Soy la mujer del fuego en el corazón
y tierra en las piernas.
De mi cabeza salen llamas,
raíces de los pies al suelo.
Arraigué en tu muslo
pero no en tu pecho.
Allí soy simple humo,
sólo humo y ceniza-vértigo.
Llegué envuelta en calor
y ahora me voy despacio, sin prisa,
como la materia orgánica,
desde lo lento.
No te haré daño,
No me harás un favor
por amarme.
Eso ya lo hacen otros.
VICEVERSA
-
Era la noche de un viernes cualquiera de los muchos que, por aquel
entonces, solía acudir a los generosos conciertos de la sala Edén. En el
escenario M...
Hace 3 semanas