres, lo hacemos en voz alta.
Juntitas. Con diminutivos tontos y a la vez.
Una,
dos
y
tres.



La casa del sol


Carreras de caracoles.
Todas dejan rastro.

Quiero la paciencia,
la meta,
la saliva.

Quiero los harapos,
el lujo,
soñar viva.

Con la casa a cuestas.
Paredes vivalvas
que se abren y se cierran
al compás del mar cantando.

Caracol bajo la lluvia
comiendo barro.

Que no se pierda el rastro
que deja en el camino.

Porque retornar a la fuente
siempre será la meta.
La meta de aquel que no olvida lo vivido.

Moluscos pensando
se bañan al sol de mi piel que suda.



Insoportable este limbo

La necesidad no es amor.
La dependencia no es amor.
El miedo no es amor

La rabia no es amor.
La inseguridad tampoco
ni es amor lo incompleto,

Pero yo te quiero.

Y que nadie me diga
que mi dependencia,
mi necesidad,
mi rabia,
mi inseguridad,
mi alma incompleta
no está hambrienta de ti
porque mentirá tanto como yo
cuando te digo
“pasemos la vida juntos”.


Limosna vaginal

Pero si ya ves, cabrón
cómo no te pido nada
cómo permanece la calle desierta
y aún con todo continúo constante,
tranquila,
sabiendo que el tiempo pone a cada uno en su sitio
y a ti en mi cama

ya lo ves, comedor del corazón
cómo la noche es el estómago de todo
de mi sexo
de mi lengua
y que sigue la calle vacía y que sigo sin pedirte nada
sólo aquello que quieras darme como limosna sin condón
aquello que predico desde la guardería
y ya después de la universidad
amar amar amar
todo lo que me reste de vida.



Mharía

“Podría”...

Y es que me encanta el condicional.
Es el tiempo verbal de los sueños.
El momento abstracto donde imaginar
que eres otra,
que tu vida son mil vidas,
que quieres y puedes
“o querrías y podrías”,
ser tantas y tan buenas,
la mejor y la más justa.

“Haría”
rimando con “María”.

Me haría la tonta si no tuviera un coño sapientísimo
cubierto de heridas y llagas iluminando
cual llama de cirio erguido,
hasta el último rincón de mi diario.

El presente es tan sabio
que se toma todo el pasado para dar consejos.
El futuro no existe y quien diga lo contrario
sólo puede ser mujer.

El condicional es de los míos.
De los que lo quieren todo.
De las vidas rápidas
soñadas en el tren.

El condicional es la inyección sin espacio,
los hijos deshechos por la regla del mes,
la enfermedad que nunca tuviste
o podrías tener,
como el novio perfecto,
o la operación estética-improbable,
como una puntita más de speed
atravesando el túnel de la fosa nasal,
hasta la decadencia de lo posible.
La decadencia que no llega,
o llegaría,
si no fueramos aún demasiado jóvenes
para dejar de saltar como monas
en este espacio triste
que nos llama diosas del vacío.

Me gustan las tigresas.
Y las rayas pintadas en su piel de tigre vaginal.

Podría
Escribir cosas más cortas.
Esperar que alguien me entienda
o diga, “sí, sé de lo que habla esta chica”,
si no fuera porque no espero nada
ni a nadie que no sea yo
entrando por la puerta con una exclamación
de victora en los labios.
Con un “¡já!, te lo dije”,
directo a mi misma.
Clavado justo en el centro de la diana.

Vámonos,
es hora de filmarnos a oscuras.

Sólo tú sabes dónde estás tocando.
Qué sinfonía extraña,
la de ser hombre y mujer
a la vez en la cama.




Mi diosa soy yo

Sé que tengo algo
mezcla de puro y virginal escondido entre las piernas
algo que huele incluso fuera de mi cuerpo,
que expele un aroma reconocible a simple vista,
un infiltrado que se disfraza mal en la duda de mi cuerpo
en la fiesta con temblores de creer y compartir.

Sé que tengo algo de ancestral
en el lecho de la diosa,
Como el secreto desconocido
que mantiene su esencia
precisamente en la ignorancia

ignorancia bella
bella blancura
blanco maduro
que dure en mi vida

La llamada de la perfección
comienza en el vórtice de la piel
y tú sólo eres una brecha
que me pule en el camino.



Mi moto alpina derapante


Tu polla es mi polla favorita.
Es que aquí, no encuentro otras.
Al menos otras que me apetezca mimar
como es el caso de tu pequeño pene.
Otras que sean discretas y limpias,
qué dos grandes cualidades para una polla
sin hablar del color, del grosor o del tamaño.

Me gustas tú. Pero más me gusta tu juguete de carne,
es la cara oscura que en realidad más me excita de ti.
Más que tu barriga de treintañero
o tu lunar, o tus rizos en el pelo.
Mejor no hablo de tu forma de ser o tu carácter.
Mejor sólo juzgo tu sexo:
Él me gusta. A ti te odio.

¿Sabías que el odio no es el antónimo del amor?
El verdadero antónimo del amor es el asco.

Y cómo me gusta sentir tu polla entre mis piernas
cuando te digo
“olvídame y dejémoslo para mañana”.


Monotema

Terminado el plato
sólo queda limpiar los restos.
Trozos de comida usada.
Voy a exterminar a la familia de bacterias
que vive en el fregadero de mi cocina.
“¿Serán felices?”, se pregunta el trapo.


Mujer de una en una

Al final lo que más agradezco es quedarme sola.
Al principio me da un poco de pena pensar
“joder, es sábado por la noche y aquí estoy yo,
con mi cubata a medias pensando a quién llamar para pasar el rato”.
Pero en realidad lo que más agradezco es quedarme sola
como ahora.
Sola con mi teclado, con mi cubata,
siendo lo que de verdad ansío ser:
libre.


Nar

A veces soy como el fuego:
útil,
básica,
fuente de vida templando el cuerpo.

El fuego.
El elemento indomable
puesto al servicio del hombre
para el placer de los sentidos.

Hermano en una cueva,
invisible en Babilón,
nimio como el que nace al prender una cerilla.

Y es que de imprescindible a banal
sólo hay un paso tuerto.

Cómo distinguir entre
el mono del fumador
buscando mechero en el bolsillo,
entre el carbón latente
que espera la hoguera
o la mecha que se extiende en tu cama
cuando me meto en ella
toda llena de llamas y aroma.

Huele a humo si me tocas.
Después,
sólo serás ceniza.



Pavor

¡Cuántas hogueras de San Juan deberán pasar
para quemar la papeleta que reza miedo de una vez por todas!
“Miedo”.
Es lo que deseo ahuyentar.
Pero por más que lo reescribo sobre la celulosa trémula,
por más que lo releo una y otra vez en voz alta
y le prendo candela como santera cubana en pleno ritual,
no me desligo de su abrazo.
No me lo quito de encima
como si fuera un amante celoso,
como si fuera yo misma y mis celos,
persiguiéndome descalza por toda la ciudad
gritando tras mis pasos:
“ámame y no me dejes nunca”.

Quizá sea eso mismo lo que deba plantearme
y esta vez en serio:
amar para dejar en libertad.


Preñada

No puedo parar.
A veces es tan natural
tan onírico,
tan bello.
Que es mejor dejar de buscar un sentido
y disfrutar,
escribir,
con el silencio interno
como banda sonora.
Dar por sentado
que todo nace del útero
como las palabras de los dedos
nace nace nace
brota brota brota
de lo humano o la semilla

todo crece hacia arriba
como el curso natural del cielo
que llega tan alto que termina por regresar a la tierra.

El hades no deja de ser primo de neptuno
y neptuno sigue creyendo ser padre de zeus
aunque este sólo sea un tío lejano
que sale en las revistas del corazón
diciendo follarse a todas las diosas del olimpo.

Vaya melrous place
que tenemos aquí montado.

Y digo que quizá
sería mejor
ser hippie siempre.
Hacer lo que nos salga del coño
desnudas.

Sin nudos.

Eso es lo que quería decir
y no salía de mi boca.
Que te quiero
a mi lado
por siempre
un ratito.
Que te pongas
un condón
de lana
que hace frío,
cabrón
y creo que no soy
estéril.


Si fuera


Yo sería una de esas viejas que por no soportar la soledad
hablan solas, tienen mil gatos, y beben whisky a palo seco
creyendo creer que es té con limón
mientras observan por detrás de los visillos
la vida que a ellas mismas se les escapa
tras cipreses malditos
y paseos de adolescente al caer la tarde.

Sí. Seguro.Yo sería una de esas si no tuviera a nadie.

27 agosto 2009

el gran mordisco

"Me fascinan las cosas de los dientes. La boca es el lugar de las palabras, el lugar de lo más evolucionado del pensamiento. Y dentro de un instrumento tan civilizado están los dientes, que son tan brutales y tan salvajes".
(Lucrecia Martel)


Esta tarde me he quedado totalmente dormida en la tarba y he tenido un sueño bastante desagradable. Como suele pasar con los sueños complejos y escurridizos, ahora no recuerdo bien qué sucedía, con quién estaba o porque llegué a esa escalera de incendios al más puro estilo newyorkino. Había una persecución de por medio, algo muy común en mis sueños, pero esta vez, no era yo la perseguida sino la encargada de desvelar la identidad de un misterioso chico en una fotografía. Un chico que conocí hace unos años y al que hace otros tantos que no veo. Realmente no entiendo por qué ha aparecido esta persona en mi subconsciente. Puede que sea porque aunque cuando nos conocimos parecía que había algo especial entre los dos, en realidad jamás llegó a suceder nada, o bien porque ambos compartimos el mismo apellido. Quién sabe. Con las cosas de los sueños es difícil dar algo por sentado. De todas formas, aunque este tío haya sido el protagonista de mi película onírica de la siesta, no es la clave central de la movida. A ver. Resulta que me encontraba en el piso de un fotógrafo-detective que vivía en el mismo edificio que yo. Como ya he dicho, un edificio con escalera de incendios hollywoodiense de varios pisos, muy fashion todo. El caso es que estaba con una especie de compañero de piso, cuya cara no recuerdo, que me hacía el favor de acompañarme a casa del fotógrafo en cuestión a reconocer un rostro en una fotografía. En ella aparecía la calle de una ciudad grande y cosmopolita, y en medio de la gente destacaba un chaval moreno con perfil exótico como si fuera una especie de indio nativo americano. Era el chico este, Javi se llamaba. Había varias fotografías suyas y el fotógrafo me pidió que las revisara varias veces hasta estar segura de que le conocía. Era él, sin duda. De repente, y no sé a santo de qué, parecía que tenía que ayudar al fotógrafo a encontrarle. Ahora viene la parte paranoia del sueño: en cuanto me puse manos a la obra, nada más salir por la puerta de la onírica habitación junto con mi compañero de piso, se me empezaban a caer los dientes. De repente notaba un molesto trocito duro, como una piedra cortante en la boca y descubría que era un diente. Después de ese, comenzaban a caer más trocitos y más rápidamente, hasta que terminaba escupiendo en las manos varios pedazos y perdía en total como 5 muelas y un colmillo. Qué chungo.
Ya es la segunda vez que sueño algo relacionado con los dientes. La primera vez me crecían, ahora los pierdo. Me he puesto a mirar por internet qué significa esto, a pesar de que tengo un amigo muy versado en estos temas que me dice que eso es una tontería porque por internet no tienen ni idea y todos esos libros de significado de sueños son una falacia. Él considera que cada uno tiene que comunicarse individualmente con el sueño para extraer su propia enseñanza. Yo he intentado hacer las dos cosas porque la verdad es que ha sido súper intenso y me he levantado con una sensación muy pesada y extraña como para olvidarla sin más. Según la pérfida opinión del todopoderoso internet, soñar con que se me caen los dientes tiene que ver con que me siento insegura o con la pérdida de un ser querido. En este momento, ambas opciones son más que ciertas. Bien por Google.
Por mi parte, yo creo tiene que ver con la búsqueda de siempre. Con mi búsqueda y sus obstáculos. Suelo soñar con que busco algo o a alguien o bien que me persiguen, persiguen, persiguen… Es un agobio, la verdad. Y es que últimamente mi búsqueda está siendo muy intensa y por momentos, sin sentido, por no empezar a hablar de los obstáculos. Según el sueño busco algo que conozco superficialmente (como puede ser Javi, un chico con el que apenas quedé un par de veces para echar unas cañas), pero no tengo dientes para iniciar la expedición. No sé cómo hacerlo. Bueno, nadie nace enseñado. A pesar de las lecturas negativas que se le puedan hacer a esta fantasía hay algo que tengo claro y es que siempre hay que ser optimista. A veces las cosas no nos van tan bien como nos gustaría, pero yo al menos no puedo quejarme de nada. Que se caigan los dientes si quieren. Habrá que seguir comiendo, ¿no?. A lo mejor me hago vampiro y se me quita definitivamente el problema...

17 agosto 2009

A bocados

Hoy voy a hablar de la capacidad de adaptación del ser humano. De cómo las células se disfrazan según los estímulos recibidos, cómo cambia todo por dentro aunque por fuera continúen perpetuándose las mismas sonrisas, el parpadeo inmanente de la mirada, el poner un pie delante del otro para avanzar. La personalidad es un ser extraño y complejo que habita dentro de cada una de nosotras. Es un caldero hirviendo en el estómago que alimentamos con la experiencia diaria, echando dentro de su barriga humeante los papeles del trabajo, el café de por la tarde, el abrazo que nos dieron justo antes de entrar al cine. Todo eso se cuece ahí, en nuestra marmita de barro estomacal. Después, todo depende del fuego con el que se cocine, de en qué estado se encuentre la madera y si logramos hacer una buena fogata o no. Las ciudades que visitamos, los libros que leemos, las personas que se cruzan y se chocan a lo largo y ancho de nuestro camino son eso, leña. Nuestra leña particular.

“¡Más madera!”, gritaban los hermanos Marx desde el tren. A veces no todo depende de las ganas que se tengan de hacer algo. A veces hay que encontrar la situación indicada, el momento oportuno, el aquí y ahora en el trampolín. De repente un día la hoguera se enciende y ya no puedes hacer nada. Sólo queda hervirse por dentro alterando química y emocionalmente las experiencias acumuladas en la olla como si fueran una colección de trozos de realidad confusa.

Cuando el caldo comienza a borbotar, se produce el milagro. Es entonces cuando las volutas de humo nuevo ascienden y se deslizan por nuestras venas llevando sabores desconocidos de nosotras mismas a todos los huecos del cuerpo. La personalidad es un ser extraño y complejo que cambia y se perfila con la hoguera de nuestro entorno. De repente un día salta una chispa y las ramas comienzan a arder inevitablemente terminando de cocer esa otra “yo” que dormitaba en el fondo de nuestra sopa sin querer salir.

En los últimos días ha habido una gran hoguera en mi cuerpo y ha salido de mi caldero de bruja buena otra yo distinta, que alzándose elegantemente de su cápsula viscosa, me ha dado la mano para continuar a mi lado el resto del camino. Y sé que todavía hay muchas más adormiladas dentro, esperando a que alcance el punto de cocción justo para, por fin, alzarse ellas también de sus crisálidas de vida latente.

Por eso, hoy estoy decidida a proseguir la búsqueda, a continuar llenándome la barriga de todo aquello que pueda extraer del entorno, como si la vida fuera, según sale en los anuncios de la tele, una naranja madura que hay que exprimir. Estoy decidida a potenciar el impulso de exploradora que me delata como cazadora ante el mundo.

Quiero dejar patente mi objetivo, el que mejor me define como cuerpo y alma: conocer más, desear menos, amar sin barreras.

Estoy en el camino de la plenitud. Arañando la puerta de mi casa con la fuerza de las caricias. Quiero más y mejor. Quiero ser... y estoy siendo.

15 agosto 2009

todas las mujeres llenas

Adelante, Amazonas

todas a una y todas conmigo.

Busquemos

refugio

hasta que amaine el temporal.



Mañana todo será distinto.



Mañana tantearemos otra fuerza

otra vía para mantener la tensión de los arcos

para no dejarnos morir de pena

por los bordes del camino,

por el manto de la estepa

sin caza ni aflicciones.



Adelante amazonas,

venid a mi que os necesito.

Sed mi caballero errante,

mi rey de ningún sitio,

Sed como yo: todos los hombres de la tierra.



Voy a parir mi voluntad de mujer

Ahora que me he vuelto hermafrodita.

ser o no ser

Soy una caja de amor. Un párking lleno. Soy la playa vacía.

Soy un experimento con tetas. El odio infinito, la batidora del corazón.

Me duele por dentro y me río por fuera.

Soy una actriz, me dice quien me quiere a ratos y por cortesía.

Soy sensible para mi y el hielo que me quema.

Soy sucia y parásito en mi cuerpo.

Quizá el ángel que vuela a mediodía, el demonio de lo oscuro.

Siempre una puerta sin llave: abierta estoy, paredes tengo.


Soy nada. Arena y espíritu.

Mitad ausente con gafas de heroína.

Mitad libre atada a tu cuerpo.


Soy quien no sabe responder. La pesada que pregunta tonterías.

Abono para el amor cojo, soy la violencia del sexo con prisa.


Soy mi mejor amiga, la verdugo que se viste de cuero,

La puta sin carmín, el cura de la iglesia.


Y a veces no soy yo, sino otra que detesto.

Y a veces no soy yo, sino otra que camina.

brutal amanecer

Crashhh...
Estoy abierta,
se rompió la crisálida.

Crashhh...
Está vivo,
se mueve y me mueve

me danza y me mira.

Crashhh...
que suena a cuarzo roto,
a ola rompiendo orillas,
a ecos de metal.

Que trae la verdad a cuestas
galopando en mis bolsillos rotos.

Por fin lo he descubierto:
no hay fronteras en el cuerpo.

Se rompen como el himen,
esa membrana que sólo desea dejar de existir,
que sólo quiere ser traspasada
para llegar más lejos de sí misma.

Membrana desbordada
y tumultos murmurando.

Allá donde voy todo el mundo debate en mi plaza:
"No vayas allí",
"hazlo así mejor",
"levantate y anda".

Pero yo sólo escucho el "crash",
el chasquido que me deja expuesta,
expuesta y expósita ante el balcón.

Sopla el viento por todas las rendijas.
Se cuela y me baña la casa,
la piel, el escenario.

Crashhh...
Cuánto plural en mis labios.
Labios de fresa madura
que me revientan en la cara

y hacen ruido al besar la nada,
el vacío joven que me llena.

09 julio 2009

Alhucemas


Aquí ando viviendo ahora. Ando, me siento, duermo, como, nado, (bailar bailo pero poco), me hablan, no oigo, sí escucho, cierro los ojos. Aún no he empezado a escribir. Primero hay que vivir para contarlo. No quería dejar este espacio vacío durante tanto tiempo así que voy a rellenar algo con la experiencia cotidiana. La que parece menos importante al acostarnos pero que, al fin y al cabo, configura lo que llamamos vida.

27 abril 2009

más sueños


Anoche soñé que me encontraba perdida en la jungla y que entre la maleza hallaba una casa medio derruida. Al cruzar la puerta carcomida me encontraba con un puma blanco entre las ruinas. No era peligroso, pero me rondaba entre curioso y atento. Luego aparecía mi hermano y me iba dando flores arrancadas de raíz que yo iba plantando en macetas sobre los alféizares de piedra rota. También estaba mi gata, pequeña y negra, contrastando con la blancura del puma.

26 abril 2009

amor hacia deltas mayores

Cuando me enamoro me pierdo.

Tenía un mapa grabado conmigo y para mi
pero se volantea con los sentidos,
se arrepiente con verdentiras.

Y ya sólo queda polvo, polvo amarillo
que landea los avernos,
mirando antílocas ruestes en mi mano.

La mano, esa ayudante inerme
de mi quéhacer
o laissez faire
de los ácratas gritando.

La mano.
Quién me dirá que no son golpes,
traqueteo vespertino
el que rompe el cerebro
para sacar con sangre los sueños que me tantean.

Cuando me enamoro me pierdo

Y la energía predispuesta
siempre dulciente,
siempre antitética
que soy sola,
se relampiña contra el cristal.

¡cuántos pedazos para contar
juegan, ahora, entre las piernas!

en otra vida de abundancia

Alguna vez fuimos guerreros tú y yo.
Cabalgamos parejos a ras de los pastos
dominando las mismas bestias,
recogiendo idénticas bayas.

Por eso luchamos con estas armas,
por eso sé dónde está tu herida
y por eso aún hurgas en la mía
como hormiga visceral.

21 abril 2009

surrealistic pillow

Este es el cuento que siempre quise contar:
el de cómo abrir madrigueras,
ser conejo despierto sin café,
y llegar por túneles y calaveras
a la resurrección a tiempo,
tan puntual como se espera.

Porque, a pesar de lo previsto,
de llevar un reloj gigante atado a la muñeca del útero,
llego tarde, tarde a todo
¡ay de los pasadizos,
de esta loca en el intestino imperfecto!

Érase una vez la bebida mágica
y el miedo como ente y apellido
al que invocar para enfrentarse

Ya miro fija-quieta mis pecados
acaricio su espalda.
Soy intuición hirviendo en el algodón del germinar.

De vez en cuando, surge un camino nuevo,
otra puerta de metal bajo la esponja de la rutina.
Si me bifurco, no habrá pesares
venid a mi,
que tanto me atiendo.

Si me hiciera pequeña en vez de grande,
si no leyera bien la etiqueta del envase
antes de bebérmelo (BÉBEME) y pagar la factura,
mi lengua seguiría intacta
porque mordería el músculo de los errores
encontrando así los aciertos
que sin pensar me hacen día a día.

Qué oscuro está todo aquí dentro
y qué luz más intensa atrás y adelante...
Se les llama luciérnagas
a los latidos del ahora.

01 marzo 2009

esperanza 360 grados

Será la primavera batiendo mis manzanas,
la sopa caliente que hierve ahora.
Zumo sobre aviso,
retomar la corriente.

Será la antípoda del otoño
(y los violines)
del antiestímulo fiel,
quien reverbere cual laringe
estas ondas imperfectas.

Verde que te quiero vida,
siempre acechando simiente.

28 febrero 2009

?


Cada centímetro de mi piel es una pieza de puzzle sin forma o sinuosa curva creando enigmas con punto y sombrero. Después de tantos años acostumbrándome a mi traje, a esta malla elástica con cierto aire rígido, no termino de sentirme cómoda en él. Un él femenino con rincones de rencor.
¿Cuál es la envidia de mis células y dónde empieza el parapente que me aleja de la carne? Trayendo fotogramas en un capazo a la cintura, repta bajo el puente mi triste perfil único.
Dejará de quemarme la torpeza, el traspiés del corazón, seguro, dejará de quemarme. Toda yo seré marfil calcinado del cual puedan surgir brotes. Los cerezos deben estar en flor y se ven tan lindos a lo lejos, como caducos a mi lado. Perenne pálpito, murmuran los duendes. Agilidad tierna para mi busto de baúl en llamas. Todo lo que puede admirarse de un vistazo, no deja de ser mitad belleza. Para llegar al fondo, desenterraré el miedo.
Tierra en la boca.
La verdadera armonía es lentitud a plazos.

25 febrero 2009

Huellas de Levita

La Poesía…

…Cuánta obra de arte… Ya no caben en el mundo… Hay que colgarlas fuera de las habitaciones… Cuánto libro… Cuánto librito… Quién es capaz de leerlos?… Si fueran comestibles… Si en una ola de gran apetito los hiciéramos ensalada, los picáramos, los aliñáramos… Ya no se puede más… Nos tienen hasta las coronillas… Se ahoga el mundo en la marea… Reverdy me decía: “Avisé al correo que no me los mandara. No podía abrirlos. No tenía sitio. Trepaban por los muros, temí una catástrofe, se desplomarían sobre mi cabeza… Todos conocen a Eliot… Antes de ser pintor, de dirigir teatros, de escribir luminosas críticas, leía mis versos… Yo me sentía halagado… Nadie los comprendía mejor… Hasta que un día comenzó a leerme los suyos y yo, egoístamente, corrí protestando: “no me los lea, no me los lea”… Me encerré en el baño, pero Eliot, a través de la puerta, me los leía… Me sentí muy triste… El poeta Frazer, de Escocia, estaba presente… Me increpó: “Por qué tratas así a Eliot?”… Le respondí: “No quiero perder mi lector. Lo he cultivado. Ha conocido hasta las arrugas de mi poesía… Tiene tanto talento… Puede hacer cuadros… Puede escribir ensayos… Pero quiero guardar este lector, conservarlo, regarlo como planta exótica… Tú no me comprendes, Frazer”… Porque la verdad, si esto sigue, los poetas publicarán sólo para otros poetas… Cada uno sacará un plaquette y la meterá en el bolsillo del otro… su poema… y lo dejará en el plato de otro… Quevedo lo dejó un día bajo la servilleta de un rey… eso sí valía la pena… O a pleno sol, la poesía en una plaza… O que los libros se desgasten, se despedacen en los dedos de la humana multitud… Pero esta publicación de poeta a poeta no me tienta, no me provoca, no me incita sino a emboscarme en la naturaleza, frente a una roca y a una ola, lejos de las editoriales, del papel impreso… La poesía ha perdido su vínculo con el lejano lector… Tiene que recobrarlo… Tiene que caminar en la oscuridad y encontrarse con el corazón del hombre, con los ojos de la mujer, con los desconocidos de las calles, de los que a cierta hora crepuscular, o en plena noche estrellada, necesitan aunque sea no más que un solo verso… Esa visita a lo imprevisto vale todo lo andado, todo lo leído, todo lo aprendido… Hay que perderse entre los que no conocemos para que de pronto recojan lo nuestro de la calle, de la arena, de las hojas caídas mil años en el mismo bosque… y tomen tiernamente ese objeto que hicimos nosotros… Sólo entonces seremos verdaderamente poetas… En ese objeto vivirá la poesía.
Pablo Neruda

Después de René Char


Escribiría en tu piel de lobo, sobre la huella virgen que persiguen mis uñas de diamante, haciendo de tu torso cascada de quimeras. Y así, dejaría que todo (tiempo, luchas, ánimas y ajuares) se derramara por esos caminos nuevos, despacio y en horizontal, hacia tus piernas.
Como con magia digital, bien podrían mis dedos, análogos y pobres transparentes, hundirse en el espacio para alcanzar tu cuerpo ahora. Y lo negro, lo oscuro que me bulle en las sienes, que no me deja oxígeno ni lápices, sería luz rozando tus mejillas.
Será lo que sea lejos de mis manos.

¿Cómo lo haré? ¿Sabrán responder mis músculos por inercia, se pelearán con la mente o quizá dejaré de ser materia (y materia gris) para volverme sólo amor? ¿Soñaré contigo, con tu carne de red? ¿Seré el pez que se ahogue dentro y fuera de ti?

Siempre hay un jardín cuando miro afuera. Todo es naturaleza programada, control de raíces, cálculo del pétalo ruborizando el riego al caer la tarde. Todo se mide ajeno y extraño en el vergel de mi curiosidad. Y quién es la tierra y quién la semilla. Cuál de las dos es más feliz por contener a la otra. ¿Acaso la felicidad tiene que atenerse a una maceta, al espacio de clausura hasta donde pueda crecer? ¿Tiene límites de barro cocido, de plástico, tal vez?.

La potencia hace enemigos y yo los labro con sonrisa inocente en disfraz de tirana. Castígame bajo la tormenta por ello. Me doblegaré como vértice de origami, seré harina y agua, posible homogénea de crema de cuerpo. Porque es así como me diluyo en todo, queriendo a golpes. Así como me atrevo en tu sabor, tragando sagrado, evitando herejías.

Sólo la pureza me mantiene en el hilo de Ariadna. Si sé que te sigo a través del laberinto que recorre mis temores, el horror que me brota lágrimas con husos de violencia. Así me bato en tu anzuelo de pez enamorado: porque creo en ti, porque creo en tu tierra. No concibo el espasmo, el ansia de la escama o esta cola de gelatina y sirena luchando si no es para herirme aún más en tu boca caliente. En tu boca que me espera.

09 enero 2009

el tacto es el primero de los sentidos

me rozas
con tu piel me rozas,
y aún más con tu voz ausente,
me rozas la sangre hirviendo,
la arteria servil,
todas estas venas llamando tu nombre

árame cada día
que soy surco yermo,
que soy tierra ingrata que olvida
tu tacto
a pesar de olerte en mis huecos,
en los resquicios de cuerpo sin agua
como la guarida que tengo
enredada en las ingles
donde percibo siempre tu vacío intacto,
la espalda de labriego que me cuida
para luego dejarme en barbecho de soledades

me rozas
con tu silencio me rozas,
y tan adentro me gime tu ausencia,
que hasta la nada duele,

hasta el sigilo tuyo,
esa omisión del querer
que me acaricia lejano,
que sólo sabe espiarme a medias
los escondites de polvo y sábanas
que en el fondo me forman

me rozas el espacio hueco,
me dueles con él
y a pesar de mi cáscara,
sigues doliendo

08 enero 2009

metales pesados

el orgullo es la más densa de las emociones
porque carece de manantial:
él sólo es fuente y cántaro al tiempo

se llena con rabia
se vacía con pena

hontanar del retorno,
¡todos los kilómetros que tengo que recorrer
para venir a llenarte
y luego te extingues por el camino
dejando a tu paso un ejército de bulbos fieles!

regar el ego
trae consigo avatares de escarmientos
y briznas verdeando la orilla

(o de todo se aprende)

la posada del cuerpo tras el valle

"Boca", Margarita Franco Samagustín

Sentir es un agravio de bocas grandes
sólo pidiendo

Si no pides pan ni peces,
tuyo será el reino de los cielos
y el estanque de corazón

Pasa, amor, por mi boca de piñones
que no quiero abrir del todo
por si las penas y las glorias
invaden mi lagar de lengua
para fermentar pasión con tino
y así matarme

Pasa, amor,
sin reposar en esta fonda que teme,
sin pedir vino ni nueces
a la mesonera del diván eterno

Sólo tengo ofrendas
en el libro de visitas
pero quisiera pactos en vez de flores
rubricando lo efímero

Quisiera desterrar el delantal
de la que sirve por honor
hacer de mi posada febril un castillo
donde sigan manando mis pechos
y pueda abrir la boca sin temor
a tragar lo dicho a plazos

Pasa, amor,
de puntillas sobre el parador de mi valle

doble o nada

el tiempo de las valientes
dirá quién tira la piedra,
quién recoge los pedazos
y cómo escapar a la injusticia de la piel

el tiempo, que tanto sobra
y que a veces, sólo como en ascensores,
se detiene a sí mismo
para carga y descarga de niebla cobarde

hay batallas que parecen guerras
cuando cosecho grava de resultados

y guerreras lanzando primeras flechas
hasta que sólo queda en pie
la última rostro pálido
cantando al sol sus dudas de sangre

adivina quién puede más:
la zozobra o el barquito azul,
mi lluvia o tu balsa llena.

17 diciembre 2008

automático 7



esta noche no he ido a jugar al bosque ni a rebozarme con lobos en claroscuros de árboles. he abandonado la jungla para venir a este prado de duendes tiernos amarrando el espacio y decadencia de mis neuronas tristes. he elegido, como señora de los dados, o señorita sin remilgos, destruir las arrugas como si fueran pliegues evaporándose al calor de la plancha, con el ardor aplastante que supuran las yemas de mis dedos. así me precipito. es la aguja reverso del pinchazo y la gota de sangre, quizá mares para ácaros, mares rojos de Poseidón ofendido. tengo un gancho en la guantera que desmiembra los colchones, bien llamados tumbas de lo perfecto. santuario de segundas intenciones a la espera de mis sueños. sigue esperando... a lo mejor llega tarde el autobús y, así, terminamos de cenar tranquilos. me ha gustado tanto el postre que podría repetir, masticando sobre tu vientre migajas de gorriones. seleccionando con mi pico de pájaro y alas de manzana los rescoldos de este orgasmo que aún me palpita en las raíces. todavía se retuerce. tengo tanto que decir que no puedo cerrar la boca, el buen aislante del error tardío. esparadrapo para robots, máquinas del tiempo que son animales del espacio. en medio de tantos túneles hay el doble de luces de fondo, de fugas de primavera golpeando la tierra desde el hades. toda vida tiene derecho a nacer y derecho a sesgar sus pasos. hay que exigir con por favores más caricias al mundo. dadme sólo 100 palabras y aún sobrarán sentimientos. desde que recogía cerezas en el patio de la guardería a la colección de fotografías acumuladas en la mente. en el periódico de mis amaneceres se prensa tinta sobre papel a toda prisa y con tantos fallos de imprenta como lunares tiene el cielo esta noche que no he ido a jugar. esta noche sin bosque ni lobos.

oferta y demanda

voy a hacerme la elegante,
aquí con mi lambrusco a medias,
sentada sobre lo que creo
como si fuera dueña del mundo

este mundo mío

automáticamente cierro las piernas
coloco la espalda en posición vertical
y enciendo el pitillo balanceando el pie

"¡ja!, ¿a quién pretendíais engañar ahora?"
me dan ganas de espetar con el humo
oscilando entre los dientes al poner cara de altiva

y mientras tanto
todo sigue girando bajo los tacones
como si la aguja fuera el péndulo de foucault
y la miseria alga color agua
que atraviesa la faringe

mi faringe de faraón sediento

que durmamos bien

en realidad no quería decirte "buenas noches"

habría preferido otra frase para aderezar el despido nocturno
quizá rociar con algo picante tu mente
o rozarte la espalda con voz de sexo descodificado

pero no "buenas noches"

qué soez mentira

14 diciembre 2008

catarata

todo lo que toco, veo, mimo, siento
no son más que cometas en el aire
un palo de libertad vestido con la tela de mis telares
el bastión firme aguantando confianza sobre vela
timón que me sacude bajo Bermudas mermadas

salvadme, que aquí estoy
a nudos de distancia de la soga de vuestras vidas
que quizá sin ser tesoro, ni brillo, ni doblones
pueda usurpar un corazón de cofre animal

cuántas bitácoras tendré que limar
a tientas y a locas
cada noche de veneno,
que todo lo que toco, castigo o piso
se vuelve pasto en el presente,
ciénaga de prisa

mi esófago es la canoa que digiere los tropiezos
el músculo atlante hundiéndose en profetas
y allí abajo solamente esperan

cataratas