18 diciembre 2007

anomia emocional

En estos momentos está habiendo una masacre y me complace anunciar que yo soy la vil asesina. Los ositos de goma piden clemencia temblando dentro de la carcel de plástico. Los de color rojo son los que sienten el pavor más acuciante cada vez que acerco caprichosamente la mano porque apenas quedan ya unos pocos supervivientes. A medida que desaparecen, el color de los ositos verdes se impone en la bolsa cual vencedor cobarde. Los rojos son el manjar preciado que antes se extinguirá y ellos lo intuyen mejor que nadie. Para continuar con mi banquete genocida tengo que hurgar cada vez más a conciencia en la bolsa. Quizá tengan razón aquellos que opinan que cuanto más se busca, menos se encuentra.

1 comentario:

Kostas Kamaki dijo...

Eso depende: a veces, cuando menos se busca, menos se encuentra; y cuando más se busca, más se encuentra... Depende, depende, depende...
¿Y de qué depende?,
de lo que pende y lo que no pende..., jajaja

¿Cuándo dices que me invitarás a las golosinas...?.

Besos golosineros