14 mayo 2008

más misterios

El chico permanecía inmóvil en el asiento del metro, escuchándonos parlotear sin parar de pie a su lado. De vez en cuando le miraba de reojo y notaba cómo él, a su vez, dirigía la vista distraídamente hacia nosotras. En la estación de plaza Catalunya se bajaron la chica que se sentaba a su izquierda y el señor de su derecha, así que, muy atento, se desplazó un asiento para que pudiéramos sentarnos juntas. Intercambiamos una mirada de simpatía y le di las gracias. Qué majo. Se levantó antes de llegar a la siguiente parada y justo antes de salir del vagón, me arrojó atropelladamente un cd en las manos dejándome totalmente sorprendida. “Espera!”, le grité. “¿Por qué me das esto?”. Pero ya estaba fuera del tren. Me sonrió a través del cristal y me señaló la salida con una sonrisa triunfal mientras caminaba por el andén. Miré el cd. Estaba metido en una funda de plástico que también contenía algo parecido a la hoja de un libro viejo. La curiosidad me mataba y no podía dejar que ese chico se fuera así por las buenas saliéndose con la suya. ¡Tenía que descifrar el acertijo como fuera! “Eh! Espérame!”, le volví a gritar. Sin pensarlo, agarré la mochila y salí corriendo en su busca dejando a mi amiga con la boca abierta. Me excusé a toda prisa temiendo que las puertas del metro fueran a cerrarse de un momento a otro y comencé a seguirle. Cuando el chico vio que no sólo había salido del vagón sino que además iba a la caza y captura de respuestas, se echó a correr y tuve que acelerar el paso. “¡Espérame, no te vayas!”. Giró la cabeza y me miró: no tenía escapatoria. Así que dio media vuelta, me cogió del brazo e intentó meterme dentro del vagón de nuevo diciéndome, “métete anda, que pierdes el tren!”, como si yo fuera la excéntrica en esa situación. Afortunadamente así fue, porque en ese momento las puertas del metro se cerraron entre nosotros y el curioso encuentro subterráneo echando a perder cualquier excusa.
“¿Por qué me has dado esto?”, le volví a preguntar un tanto nerviosa y llena de curiosidad. “A ver, tía, esto está fuera de protocolo. Esta conversación no tendría que existir”, me miró entre tímido y sorprendido. “Así que esto lo haces a menudo, ¿no? Dar cd’s a extraños en el metro…” Le miré intrigada. Era un chico no muy alto, con el pelo medio rubio cayéndole por la frente, acentuando un poco más su expresión dulce y en cierto sentido, cándida. Miré la parada de metro: Liceu. No sé porqué en seguida me lo imaginé como una especie de músico bohemio. Mirando su mochila raída de cuero podía incluso verla llena de partituras desgastadas. Tenía pinta de tocar el violonchelo o algo por el estilo. Y sobre todo, de ser alguien especial.
Finalmente me explicó que por cada 10 cd’s que grababa, regalaba uno a alguien y le agradecí el haberme escogido y el que hiciera cosas así de diferentes. Me pareció una idea preciosa, la verdad. Él se quitó importancia diciendo que yo sólo era la sexta persona a la que se lo daba. Me preguntó el nombre y no sé a qué o quién le debí recordar que sonrió irónicamente y me espetó impaciente, “¿no habrás nacido el 19 de abril, verdad?”. Como soy una chica sincera por impulso, le dije que no, que nací el 25 de marzo. A lo mejor habría estado bien llevar lo bizarro de la historia a otro nivel diciéndo que sí, que además de llamarme María, también nací el 19 de abril, pero no me salió… Él se llama Roger.
Volvía a recriminarme el que hubiera salido del metro justo cuando el siguiente aparecía silbando en la estación. “Da igual, así hemos tenido esta conversación. Trenes hay muchos más…”, le contesté. Y la verdad es que el tiempo siempre sobra aunque sólo sea durante los dos minutos y medio de espera que separan los metros de Barcelona a hora punta de la tarde. Nos despedimos cuando las puertas volvieron a abrirse. Hasta la próxima, chico de los cd’s.

12 mayo 2008

poesía cuentista (I)

He sido cobaya recién salida del laboratorio
Con las maletas en la puerta mirando ese nuevo mundo
Una calle virgen llena de amapolas y opiáceos naturales
Malversando mis músculos

Me calo el bombín negro con aplomo y piso el cemento.

Las maletas van vacías y cada una lleva dentro un solitario veneno
Dos tarros de púrpura óxido
Que causan, sin embargo, distintas secuelas
Recuerdan a la vida y la muerte dándose la mano
Porque ambos son rayo cósmico en mi pecho
Pero mientras que uno me asesina, el otro me otorga la tregua de la luz

Echo a andar calle abajo
Bombín y esmoquin reluciente
Flotando sobre charol de pajaritas
Mientras,
Los frasquitos de veneno tintinean dentro de las paredes
Acolchadas de las valijas en movimiento

La magia me tiene presa siendo ave esclava del pañuelo rojo
De polvos de hada que respiran suave
Para rendirme culto en el monte de venus

Alquilo una habitación en un motel de poca monta
El papel amarillo que envuelve el crujir de la bombilla
Me regala atmósfera de soledad para sanarme

En pausa saco de las maletas los frascos de veneno morado
Los observo desnuda en la cama de sábanas viejas
Y hago girar los tapones como espiral
Que asciende vapor en serpentina

El olor es tan similar, que me transporta a los mismos prados
De esperanzas
Y la casualidad puede ser tan atroz cuchilla
Que la punta de mi lengua os hirió a los dos en vela
Penando ahora en el caldo de estas pociones

Ganáis en el paraíso del Acaso
Del Elige tu propia aventura
Para sorprenderte en mil finales

Sigo explorando el aroma de los botes.
En el motel todo está tranquilo
Y tan sólo se escucha algún huésped nocturno
Haciendo rechinar la madera del suelo del pasillo
De vuelta al lecho

Humedezco la yema de mi dedo índice con el primer veneno
Y deslizo el aceite narcótico alrededor del ombligo
Al cabo de pocos segundos comienzo a sentir los efectos
Y se declara el estado de sitio en mis venas
Bombas atómicas calcinan mis sangre
Mientras sigo dibujándome el cuerpo con la untuosa pócima
Que me azota
Tan feroz y adictiva, que casi me sepulta en llamas

Por eso no sentí el temblor cuando participé
En la segunda orgía
Y por eso ni el brebaje sanador, el único que abrió puertas
Quedó como héroe de epopeya trasladada

Pero ahora es su resto quien me alimenta la piel
Del querer ser abrazada a medias
Y es su eco el que me recuerda mi sello de guerrera
Cuestionando los días

“No puedo beberme los dos botes aún”, concluyo en delicadeza
Vuelvo a enroscar los tapes
Guardo el veneno en las maletas
Salgo del motel
Y me como la vida como si fuera un sueño

05 mayo 2008

terapia ocupacional

Sólo el ruido del helicóptero me recuerda que realmente estoy en Madrid.

Podría estar en cualquier otra parte cerrando los ojos pero el maldito motor de quién sabe qué helicóptero me impide transportarme más allá de estas fronteras de barrio viejo.

Y podría estar en cualquier otra parte… Con tan sólo imaginarlo y respirar profundamente este aire fresco que incluso parece menos contaminado porque es una de las primeras noches templadas de primavera. Y como sucede siempre que el ciclo de las estaciones empapa la piel tras un año de ausencia, tengo la sensación de paladear en el cuerpo, como iniciada primeriza, la brisa de la noche cálida. Es inevitable recordar cómo pasa el tiempo y con ello evocar otras primaveras y aire fresco en boca que conocieron habitaciones y espacios ahora ajenos.

Debería cerrar los ojos y marcharme. Hay muchos lugares que requieren mi presencia y a los que estoy faltando. Otros lugares a los que debo una visita, por fugaz que sea y cuyo vacío en estos días de ego absoluto abre heridas de culpa en llagas.

Sería un gesto egoísta, pero un bonito gesto al fin y al cabo, aparecer en esos sitios reclamados con tan sólo parpadear. El teletransporte de la buena educación para no romper lazos de relaciones por culpa de la pereza y lo caro de los viajes.

Este puente he preferido quedarme en Madrid perdiendo literalmente el tren hacia un destino que me llamaba de lejos y cuya voz quizá debería haber escuchado. Pero la codicia de la pereza la quebró y terminé por quedarme en la gran urbe. Sin embargo las sorpresas están precisamente para algo y un lazo del pasado, uno que siempre aprieta con la misma dulzura, apareció en forma de bálsamo conocido para curarme un poco por dentro.

La vida no deja de revelarse diariamente como una metáfora tras otra, como encadenando frases envasadas en huevos verdes o apocalípticas imágenes congeladas en el Youtube. Y las opciones están tan vivas que son como peces flagelándonos las manos.

Me alegro de haberme quedado en casa. Supongo que la decisión no de irme al pueblo era bastante egoísta pero gracias a eso he aprendido algo más sobre burbujas del pasado y reconocer que hay méritos que sólo concede el Tiempo. Llega él, intachable como siempre, y me da una porción de Lección de las Cosas. Y yo se lo agradezco.

Tengo que aprender a digerir el egoísmo. Estoy en ello. La humildad también se las trae, rebozada en el estómago. A veces se gana, a veces se pierde. En el amor, en la cola del súper, al reservar un vuelo, usando el último tampón o guardando los cambios en el ordenador. Pero a pesar de sentirse ganador o perdedor lo importante es que siempre se aprende...

Hace una noche preciosa. Quiero tener una silla voladora y darme un paseíto. Ojalá este aire pudiera ser agua. Me lo bebería sin pensarlo. Casi parece que en realidad es agua cuando lo aspiro dando pequeños sorbos y arcoiris limpiando la nariz.

Que lo casual bese casto a lo causal

Para sentirme marioneta a pilas

Que líquido eterno tenga en la sien

Consciente del baile de siete velos

27 abril 2008

ceros y unos

Poner límites
Castrar el oficio de la construcción de células
A base de cemento
Siente en el instante que no existe
Cuando visto verde en corazones

Obrera de las almas
Negociando ladrillo a ladrillo
Con usura dependencia
El término de los afectos
Y la educación con tacto
Que espesa y nata primeras impresiones
Manando recelo

Pinto en negro
La estructura de mi andamiaje
Para llamar la atención de pirata a bordo
Al borde de atalaya concluyente
Busco disfraz del pensamiento
Para escasez de colores
A menudo en el armario

25 abril 2008

a veces la gente da asco

Que la camarera te invite al botellín de cerveza cuando sólo te quedan 4 pavos en el monedero, no tiene precio. Sobre todo cuando además esa invitación casualmente angelical no sólo consigue retrasar la inminente bancarrota, sino revivir la filantropía que había ido perdiendo a lo largo de estas largas horas que han compuesto mi día.
A veces es que no creo para nada en la especie humana y hoy he tenido unas cuantas dudas acerca de la bondad del homo sapiens - ¿sapiens? Afortunadamente, esos momentos son pocos y pasajeros porque después de cruzarte con un capullo con mayúsculas por la calle, vienen actos como el de esta noche para demostrar que la estupidez sin medida coexiste, a pesar de todo, con el buen rollo sin más. Actos como este pequeño detalle en el que una desconocida ha sido amable simplemente porque sí, porque no le cuesta y sabe que además me está haciendo un favor. A mi y a los otros 4 gañanes que hemos terminado de fiesta sin un duro…
Más tarde en Gran Vía, mientras desenrollaba el interminable y complicado cable de los auriculares al cruzar el semáforo, se ha chocado conmigo una chica que iba cantando bastante alto y totalmente distraída. “Vaya, qué gusto oír cantar así a la gente por la calle”, le digo. “Tú también llevas tu música, ¿no?”, me contesta señalando el nudo. Nos hemos despedido con una sonrisa al llegar al otro lado de la acera. Qué conversación tan corta y tan bonita. Me ha encantado.
La verdad es que hoy he tenido algún pensamiento pesimista de más pero me gusta sentir, al hacer el balance nocturno, que estos breves instantes no sólo ocupan un espacio mayor en mi recuerdo, sino que refuerzan mi creencia en este proyecto a veces firme, a veces tembloroso, que continúo esbozando a pesar de muchos contras.

23 abril 2008

sino

Tras los pasos de tu almohada,
Sé que perdí el norte como despechada en duna
Que tu voz fue asesina
Cual robo de infancia a manos del trabajo
O menarquia inoportuna
Y que, a partir de tu principio,
Abandoné el patio de recreo para siempre

Ahora congregada con mis amigas de clausura
Afronto la decadencia de la madurez

Tras el reptar de tus impulsos,
Corriente de catarata en duda,
Sé que liquidé lo casual de toda una vida
Para volverme óvulo sin prisa
Que sonríe con placenta autónoma
Sé que exigí plastilina de la realidad de tus sueños
También que añoré lo puro en mitad de Utopía
Pero mira mi laguna negra
La que siempre yerra sin tiento
Soy sólo abeja programada
Acudiendo a tu miel con antojo
Mira el corazón de alcantarilla

tragando luces de latido

Que ya no quedarán esperanzas
en capicúas sedientos

segunda mano

Contigo fue todo romper reglas y cartabón de juras en vano
Fuiste el héroe que no cayó sin motivo
Yo, sucia campesina sin pan a las puertas de tu gesta
Vitoreando con la multitud hazañas de humo
Que sobre ti cantan juglares como jókers en baraja
Malditos mensajeros de vanidad urdiendo rebelión en la espalda
Que de mi filo pende no volver a creer a ciegas
En esta suscripción caduca a un mundo feliz y gratuito

Salté muros de paciencia en horas
Porque contigo fue todo derramar como sé,
Arañar como quiero,

Fue abrir canales
La muerte inversa en el tarot
Husmear la primavera en tu nuca
Con la estupidez de lo efímero subrayada por tu lápiz doblemente en mi diario
Convirtiendo en banal todo aquello que anoté con mimo en el prólogo
Y quedando así, exiliadas, segundas propuestas y opiniones
a un baúl de pomposo aire retro que sólo molesta en tu buhardilla

Contigo rasgué los esquemas y bocetos que había trazado
Despreocupada,
En los andenes de esperas frías
Los rehiciste sin esfuerzo entreabriendo los labios
Con la maestría de un experto en cómo siento
Y toda la indolencia llena de quienes me han querido

Fuiste el precio,
Dos por uno
Yo, el rumor de los anuncios y cinefilia en vena
Sólo estabas de rebajas el día que me invitaste a un café

20 abril 2008

china chana

La tranquilidad
Salta a menudo a mi paso en forma de barra de pan al mediodía
O se reencarna en el imprescindible papel perdido que sin duda se esconde por la casa
A veces también son burbujas espumosas que derraman bombas de jabón de baño
Y el run run viejo del motor de los autobuses en los que siempre me duermo,
El sonido envolvente del sitar y la tabla india cuando quiero estar sola

La tranquilidad
Puede aparecer en mitad de la nada o pillarme desprevenida siendo mota en marabunta
Comprendiendo cada paso tembloroso que intento
Bajo secreto de confesión
Parsimonia en decadencia que suplico con las manos en pantalón
Derrame hecho batido de mi prisa sin pausa

La tranquilidad
Puede no necesitar brazos en los que apoyarse
Porque vive y fragua en la forja de petición de piel
De una caricia que puedo elevar de la nada al ritmo de mi propio examen
Bailando sobresaliente con un simple chasquido de dedos

Me levanto del asiento del bus nocturno y solicito parada
Emergencia de calma
Y cena para una a domicilio
Que las noches son sólo horas muertas
Para descansar alma y retos
Leve apagón del sentir a tientas
Gateando a oscuras
En la soledad de mi averno

16 abril 2008

cuentos cíclicos

Como en una novela escrita del revés
Ya sabía que no eras mío antes de amarte
Pero al igual que no puedo evitar rascar
Con tiñosa ambición
Estas llagas que me oxidan,
No pude evadir la marejada
Ni atar mis cabos al puerto del reposo
Tuve que estampar la rúbrica de mi anhelo
Cual ruidoso beso en tu frente
Sellando el dolor a sabiendas del martirio
Con un pacto firmado más allá de tus piernas

Como en un contrato en el que uno gana
Y el otro sólo llora beneficios
No supe engordar en la balanza
Y todo el peso de lo real que sostienen tus pestañas
Se abalanzó sobre la ruptura
Y mi cristal de bohemia imitado
Fragmentos basura se perdieron en la explosión
Que me arrasó por dentro
Y ahora perdida tinta en jeroglífico
No me deja comprenderme
Aunque sólo se ve el ojo de Isis y su pecho izquierdo
Resisten, enterradas
Exuberancia en su cadera e infantiles presunciones

Lo podrido de mi ser
Aquello que brilla por su ausencia en cualquier currículum vitae
Define mi carta de presentación contigo
La sentencio con una rosa roja en la boca
Bailando tango en atrapadas calles sucias
Como otra Roxane cualquiera en molino bermellón
Y me pregunto si hay algo más en mi escalera
Que merezca tu atención
Tu pisar con parsimonia mis defectos ampliados
Me pregunto si quiero ser cicatriz de surco
Para criar malas hierbas en instantes
O si dejará de oler a farmacia en esta sala de espera
Que me abruma
Exigiendo resultados

generación espontánea

Aquí estoy ronroneando a la vida con motor herido al cuello
Me sobran las revoluciones en la oquedad de gargantilla

Soy dueña de un barquito de papel anclado al buzón
Con el que reparto viejas cartas a domicilio
Noticias del pasado que llegan cómodamente a su sofá
Sin tener que levantarse del televisor
Ni desprenderse de esa cara de pan de molde
Que ni siente ni padece

Anuncio buenas nuevas con sotana de asceta
Descendiendo sobre el evangelio de mis dudas
Repicando a cada instante, en romería semanal
Aquellos lamentos que escaparon ilesos
Y que sobreviven en el armario
Como hazmerreír de vocaciones

Pero florece

Son ecos de los geranios que mi abuela plantó en el balcón
De pedazos de genes intactos en la terquedad de mi tierra
Sepultados por las generaciones pasadas de los que de mi han hecho,
Siendo extraños,
Todo aquello que respiro y maduro
Todo el tragar luz como cría lactante en tablero de parchís
Temiendo morir sola antes de llegar a casa

Están crepitando

Son las huellas que captaron mi esencia
Y que ahora logran revirlas tal y como desean mis manos
Planeando en la palma un suave lenguaje de sordo ciegos
Con el que despertar a las hadas dormidas en las venas más lejanas

Ya bostezan

Comienza a apreciarse el aroma a despertar en mi lecho
Cuajando primavera con monotonía verde

Lo siento tocando el hang en mi diafragma
Es una melodía que comienza como un leve burbujeo de estrellas
Y termina como huracán en labios
Punto inicial en el que reverbera el metal cósmico
Que nace en mi fuente de energía
Meta que crea metas para saltar parámetros que fuimos
Siendo siempre nosotros mismos sin saberlo

12 abril 2008

sexto sentido

Los ojos son mentirosos profesionales que se ganan los cuartos creando espejismos de la nada. Es increíble cómo nos dejan ver simplemente aquello que queremos ver mientras obvian o tergiversan a placer la palpable realidad. Por eso unos afirman que hay semejanza entre cosas que a otros les parecen totalmente distintas o se opina que es más verde azulado que azul verdoso el color de un abrigo.

Los ojos nos dicen lo que queremos escuchar. Y, aunque seamos conscientes de que el entorno es algo totalmente subjetivo que cada uno interpreta a su manera, lo cierto es que damos una gran credibilidad a todo aquello que percibimos con la vista. En ese aspecto, es el sentido privilegiado. La vista nos da información sin esfuerzo y nosotros la asumimos muchas veces, más que nada por costumbre, sin tan siquiera rechistar.

El otro día vi a dos gemelas por la calle y al cabo de un rato, me encontré con otro par de gemelos. Me resultó gracioso. El caso es que después, en el metro de camino a casa, entraron en el vagón dos chicos muy parecidos. De hecho, empecé a alucinar porque al primer golpe de vista habría jurado que eran gemelos también. Sin embargo, en contra de lo que creí según me dictó el tramposo sentido, no sólo no eran gemelos sino que ni siquiera se conocían porque se sentaron cada uno en una punta del vagón. ¡Y a mi que me parecieron clones!… Pura autosugestión, sin duda alguna. Dí la razón a mis ojos en un santiamén, sin proponer una segunda opinión al párpado.

Supongo que será por eso que hoy he creído verte en caras que me he cruzado por la calle. Mis ojos me decían que eras tú, se vuelca el alma, pero luego no es real.
Deberíamos rescatar de segundos puestos al tacto para acariciar en vez de mirarte sin ver; al oído para escuchar cómo regresas a la cama de madrugada; al gusto, que conserva firme en mi lengua el sabor de tu sexo y, sobre todo, al olfato, el sentido que más perdura, el que más lejos nos transporta al recordar cuando ya no tenemos delante aquello que ver, tocar, oír o comer.
Me pregunto en qué lugar situar al supuesto sexto sentido...

10 abril 2008

prohibido prohibir

Haram es prohibido en la lengua del Dad
Y evoca gasas turbias a remojo en el lavadero de mi mente
Donde esforzadas mozas se afanan por limpiar
Programas Maestros de Vidas Pasadas

Terapia de respuesta espiritual llamando al 902
tienes línea directa con Dios si tu alma bebe internet

Harén es todo aquello que queda
más allá de la celosía de mi clausura
Espacio vírgen dedicado a las promesas
de sangre en las que me vierto

Caja de Pandora tallada al detalle
Que a mis manos llega a través de los años
Como abanico de seda enredado en nu shu
Escritura de mujer con pies de loto o plomizos

Colecciono conquistas envueltas en celófán crujiente
Para que sólo las disfrute mi recuerdo
Convertidas en pase especial de cine 24 horas
Sin huelga de guionistas
Ni alfombra de estrellas que no sean las del cielo

Haram es la frontera que marco entre mis pulsiones
y mi metrónomo oxidado
Entre el nei que siento
y el wai que me dicta, a la fuerza
cada una de las corbatas que habla de autoridad

Es el límite en el que todos se vuelve extranjeros,
allí donde nadie comprende mi lengua,
sola isla flotante de remota exiliada

Vendo en exclusiva y en directo
el culebrón que se cuece en la prisión de mi cuerpo
Donde comparten celda la modista, la puta y la castrada
Jugando una timba ilegal en dos pulmones
y deseando, en secreto
parecerse a la que se sienta al lado
Mis pobres desconectadas

Beben juntas la adrenalina que destilan
al reírse como locas con los dientes manchados de pintalabios carmesí
Como locas de esas que se atascan solas
en las puertas giratorias de los comercios
Y se ponen a hablar con cualquiera sobre un tal doctor Cohen
Convirtiendo los complots imaginarios
en la más cercana realidad
un martes a mediodía

Mi yo soy mi refugio
Porque lo interno liba de lo íntimo
del mismo modo que la carne se aviva con el alma

Sin remedio,
No hay cura

Esclavas ausentes morirán por siempre de pena
en la cárcel libre de mi Habitación Propia

09 abril 2008

de mudanza

Vivo de alquiler en las raíces de mi veneno
Y me sumerjo, profunda
En el túnel sin luz de fondo
que acelera el latir de bombones en la caja

Cada vez moneda nueva en mi edificio
Llamada a la oración del obediente
Desde el muecín del barrio
Donde adiestro instruidas abejas
Que saben solas cómo igualar la miel al arte
Y
Ante todo,
a qué precio venderla

Dentro de mi árbol quiebra una deuda
Contraída con mis muslos en muslos del otro
Deuda que no se borra sino con vino blanco
Manando en fuente de perpetua palabra
En peregrinación asidua al confín de la dulzura
Que se oculta densa en mi metal mohoso

Quiero mudarme de piel y alcoba
Comenzar de cero danzando en una esfera
Que me recuerde plena en el planeta en que existo
Y sabrosos despertares con fresas tibias en tu boca

Tánatos me vence entre las sábanas
Domingo con Eros de cine y parque

Siempre ligada a lo lunar
Inquilina del satélite cantando blues de madrugada
Con la fragilidad atada a la muñeca
En forma de globo flotando en helio y desánimo
Sobrevolando todos los zeppelines del universo
Pequeños destellos
Como gominolas de leche en la Vía Láctea

Puedo construir un arca con la hiedra de mi cuarto
Para trepar ondulante en balsa verde
Hacia mi verdadero hogar en el astro
Edificaré sobre nuevas constelaciones
El porqué de mi abandono
Redactaré con cautela un punzante testimonio
Desde un firmamento inédito,
nuevo cielo que contemple
mi inexplorado sentido

08 abril 2008

nereida

...
El insomnio me acecha
en forma de nevera parlante,
de poema a medias tintas
y últimas caladas
llenando el cenicero
...

empanadilla ser

Planeando el aterrizaje me siento más segura
Paracaídas de algodón en un folio
Sobre el que dibujar la X sagrada que acierte mis finales,
Mis simples dobleces

Moralina en papel pinocho
Para homínidas fábulas de guión maché
Aquí te odio y aquí te mato,
Mientras destapo la babilónica construcción de melodías
Que censura tu biblia coránica de talmud hereje
Quién corta manos, sangre merece
En este manantial que todos lloran

No me hables de apariencia cuando me lance al vacío
Porque siento en la garganta el alud de mis ancestros
La descomunal bola de nieve que me rueda montaña abajo
Y me pregunta si estoy herida antes de volver al curro
Antes de querer saber quién paga la cena
Y cómo están los parientes de turno,
Malditos allegados de tópico en boca

Estoy escapándome una salida con forma de catarata
Sobre la que elevar esas ilusiones que no flotan en diluvios
Y apacentar líbidos en prados libres
Paciente hierba que no juzga

mi casa es una ele

Sé qué respiro agua porque comulgo en ese lugar húmedo de cueva eterna
Bajo el que palpitan la siembra y la esperanza
Me alimento de rayos de sol en la calle en la que juego
Y cocino negaciones con sonrisas color ceniza

Vivo en una cabaña en la plaza para reírme del serio viandante
Y de todo aquel que me mire como comandante
De barcos veleros llevados por piernas
Paseo a los perros del barrio a golpe de flauta
Removiendo en la calzada un torrente de pulpos y flores
Recortando con tijeras el tedio que aún están limpiando los vecinos en el patio
Y es que es tan difícil sacar a la luz un sueño
Que chicos, tenemos que volver a encalar la fachada
Retirar escombros para plantar la casa
Y cuenta atrás en la maceta

Por eso seguiré respirando el agua que mane de mi canoa ardiente
Aunque después coleccione hielos de púrpura en regazo
Y seguiré nadando en lluvia destilada en vientre
Masticando palabras sin sentido adentro
En avernos de escaparates, de maniquís de fuego y plomo
Recetando las virtudes de un millón de bombas racimo

gelatina

Debilidad

Tú que vuelves mermelada los instantes
Que lavas lo blando con levedad seca
Echa por tierra toda la sal de mi afecto
Torna sepia este recuerdo
Como si la reciente imagen de su rostro en mi retina
Fuese ya lento olvido
Pasado añejo que no añoro

No me dejes cavar hondo
Buscando el doblón prometido
Llenándome de arena los bolsillos
En este pozo que no espera


Sé muro,
Sé piedra,

Regálame la opción de la medalla al buen comportamiento,
Con liquidez del alma y mano de acero sobre mi espíritu

Río que Debilidad me vomita en la cama
Siendo frágil curva de cadera blanca
Resbalando siempre en ternura

07 abril 2008

Aprendiendo

(Jorge Luis Borges)

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender... Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y el futuro tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que, si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.
Con el tiempo comprendes que sólo quién es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.
Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado. Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido. Pero desafortunadamente, solo con el tiempo...

05 abril 2008

palabra es femenino



Soy mujer de ritual y me gusta desnudarme en soledad como a toda Lilith naciente
Cimentar mi mente con flores que destilen sapiencia al compás del tiempo
Misterios eleusinos salpicando mi sino en la enredada gnosis del cuerpo,
De este pecho lactante en forma de madre latente
Pura Pachamama germinando en tierra

Soy justa porción de pastel en la boca que me prueba
Descongelo amatistas si la ocasión lo merece
Porque la equidad consiste en saber apreciar el equilibrio inconstante
De todo aquello que gravita en este mundo sin eje
En esta tarta de reproches que nadie invitó al cumpleaños

Cirio de Hécate, esforzada Deméter
Y siempre un Dumuzi y un Enkidu adorándome cual Inanna batiente
Descendiendo en las aguas de Yemayá
Para ser recolectora de semillas
Como si el Hades no fuera a percatar así mi ausencia
Al sentirme ninfa sin nenúfar en estanque

La noche continúa en la azotea
Con mil Sherezades negras cantando gospel en mi oído
Con Medea y sus problemas de prozac y lavandería
Todas las Calipso
Aullándole a Ulises
Y, mientras tanto, pero no siempre, una Penélope sola,
espera


Clausuro la fertilidad de mi abrazo
Hasta que Zeus me tranquilice

04 abril 2008

completa


Sí,

También recorro el mar de mis bolsillos sin sentir peso esclavo
y me lío la bufanda al cuello con lenta virtud.

Sí,

También me lanzo a la palestra con empuje de voz cercana
y soy gota colmando bañera rasa,
untando suave el cielo con lejano aceite de argán.

Anodina extranjera en distante playa de guijarros
vertiendo sonrisas a un mundo mudo.

Peatón que se paró a saber con quién en mitad de un mapa robado:
el de los miradores que debo recorrer para observarme desde todos los frentes.
Para verme como enemigo y aliado en esta guerra
que financia en exclusiva mi tarjeta de crédito.

Tener el fuego en una mano pero el viento en la contraria.
El equilibrio entre lo extrañamente humano y la misericordia de lo efímero.
Poder calmar nuestro dolor con la cura del calor del cuerpo.
Mano sobre espalda, desandar en el camino.

Sí,

También recurro a lo banal para cercar el pálpito en el pecho,
tolerar más con menos a tragos de paz envasada
Y comer carpe diem siempre al despertar,

del mismo modo que tecleo mis sueños al acostarme cada noche,
como buena secretaria de la conciencia.

Hojas de hierba en el almuerzo para soportar el mal de altura.
Mastica tu feminidad sobre la rumiante inconsistencia de los hombres
Prepárate en delirio para el aquelarre nocturno,
pléyade de brujas buenas,
de escobas de alegría.

Sé siempre Bienvenida a tu propio Yang perpetuo.