10 marzo 2008

Ateneo

Sin geometría no hay cálculo ni término medio,
Balada de lo absurdo que mi arco lanza al infinito y no respiro
No siento
Asiento el ritmo que me impone esta paleta de pintor en la mente que amanece
Que me intuye y aún lamenta mi rumbo esquivo entre las cuerdas
Piano y pie son amos sordos de la melodía ciega que suena en mi tejado
En este ático de gata en celo a cuadros robados
Del Prado, Louvre, Thyssen
De las paredes de mi alcoba
Réquiem por esos dulces barnizados
Y rondallas en la plaza del pueblo
Nueva vida de cántaro en la fuente de la mujer con pantalón
Dónde camina tu fábula diente lactante de un vientre histérico
Con el que muerdes la pluma, tintero y papel
De quién no sabe escribir ni releer lo escrito
Papel, papel sobre encimera mojada
Cuando no hay nada en uso desuso mi dedal de costurera novel
Hábil enredo
Patrón nuevo que innova el cáncer de mi colchón
Que trae en oferta de viajes El Corte Inglés un pedazo de rima cadente a mi cama
Sin esfuerzo
Sin crear conflicto
Sólo quiero ser así de ligera cuando haya tornado sin sol
Y banquete humilde en la alacena
En el prójimo que siento ajeno
Y en todo lo que sin querer he dicho




04 marzo 2008

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Cuando renazco sin remolques, sin reproches al doblar la esquina ni palmada tibia en la espalda, soy más yo que nunca. Lanzo al aire que queda atrás los “qué más da” del pasado, porque ya no hay pasillos sin fin en mi horizonte, porque cada año, una baldosa amarilla más con qué amueblar mi mente, mi equilibrio inconstante.
Pequeños pasos en la abadía de mis universos y zancadas zurdas me llevan a tientas a tentar a solas, con sílabas encadenadas a la luz de vela y bandera huérfana de cráneos. Un pirata menos en la costa de la muerte, que mío es el timón y la suerte de tener un rumbo que perseguir a ciegas. Tacho firme un paso menos a gatas, y estampo la firma con sonrisa tenue, borrosa en vertederos de la prisa que mata, en ganas desatadas como borracho por autopista y en este palpitar que no cesa como rayo.
Caliento motores para navegar a la deriva por este instinto títere del porro, cadáver exquisito que ha olvidado qué es ser libre, que recuerda que si alguna vez probó libertad de tinta no fueron teclas en vano. Comienzo a rodar cuesta abajo en la bicicleta sin frenos, en la infancia calle abajo cicatriz en la rodilla. Y voy esquivando piedras, palabras, imposibles y derrotas, los compases que no saben hacer círculos, la torpe elipsis en constelaciones tardías. Alineo las estrellas para cauterizar heridas, pidiéndole un favor al Reloj de Arena, Señor del Tiempo, que me entreviste sin prisa a los 10 y dentro de 10 años. ¿Cómo reconocer lo diferente de uno mismo sin perderse en sí? ¿Cómo aunar tiempos verbales que sólo quieren conjugarse solos? Una brújula pido, que quiero entender completamente la esfera de esta tercera dimensión del corazón que me sacude, el negro parpadeo palpitando en el túnel y esta tenia diva del tedio que engulle días como gotas.


02 marzo 2008

buenos días


A veces despertarse es tan difícil como dormirse y dejar de comer techo, de repetir cuentos y contar ovejas, aquellas balas perdidas que siguen de juerga y reptan a oscuras en raves que no terminan. A veces la mente se libera del peso del cuerpo, cansado de bailar sobre dos piernas cansadas, que ya son las 9 y la materia gris se desmelena, contamina las paredes color crema de mi cuarto saltando verjas y elecciones generales. ¿A quién echo en falta si ahora vuelo sola? ¿Si sigo capitán de barco decidiendo mis quehaceres, descuidos a pares con ojos cerrados? Hoy ha sido una rayuela pintada en el suelo sin piedra, papel ni tijera. Sólo charcos y trozos de moqueta empapada. Cúmulos de agua sucia que las drogas no te lavan, echa un ojo a tus pupilas, anda, que después llega mañana y recuerdas esa laguna en la que anoche te volviste loca, desquitandote con ganas. Volviendo a casa el termómetro de la farmacia marcaba 14 grados. Comienza la primavera, sangre altera y fiestas mañaneras, y la danza espídica de la hormona mutante que se ha comido mi útero estos días, estos sinsabores, se despide de mi cuerpo en tregua de 4 semanas. ¿Se abrirán las flores que aún no he plantado en el balcón? El hangar hoy daba asco. La rave de nochevieja estuvo mucho mejor que esta. Además era fiesta de disfraces y casi nadie ha ido disfrazado. Nosotros, sí. De jefe indio, de extraterrestre y de payaso. (¿Quién era yo?) Je. La gente es que es sosa para esas cosas, eh? Al menos hemos pagado la mitad por ir con el disfraz... Eso de rave, poco. Y encima hace ya un buen rato que se han quedado sin bebida. Y allí siguen mis colegas, agonizando. Menos mal que me he venido antes. Lo mejor de todo es que me he encontrado una chaqueta de lana muy bonita tirada en el suelo de una de las salas y la he rescatado de la mugre. Qué bien, qué bien.

29 febrero 2008

aire limpio

La agarro de los pelos y sacudo su osadía por el balcón de casa
mientras se agita su melena van cayendo al vacío hilos de madejas nuevas
y se pierden los ácaros gigantes que hivernan en su alfombra

Quiero limpiarla por cobarde de medias valentías
deseo seguir sacudiendo contra los barrotes de metal
la mugre acumulada durante años sin sol
el paso del tiempo enredado en hebras durmientes
y la apatía,
el rencor,
de quien no ha logrado proyectar un sólo grito fuera de la garganta

comienza a renovarse con cada golpe
y parece que ya está lista
ahora sólo resta lavadora y punto

23 febrero 2008

a borbotones

Cada idea es semifusa de un latido

Calada en pecho

Vapor en baño


Cada idea hierve con fuego de cerilla

Se esfuma en grietas del barco que no espera

En el sólo parpadeo/ tumba de pupila


Y se mecen como péndulo estas efigies de papel

que aunque duela quieren ser

Reinas de cantos rodados




22 febrero 2008

mares-motos

Peces en la frente que se esboza de espaldas
Peces alados como lirios son la burbuja que explota
Y se llaman a sí mismos “Sueño”
Altivos cuando salpican mi mareo y el deseo de un Teseo
Que borbota de mente en magia



19 febrero 2008

com po ner

Estoy buscando el ritmo sobre el que bailar haciéndome la sorda
En la gramola que tienes en casa no queda espacio para mis pasos
Ni para aplausos en tragicomedias vespertinas

Con soga atada lucho en la pared que me azota
a la erosión de mis cimientos y de mi fango
Lanzo el dado y trovador en labio oculta as en la manga

No termina aquí la partida ahora que conozco mi sino
Dejad que os cuente el truco y luego podréis marcharos a casa
Con sonrisa leve y arena triste en los bolsillos

Escalando pentagramas
Cada tecla que piso
Doremifasol de atenciones

16 febrero 2008

reloj

dale al botón rojo y vamos a batir ideas
mentes muertas plazas solas
arco tenso y giro en la rueda
amiga inerte de estas tres morias

desde que el pensamiento es arte abstracto
venta en museo, subasta y rebaja
no fluyo en barca propia
ni mareo mi memoria de tanto lamento
sólo piso el cemento cuando pierdo el equilibrio
y botellas amarillas se acumulan en la entrada

13 febrero 2008

esa amarga despedida o cómo romper con el tabaco

He dejado de fumar. Se acabó. Hoy me he echado el último piti de mis próximos meses (nunca se sabe si el tentador aroma del tabaco rubio podrá conmigo de nuevo, así que mejor no añadir "de mi vida" a eso de "el último piti"...). Tras años de ser fumadora que desearía no serlo he decidido tomar una decisión drástica. ¡¡A la mierda con el mono peludo del tabaco!!, que gritaba mi profesor de literatura en el instituto cuando le entraba la ansiedad fumetil en mitad de clase. Y es que se pasa mal dejando el tabaco. Yo misma lo he dejado dos veces. La primera, duré casi 3 meses y no recuerdo porqué estúpida razón volví una vez superadas las ganas de comer nicotina con pala. La segunda, aguanté apenas un mes y de eso hace ya un año y medio así que este momento tenía que llegar. Algún día debía replantearme la situación. ¡Si es que llevo fumando desde los 13 años! Al principio poco, eso sí. Algún cigarrillo los fines de semana en medio de los típicos rituales púberes. En ese tiempo comprabas el paquete a medias con tu amiga y os íbais toda la pandilla a fumar medio escondidos a los portales pasando la tarde entera entre bolsas de pipas y ojos vigilantes para que ningún conocido os pillase con el piti humeante en la mano... (Esta entrañable escena se repetirá años más tarde con algunas variaciones, ya que posteriormente no serán pipas sino litronas, y en vez de tabaco, porros).
Sin embargo desde hace unos años, y a lo tonto son bastantes, fumo todos los días. De hecho, todos los putos días, ya que si no es tabaco, son petas, adicción a la que sí que no puedo renunciar... Pfff... ¿Quién me mandó a mi meterme en este barrizal? Si es que yo soy débil, muy débil. Y hedonista, muy hedonista. Me gusta comer, dormir, follar, soñar, vaguear, beber... fumar!! Me encanta encenderme un piti y tirarme a leer y escribir chorradas o mirar el techo o las nubestrellas. Va a ser un bajón. Pero es que si no lo hago, voy a estar recriminándomelo constantemente como hago ahora y es absurdo mantener un comportamiento que sabes tan perjudicial para tí mismo... Es que es por recomendación médica. Definitivamente tengo que dejarlo. Es que estoy embarazada.
Jajaja. En serio, a ver qué tal me va. Cero pitis a partir de... YA!!!

10 febrero 2008

sedimento

Sé que el diez es cosmogenia primitiva,
Perfecto paraíso del que no procedo y rumbo informe desmembrado con mi látigo.
Sé que el dorado impoluto no desciende de tus cejas
Ni se posa en esta memoria de rey Midas que convierte en oro el vaso que besas
Tampoco se esconde en el papel o en excusas puertas adentro

Abriendo las patas de la historia, remilgos a estas alturas...
¿Cuándo se cerrará este círculo que algunos llaman infinito?

07 febrero 2008

kriptonita

estos días los versos que más sacuden mi mente se los debo a rapsusklei. Tenía que poner esta letra porque últimamente esta canción me está envolviendo... Y esta voz. Y estas ilusiones.

http://youtube.com/watch?v=mb_zgBijTCU

Ay ay!!Dame dame criptonita, ya deje el speed y la farla pa perderme en la falda de mi pibita. Colecciono sonrisas y tragedias, lo primero a medias por las prisas. ¡Mi campanilla! mira q desperdiciar a un Peter q hubiese besao el suelo q pisas, Ni españas ni camisas blancas, queda tan poca esperanza.. Maldigo vuestra usanza! pecado, castigo de dios, o de un dios a descargas de amperios agarraaaammpppas por delirios, pero el corazón ya no da crédito a una traición por cada centilitro de los acáis de un hombrecito. tantos buscando un ángel, yo busco el gel del exilio ¡auxilio! en las soledades de Babel o de este ángel, pero claro, a él lo mantengan lejos de aquel falafell de su tierra
Perdóname, ayer eche meada en tus rosales , hoy con q me sales? yo solo me purifiqué en los manantiales; derramé la sangre de los dioses, sin plasma ya me sabes. Se que naciste perrilla, pero no m busques la boquilla; búscame el papel que lo he perdido... ¿quién sabe q nos depara? espero q vivir en la sierra de Guara con mis lobos y penumbra, ya q me la comí, ya q me la comí de mi barrio y bailaré sobre tu tumba si jazz elak olé ... JaaaaZZ eLaaaaK oLeeeeeé
A pasos flojos.. no tengo prisa por tu materia, se q el mal se revela contra el q lo crea. joder! sus han intentado joder con rapsus, aplausus majo. Se los atajos, pero tranki mira; aquí mi viejo es el mas rasta y yo soy el más punky.. a fe de un santo, al manto de un juglar q a juzgar por lo k canto el manto del coraje. Niño de la selva nació salvaje entre Bob , Pata Negra , Garfunkel , Ibáñez y Malevaje.
Tuve el mundo como paisaje. El oído como aprendizaje, la calle como gaje en este oficio tan severo de ser jardinero de las palabras del jardín de tus deseos guapa.. (la poesía y el sexo) Porque cada sílaba es un beso, por tu ombligo y todo eso, de la constelación de tus lunares me hice preso. Mi Atenea, estoy obseso por tu crema, me marea, me deja seco, solo quiero ser un teleñeco créeme co!
No peco, por ir mas allá de lo imaginable. Por alimentarme con vinagre y ser tan dulce y tan salao al mismo tiempo. Si estoy hambriento caliento sopa d amor!! zumo de dolor si estoy sediento. Aún queda la palabra, la pata de cabra, la llave q abra la sagrada cuadra y cabalgar a doce vientos; cuatro por cada seiscientosmil kilómetros, y regreso a mis aposentos con mis lobos ya q las niñas ya no quieren ser princesas, mi principito pasa de robos en bobos corazones.. quizás por no tener ese par de cojones casi eternizo mis depresiones.. ¡ay! Si tu supieras mi amorcito! necesito un pedacito de tu cielo, un whisky con hielo y unos huevos fritos, y déjate de historias q ya morí en vida mi amor, q ya no me complico, co! No! Jazz elak olé... JaaaaZZ eLaaaaK oLeeeeeé.

27 enero 2008

la parra

para qué buscar metáfora de la soledad
si como mejor sabe es devorándola en silencio
sentada en las raíces de esta parra verde en la que me he subido
cuyas hojas se convierten en espuma cuando las toco
se disuelven en el aire y huyen veloz timidez
del mismo modo que huye mi mirada ante tus ojos de clausura
cómo encontrar cajas donde almacenar todas las horas en vela
para ordenar tu recuerdo en frases no dichas, condones sin usar y besos tontos en el metro
para no olvidarme de tu voz, de tus canciones

lección 1)

"es querer mantener la pureza intacta el error de los viajeros"

y punto final

Vaya mierda

…y te coroné sobre todas las cosas
que por elevarte y nubes huecas descosí hilos de mi propio tiempo
tú que ahora me lanzas al vacío sin escrúpulo ni tiento
no reconoces en el suelo mis pedazos

fuiste príncipe de piel teñida
caballero pálido del sexo
jadeabas conmigo y mi fantasía, sin saberlo,
en tristes lagunas que oculto en la cama

jamás te quise como escudo sino ser tu lanza
la que pudiera desvelarte en sueños para lamer lunares
la herida indeleble bajo el caparazón de héroe,
volverme arcilla en tu mirada de tierra
desafiar, valiente, el hálito del veto

pero me quemé

se despiden de este deseo con soga, abatidas,
las cenizas de tu fuego

22 enero 2008

Todo p'alante


Hoy me he soltado por primera vez con el monociclo en la Casa de Campo. Todo gracias a mi colega Margallo, malabarista profesional (un crack que me deprime en plan "nuncaserécapazdehacereso") y, por supuesto, a la constancia.

Mañana los niños de Comendadoras morderán asquerosamente el polvo, hahaha!

17 enero 2008

Monociclista

últimamente, sobre todo desde que he retornado al paro gracias a la precariedad laboral de la juventud española, tengo mucho tiempo libre. Y, como sucede siempre que se acercan exámenes, me busco una excusa para no estudiar aprovechando la ociosidad. El año pasado me dio por el rolling contact; este, por el monociclo. Hoy ha sido el segundo día que he bajado con él a la calle. Ahora estoy hecha una braguica, llena de agujetas. Pero quería dejar constancia de mis logros desempleados en este, mi abandonado blog. No sé porqué pero las épocas de tormenta emocional siempre van acompañadas de irónica sequía creativa. Es curioso. Primero vivir, luego escribir.
El caso es que para sentirme realizada tras haber perdido el curro, después de firmar el finiquito decidí superar mis miedos. Así que primero me perforé el septum (que duele mucho menos de lo que mi cuerpo, manojo de nervios, creía) y por la tarde me bajé a la plaza de las Comendadoras por primera vez con el monociclo, o esa rueda imposible. Llevaba unos días probando con él por el pasillo de casa. Mi casa, por cierto, tiene un pasillo que da miedo de lo largo que es. Realmente impresiona. Tranquilamente hay 20 metros. Un desfase, vamos. Así que es el sitio ideal para intentar subirse al sillín y empezar a pedalear y esas cosas. Un lujo. Y la mejor forma de valorar ese lujo, ese emplazamiento perfecto con dos paredes quitamiedos, era irse a la calle con la mierda la rueda. Fui. Era el día de superar paranoias, de reafirmación, de me da igual tener que volver a echar currículums, entrevistarme para la SER o lo que caiga! Y eso pasó. Me caí. De culos. Tengo las piernas llenas de moratones que avalan mis esfuerzos.
La plaza de las Comendadoras es el sitio perfecto para empezar. Mucho mejor que el Dos de Mayo. Hay una enorme pared por la que te puedes apoyar mientras te desplazas para no perder el equilibrio así que tienes metros de sobra para aprender. El único problema es que esa es la pared de un colegio y que yo empecé mi primer entrenamiento monociclista justo a la hora en la que salen los niños de la escuela. Tuve que soportar que un corrillo de voces chillonas de 7 años, lideradas por un mocoso con sandwich de pan sin corteza me gritarán con el mítico soniquete infantil "no sabe, no sabe!" durante un buen rato. Luego comenzaron a divertirse pegándose los unos a los otros y me dejaron en paz. No valió que les propusiera, con toda la pedagogía de la que era capaz de proponer, que me animaran. A ellos les daba igual. Sólo querían sangre. El líder del sandwich advirtió que él de mayor aprendería a montarlo. Espero que se le de mejor que a mi. De momento, hoy ha sido mi segundo día en Comendadoras y he dado 6 pedaladas sin apoyarme. Si mañana doy 7, soy dios. Mientras tanto, sólo una joven en paro más a las puertas de la dorada licenciatura. Al menos hoy casi no había niños en la plaza cuando he ido por la mañana... Tengo que empezar a controlar los horarios escolares.

28 diciembre 2007

manifiesto

de inocencia
(los colores con los que yo pinto el mundo)

lealtad
(yema dúctil dirige manos)

transparente
(hebras en baños, cúmulo en cielo)

y sonrosado

pero todo sigue siendo negro

21 diciembre 2007

en lo que dura un porro

los deseos son posibles hijos de puta melosos
garras y vientres de la fantasia
escaleras de caracol
de hierro forjado
de madera
de nada

los deseos se ahogan en vasos de agua
poseen maremotos patentados
con marca personal
intransferible
y cada cual pertence insulso y esforzado a un tonto particular
tan intransferible como su propio deseo

deseo reserva del 95
embotellado y a la espera de ser consumido-consumado
criando cuervos en la despensa
tan apatico espera como cualquier asalariado en un anden de madrugada
tan triste banco pulido por traseros solitarios de parques y plazas
tan papel macilento de libro sin lector
tan amigo añorado sin visita a la vista

y arco iris de cristal arando nubes de solas giralimas
ilusas y anhelos
ficha huerfana de parchis
irrealidad en dos dimensiones

18 diciembre 2007

anomia emocional

En estos momentos está habiendo una masacre y me complace anunciar que yo soy la vil asesina. Los ositos de goma piden clemencia temblando dentro de la carcel de plástico. Los de color rojo son los que sienten el pavor más acuciante cada vez que acerco caprichosamente la mano porque apenas quedan ya unos pocos supervivientes. A medida que desaparecen, el color de los ositos verdes se impone en la bolsa cual vencedor cobarde. Los rojos son el manjar preciado que antes se extinguirá y ellos lo intuyen mejor que nadie. Para continuar con mi banquete genocida tengo que hurgar cada vez más a conciencia en la bolsa. Quizá tengan razón aquellos que opinan que cuanto más se busca, menos se encuentra.

15 diciembre 2007

de profundis

-oye, ¿tienes novio?
-...
-¿te vienes al baño a tomar M o caballo?

13 diciembre 2007

realiti chou

me gusta imaginarte siendo el protagonista de una verosímil fantasía 24 horas

apareciendo inesperado en cualquier rincón
creando música a tu paso

y mientras te miro el tiempo se dilata estúpidamente como en los besos de las novelas románticas, como en un goteo de fotogramas de telenovela.
los segundos se vuelven espesos, avaros.
grabo en mi retina el calor que emanas.

supongo que soy simplemente un poco tonta
pero tengo claro que mientras te miro, sé
mientras te sueño, dudo

labios astrales

el astrolabio del paraíso ha decidido que
más allá de realidades a oscuras
de líquidos violines y saliva
no pueda parar de besarte

cadencia blanda en este blues baile
porque tú y yo no juntamos bocas: respiramos pentagramas

y tú lo sabes
y yo lo noto

lo noto sobre tu nuca
lo sé bajo el pantalón

el astrolabio me empuja
explosión de sabores
llega el fin de la cerveza

cuello y lazos
blues y besos

¿de qué me sirve volar si esta noche no duermo contigo?

04 diciembre 2007

24 horas haciendo el mongolo

con las horas que son y me ha dado por ponerme a revivir un poco el blog ahora... cómo se nota que mañana no tengo que levantarme temprano. Al menos por imperiosa obligación. Aunque sí que debería hacer unas par de cosas importantes, vale, pero es que me cuesta tanto irme a dormir... Exactamente el mismo esfuerzo que invierto en levantarme. (Eso quiere decir que soy una perezosa redomada, vamos).
Es la semana del puente. Todo el mundo se quiere ir por ahí, donde sea, fuera de madrid. aunque sólo sea a alguna rave cercana a pasar una noche y medio día. Yo no puedo. A mi me esperan unas "vacaciones" bien moviditas entre curro, intento de estudio, citas varias (y una fiesta, lo último y en paréntesis para que quede creíble mi responsabilidad). Qué bien. Tengo ganas de estar ocupada, de moverme un poco y no pensar. Salir de la rutina semanal de mari total metida en la cocina con un porro en la boca y viendo frikadas en youtube. Cómo me cuesta concentrarme en esta ciudad. Es un horror. Todo un asesinato del tiempo. Mis días dejan de ser míos para convertirse en siervos de la urbe. Sin ir más lejos hoy he perdido toda la mañana en bajar a hacer un par de recados, comprar cuatro cosas para comer y limpiar el piso. Lo que yo te diga: estoy hecha toda una mari.
He intentado continuar con el tedioso trabajo de "fin de carrera" pero al final, muy acorde con mi rollo hedonista, he preferido pillar la guitarra y ver miles de videos de "covers" de temazos en el youtube. Salvo honrosas excepciones, la mayoría son una partida de culo. Hay que ver cómo se mola la gente y cómo les gusta demostrar su estilazo en la red aunque tengan que grabarse en el cuarto de baño de su casa (qué gran acústica, sí señor) o bajo la glamourosa luz del flexo del escritorio. Casi me muero de la risa.
y en seguida han dado las 8 de la tarde y no he hecho mucho más aparte de flipar con el temario de antropología del parentesco y leer alguna frikada de la asignatura. ¿Podré llegar a comprender día algún la gran paranoia de los primos cruzados y los primos paralelos sin necesidad de hacer miles de diagramas con triángulos y círculos? en fin. que tengo que chaparme mucho mejor la terminología. Lo que sí que me apasiona del tema parentesco es el mito del matriarcado. (vaya por dios, qué raro. será que no llevo puesta mi sudadera feminista ni ná...) He estado leyendo más ejemplos etnográficos que reafirman la falsedad de la idealizada "igualdad" o "superioridad" de los grupos de descendencia matrilineal. me ha hecho ilusión (una ilusión un tanto nostálgica) recordar la primera vez que escuché el término, y años después, la primera vez que oí desmontar el argumento del paradisíaco estadío femenino de un plumazo con un simple "el matriarcado nunca existió". Me da que pensar que tanto la primera persona que me descubrió el término como la segunda que me destapó el pastel, eran un par de pedantes de cuidado. De las personas más pretenciosas que me he topado. El primero venía conmigo a clase de italiano y era un delineante, un tipo aburrido de unos 40 años con un enorme labio inferior. Yo era una pipiola enrabietada con el mundo masculino (hay cosas que no cambian) y él me pasó (fotocopiado) el origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels. La imagen del matriarcado como edén perdido es muy atractiva y de primeras, a cualquiera que le produzca urticaria oír hablar de capitalismo le puede parecer interesante. Tardé unos años en descubrir los huecos del discurso de engels. Y más tarde llegó la total caída total del mito. Me lo tiró por tierra una aborrecible mujer, profesora de sociología muy versada y puesta ella en todo de lo que se pueda opinar. Hasta entonces me había gustado pensar que habían podido existir culturas donde la mujer fuera respetada por pura adscripción, por el simple hecho de nacer mujer y punto. un lugar idílico de flores moradas y veneración de la madre tierra. idea muy pachamama pero poco factible y tan débil que se rompió en mil pedazos con la sola afirmación de la bruja esta. Simplemente me miró desde su pedestal de catedrática y se echó a reír. será zorra. pero tenía razón. qué triste.
me voy a una isla desierta. buenas noches.

03 diciembre 2007

receta del desahogo

porque todos los cuerpos son el mismo cuerpo
un tapiz de vapor de agua

porque toda ilusión es celulosa herida
copia de piel
alma novel

diálogo idéntico:
dónde vamos, qué mentimos y siempre un café-promesa

porque no hay medidas justas ni botón en las pestañas
sólo son fieles las manos
la caricia vibrando trampas

te regalo esta red de miel
cocina inútil para quien quiere
noches con
sueños en

20 noviembre 2007

siempre regresando

De repente el mar en calma
Se acabaron las Furias
Los viajes a caballo

Rendidas llenas de amazonas
Fieles rodajas pena y saliva

Y luego, sólo luego
Ciclos de lunas llenas

12 noviembre 2007

delincuentistas

un pequeño homenaje...



http://youtube.com/watch?v=8KYuqjuENUo

10 noviembre 2007

día cero

llevo un mes de vida.
y mientras vivo no escribo, no pienso.
simplemente huyo, corriendo como loca
a veces hacia delante, a veces sin avanzar, palpitando en el mismo tramo del camino
hasta erosionar el propio asfalto de tanto andar sobre pasos ya dados...

después de un mes de cambio,
hoy he dado a luz
y está siendo un experiencia terriblemente interna

me siento tan nueva que me asusta reconocerme en el espejo
nuevamente vieja, diablo poco a poco

acabo de volver a casa. he estado paseando sin rumbo.
hace un día bonito, de esos de frío y sol.
de esos sábados por la mañana.
Fuencarral está a tope a estas horas y todo el mundo parece muy atareado
yo, no.

he estado mirando mi reflejo en un escaparate
estaba tan apáticamente seria que me he echado a reír
y he descubierto, para asombro de mi amable imagen, que me habían empezado a crecer colmillos
unos dientes que no eran míos ayer y que en pocas horas
han logrando abrirse paso cruelmente a través de las encías

la naturaleza es sabia,
me ha dado lo que necesito.
ahora ya puedo masticar esta tristeza

28 septiembre 2007

lección de español (I)

Yo y mi ombligo patafísico
Tú, esperanza verde arena
Él huele a sándalo y mentira
Nosotros qué no hacemos con las manos
Vosotros primavera y lento olvido
Ellos esperan, esperan, esperan

24 septiembre 2007

el principito


Érase que se es un pequeño principito que vive en su pequeño planeta. Sentado en su inmutable trono, el principito observa, entre impaciente y resignado, todo lo que acontece a su alrededor: el lento girar de los astros, los paseos silenciosos de las ideas, cómo baila el polvo estelar en forma de nubes burbujeando en su naricilla inquieta, el saludo de los cometas dando los buenos días, o las buenas noches. Porque la vida en su diminuto planeta depende del cristal con el que se mira al cielo. A veces, todos los cuerpos estelares parecen reflejar el brillo dorado del sol, esfera poderosa, y el universo que le rodea semeja un baile infinito con millones de invitados. Otras veces, oscuridad y materia inerte. El pequeño principito mordisquea sus cabellos expectante . Pareciera dirigir con su cetro de papel el designio del cosmos, el final de todos los cuentos. Pero el cetro es sólo su imaginación arrebolada que juega consigo misma y que se encuentra siempre de bruces con la auténtica soledad. Mientras tanto, todo gira, todo se mueve y continúa expandiéndose: inevitable.

20 septiembre 2007

Irene Nemirovski

Hace años, en una tertulia literaria de La 2, conocí la existencia de un cuento llamado "El Baile", de la escritora rusa Irene Nemirovski. Me llamó tanto la atención la crítica del libro que comencé a buscarlo por Madrid. Primero, en la Librería de Mujeres (maravilloso rincón que por sí sólo se merece un post algún día) y luego, en grandes librerías en plan FNAC o Casa del Libro. No encontré nada. Estaba descatalogado. Qué lástima.
Hace unos meses, no recuerdo si para vacaciones de Navidad o Semana Santa, entré en la Casa del Libro buscando un regalo para mi madre. Me quedé de piedra al ver casi toda la bibliografía de Nemirovski recién editada y, entre los muchos libros, estaba "El Baile". No me lo pensé dos veces. Me llevé el pequeño cuento para mi y a mi madre le compré "Suite Francesa". Estaba intrigada, ¿cómo era posible que dos años antes nadie supiera de la existencia de esta excelente escritora de los años 30 y, de repente, se hubiera reeditado toda su obra?
Pues bien, resulta que, tras permanecer oculto 70 años, gracias al celo con el que las hijas de Irene guardaron siempre los manuscritos de su madre, "Suite Francesa" salió a la luz. Todo un éxito. No sólo arrasó en ventas este libro lúcido que narra de forma impoluta la ocupación francesa en la II Guerra Mundial, sino que la figura de la escritora rusa fue rescatada del olvido como verdaderamente se merece.
Me estoy leyendo "Suite Francesa" y me está encantando. Ni qué decir tiene que "El Baile" también es una narración perfecta que me atrapó desde la primera página.
Lo increíble de Nemirovski, además de su historia, que parece el reflejo de una de las historias de Suite Francesa, es el dominio absoluto del ritmo literario, de la psicología de los personajes, de las emociones humanas llevadas al papel.
Dejo algún link para quien quiera conocer algo más de esta increíble autora.


http://es.wikipedia.org/wiki/Ir%C3%A8ne_N%C3%A9mirovsky
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Irene/Nemirovsky/escritora/resucitada/elpdomrpj/20041205elpdmgrep_4/Tes

18 septiembre 2007

payasadas

Medusa y Meriblue

Todo es tan bonito que parece carnavales...

15 septiembre 2007

a tragos

soy presa de mis circunstancias y puedo no reconocerme a veces. puedo parecer una persona distinta y un dolor distinto y una fuerza que no comprendo de dónde viene y soportar cosas que pensé no soportar nunca. beber agua que jamás quise beber... y encima seguir con sed.

bostezo

Quiero buscar fisuras en sílabas
Ardid que me lleve a lo único
Para contarte al oído el porqué de letanía
Que arrastro, candente, hacia tus pasos

Modo informe de querer en vano
Colección de agujas al acecho,
Lecho que yergue mi reposo
Mientras labro el camino, reptante de huellas

Y te encuentro marchito
Con ilusión inerte
Y me elevo sobre mis actos como útero eterno
Partogénesis de querer con lluvia
Tus ojos telúricos hundidos en tierra

Tengo heridas sin tiento de ternura yerma durmiendo en tu espalda
Bálsamo en las manos para sanarte
Peso compartido que quiero agradecer

Elijo tu camino entre los sinos presentes
Lo especial que sin querer quiero, por encima de toda sombra

14 septiembre 2007

Siempre se vende, siempre se compra, siempre se busca...

Se alquila relación basada en la desconfianza mutua
Muy céntrica. Excelentes comunicaciones silenciosas.
Totalmente amueblada. Interior, altas esperanzas.

Se regala media tristeza.

Se vende parcela egoísta en mitad de todas partes. Interesados, llamarse a sí mismos.


Se busca pedazo de corazón auténtico. Imprescindible buena presencia, determinación, ganas de currarselo. Alta remuneración.

Se compra media sonrisa.


13 septiembre 2007

cuerdas

YO-----------------------------------------------------TÚ

12 septiembre 2007

tambores

¿Qué significa “dar por sentado”? ¿Qué implica la palabra “seguridad”?
Imagino que soy una funambulista vestida de verde esperanza, con una pértiga bien asida entre las manos, sintiendo el equilibrio rodando por los dedos. Porque toda yo soy un constante ejercicio de equilibrio palpitante. Todo mi cuerpo tiembla sobre la cuerda floja.
Y paso a paso, oscilando sobre la punta de los pies, avanzo irremediable, empujada por el viento cual ligera tirada de dados ciegos. Ruedan, se vierten vértices de azar en las caras ocultas que rozan el suelo. Y la posibilidad que nunca se escoge, danza en la faz del dado que señala.
Manojo de nervios en la boca del lobo. Corazón hinchado que ansía firmeza. Y yo, funambulista de verde con sombrerero loco, con taza de té y verborrea sintiéndome cada vez más tímida. Cada vez más titubeante. Me da miedo el espasmo del que olvida y aún más miedo el temblor de quien me quiera. Sobre los tejados, porque arrastro cadenas en celo y sobre mis dudas, que arranco verdades como versos encendidos. Jurando prometidas y vida de paciente triste loca.
Cada año que pasa me vuelvo más hacia adentro, más envoltura de caramelo crujiente. Y me da miedo el mundo, y retorno al ínfimo óvulo a medias que fui. De repente, cada día más desconocida y desconocida por quien me conoce. Ahora mismo, sólo quiero silencio y páginas en blanco. Ahora mismo, tengo vergüenza y timidez flotando.

06 septiembre 2007

Cuatro tiempos

La verdad es que me encanta Chamberí. Al final, es dónde me quedo a vivir este año. Después de todo, sigo en Madrid. Mitad vida. En el fondo me daba pena imaginarme lejos de ese pequeño reducto de libertad (paradoja) que es el Dos de Mayo. Pero ha dado la casualidad de que se ha cruzado en nuestro camino uno de los escasos golpes de suerte que hay en el especulativo mercado inmobiliario. Y no vamos a olvidarnos en la mención del hallazgo de la persona que ha canalizado toda esa buena fortuna: Rosario, una joven e ingenua abogada merecedora del primer browny que cocinen los hornos de alta categoría del pisazo que hemos alquilado. Gracias a ella trasladamos nuestro pequeño antro de relaciones sociales 24 horas de los límites al corazón de Chamberí. Tengo ganas de cambiar. Año nuevo, vida nueva, piso nuevo. Demasiadas cosas como para no “ser alegre”…

Hoy ha sido un día larguísimo. De esos en los que las horas están exprimidas tan al límite que toda la energía concentrada emula, en apenas unos minutos, días de realidad. Muchas emociones, muchos escenarios, muchos actores. Me queda sólo un examen para terminar la carrera, cambio de aires en la misma ciudad, espero empezar a trabajar, tengo un corazón que me pregunta sin parar qué es lo que quiero y cómo defenderlo y la sensación de encontrarme al borde de un abismo cuyo final se funde en un negro “continuará” que por momentos no puedo esperar a ver. La curiosidad mató a la gata. (Mientras escribo esto, las dos gatas revolotean a mi alrededor y exploran la inmensidad particular que tiene para ellas el salón. De vez en cuando trepan por mi cuerpo. Es su forma de decir que siguen estando ahí...) Y entre todas estas prendas de emoción secándose al viento, al vaivén de olas en un mar de pantallas, rehago sin orden mi jornada: mi calendario personal. Día intenso en el que aprendes cosas que valen la pena y a fiarte de ti misma, en el que la coherencia se alza sobre el simple acuerdo pacífico interno y va más allá. Me ha gustado aprovechar mi energía en Madrid.

Cuando volvía a casa en el último metro han pasado un par de cosas bastante graciosas, de esas que te hacen esbozar una amplia sonrisa de ironía. Además, después de unas cuantas cervezas entre la casa de las tortillas y el Dos de Mayo mi ironía daba mucho de sí y mi sonrisa, aún más. Una vez en el andén del metro he sacado de la mochila un regalo precioso que me han hecho esta tarde: el libro de los Rubaiyat de Omar Jayyam, otro místico sufí sobre el que aprender más de las verdades cotidianas que marcan plena diferencia. Lo he abierto por una página al azar y he leído uno de los rubaiyat, (rubaiat es el plural persa de rubai, que significa cuarteta, ya que este tipo de poemas están estructurados en cuatro versos). Me he quedado bastante chocada. Ya de por sí soy susceptible a los símbolos y señales que aparecen constantemente ligados a mis decisiones, así que este poema no iba a ser para menos:


Cuando en primavera el tulipán el cáliz eleva

Si puede acompañarte un rostro de tulipán

Bebe vino y gózalo porque esta vieja rueda

De pronto, como la tierra, te aplastará


Me ha parecido una metáfora increíble de mi situación actual. Por un momento ha aparecido flotando en el techo del vagón el rosado gato risón de Alicia señalándome el camino. He marcado el poema, cerrado el libro y lo he vuelto a abrir posando la vista sobre otro rubaiyat cualquiera. Era el siguiente:


Jayyam, si te entregas al vino, sé alegre

Si una belleza de cara de luna te acompaña, sé alegre

Pues concluye la labor del universo en la inexistencia

Como si no existieras, puesto que existes, sé alegre


He flipado. Me ha parecido alucinante. Precioso, simple, honesto. Las puertas del vagón de metro en el que viajaba no se han abierto en Ríos Rosas. Todos los que esperábamos para salir nos hemos ido a Cuatro Caminos sin quererlo. He vuelto andando, aprendiendome los dos poemas por la calle. Acababan de mojarla y me he empapado las sandalias. Me apetecía llegar aquí, tirarme, escribir un rato.


Analizando un poco los poemas me ha hecho gracia encontrar paralelismos, partiendo de la base de que ambos son un canto al carpe diem. La imagen del vino (por otra parte habitual en los rubaiyat), y que los dos contengan en sus versos el verbo "acompañar", que personifica un debate constante en mi cabeza, me ha parecido muy curioso... No habría encontrado dos poemas mejores queriéndolo. ¡Si es que hay que dejarle hacer al devenir!


Omar Jayyam

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1890

28 agosto 2007

marea

no hay romance ni flor que supuren amor viviendo en un florero
no se pueden regar con agüita con sal las matas de romero
morirían sin razón, casi igual que el olor de los invernaderos
los tallos de verdad no se deben quebrar... no...

27 agosto 2007

adivinanza


Cuando vi esta pintura de Víctor Mira, sentí que me había adivinado.





Víctor Mira
(Zaragoza, 1949- Seefeld (Alemania), 2003) Pintor y escultor español. Su obra, tanto pictórica como escultórica, se inspira en la estética del expresionismo y se caracteriza por una gran densidad plástica y la constante presencia de símbolos y alegorías en torno a la muerte. Es autor también de los libros Situación en Barcelona (1982) y Madre Zaragoza (1985).

16 agosto 2007

espejojepse

Si somos espejos, ¿qué estoy mirando? ¿qué reflejo?
Pupilas empañadas vidrio roto
Si nos miramos de frente, unos delante de los otros, ¿qué es lo que mostramos? Y, lo que es más importante, ¿qué ocultamos? (De uno mismo a los demás y del exterior a la imagen personal que ya tenemos de las cosas. Cambiar lo que hemos asumido es tan difícil…)
¿Me estoy mintiendo por mirar en el espejo al bufón que hay sumergido en el cristal? ¿Quién hay ahí dentro que imita mis movimientos, haciéndome sentir como mío algo que quizá viene de fuera?
Si somos espejos, ¿qué quiero mostrar, qué quiero ver, por qué me fijo en unas cosas obviando otras, qué valoro más? ¿Dónde está la delgada línea del precio de las decisiones?
Me siento pedazo de espejo arañando. Y, sobre todo, lleno, lleno de mentiras.

15 agosto 2007

muda

Cómo me siento:

Piel blanca de lobo
Esfera amenazada
Palpitar constante
Ritmo cardíaco
Sin ojos-con boca
Hielo derretido
Sombra perseguida
Actriz años veinte
Luna sentada
Letra sin nombre
Pez de espinas
Inocente sacrificio




(Víctor Mira)

08 agosto 2007

Yo marco el minuto

Ves como lo sabía yo

tengo lo que tú quieres...

30 julio 2007

déjame explicarlo


Agua es lo que siento
Agua calmada en copa
Ola paralela en faz quebrada

Agua que miente,
Agua mórbida



Y sumerjo los dedos en la superficie líquida
Y causo marea forzada, tormenta rendida viviendo despacio

Por ti siento agua,
Que eres pez dorado buceándome el fondo
Que lames de burbuja mi cadera, velándome sin prisa
Tú, pez callado con tres deseos mudos, yo, garganta tímida

Castillo de arena y nubes
Pasillos, pasillos de cuento por los que te busco gota a gota
Porque allí donde tú respiras, empieza a llover mi cuerpo





("Imágenes binoculares", Víctor Mira)

26 julio 2007

ausencias

No

las palabras no hacen el amor

hacen la ausencia

si digo agua, ¿beberé?

Si digo pan, ¿comeré?


(ALEJANDRA PIZARNIK)

el nido

Se despertó aturdido en mitad de un montón de ramas que crujían bajo su cuerpo. Miró hacia arriba, cubriéndose los ojos para evitar ser cegado por el sol y vio el cielo moteado por alguna nube solitaria. Ni rastro de vida humana. Solamente él, ramas entrelazadas y cielo. Trató de ponerse de pie y asomarse al borde para ver dónde estaba. Miró hacia abajo. Calculó con terror que una altura de unos 50 metros le separaba del suelo. Le entró el pánico. ¿Dónde estaba? Retrocedió gateando hacia el centro de las ramas, sólidamente tejidas entre sí. De repente se dio cuenta que mezcladas con ellas había plumas negras. Pero eran plumas de un tamaño descomunal, de casi un metro. Tardó en comprender que se encontraba en una especie de nido gigante, quién sabe de qué enorme animal, construido en la cima de un aterrador monolito. Debía seguir soñando o estar implicado, sin saberlo, en una broma de mal gusto. ¿Qué hacía él allí arriba tirado en un nido enorme sin posibilidad de bajar? ¿Quién le había subido allí?
Estaba mareado. El nido debía medir unos 5 metros de diámetro. Encontró un hueso sobresaliendo entre las ramas. Estiró de él y lo sacó con facilidad. Aún quedaban pedazos de carne putrefacta adheridos. Vomitó. Lo único que se le pasaba por la cabeza era escapar de ahí rápidamente y como fuera. Empezó a salir del nido que ocupaba prácticamente toda la pequeña cima de la montaña. Casi no encontró tierra donde posar los pies, pero se las apañó, agarrándose a las ramas, para indagar si había alguna posibilidad de descender por la roca. La cosa estaba complicada. Se iba a matar. Seguro que se mataba si lo intentaba, pero, ¿qué otra cosa podía hacer? Si se quedaba sentado en medio del nido, lo más probable es que, tarde o temprano, llegase el bicho de plumas negras y no quería ni pensar qué iba a ser de sus huesos entonces. Había que largarse de ahí.
La montaña era muy escarpada y no tenía ni idea de cómo descender por ella. Le costó mucho dar el primer paso. No quería ni mirar hacia abajo pero comenzó a desprenderse lentamente. Las manos tardaron poco en empezar a sangrar. Se agarraba a las rocas con una fuerza desesperada, la que sólo se tiene en momentos de estrés, casi irreales. Incomprensiblemente, al cabo de unos metros, que le parecieron el camino de media vida, aún seguía vivo y descendiendo. De hecho, cada vez le daba la sensación de que descendía más rápido, y más y más… Pero nunca llegaba al suelo.
No sabía exactamente cuánto tiempo llevaba desprendiéndose por la piedra, sólo que el nido había desaparecido de su vista y que el cielo, antes cercano y brillante, se apagaba cubierto por un manto de colores opacos. ¿Se estaba haciendo de noche? ¿Cómo no podía haber llegado al suelo todavía? Siguió bajando y su cuerpo se volvía cada vez más y más negro. Más y más frío. Debía llevar horas descendiendo, muy lejos ya de la cima de la montaña y del horrible pájaro negro que sólo había visto con la imaginación. Pero no encontraba el límite donde desabrazar la piedra y comenzar a caminar en línea recta. ¿Qué podía hacer? No veía el suelo, pero tampoco el cielo. Se encontraba en una especie de limbo, rodeado de espacio, sólo espacio. No había nada. Sólo él y la roca.
Como le daba miedo soltarse y caer al vacío, decidió comenzar a subir de nuevo. A lo mejor había pasado de largo de la tierra firme, así que lo más sensato era desandar el camino y regresar a un punto suficientemente alto como para ver dónde se encontraba. ¿Quizá en el infierno? Comenzó a subir. Al contrario de lo que en un primer momento se había imaginado, ascender no le costó ningún esfuerzo. Subía con rapidez y con seguridad. Aquello debía tener truco. No era posible. Siempre había sido malísimo para el deporte y ahora, después de unas horas de práctica, se encontraba trepando riscos escarpados en una angosta montaña. Estaba tan, tan cansado, que no quería ni racionalizar ese extraño incidente que le mantenía pegado a la roca como si de un animal se tratara. A medida que subía, el manto del cielo iba difuminándose y volvió a aparecer el cielo azul brillante. Tenía que estar cerca, cerquísima.
Fue subiendo con cautela, procurando no sobrepasar el límite, el momento en que saltaría de esa piedra, se iría a su casa y no volvería a salir al campo en una buena temporada. Pero el suelo no aparecía por ningún lado y, sin quererlo, comenzó a ver el enorme nido encima de su cabeza. Creyó enloquecer. Estaba harto, eso no tenía ningún sentido. Empezó a descender otra vez pero ahora descendía como el rayo. Tras un buen rato deshaciendo el camino rehecho, la luz volvió a desaparecer. Encontró una pequeña fisura en la roca de la que manaba agua. Pegó la lengua a ella. Bebió. Cazó una pequeña salamandra. Se la comió. Estaba sudando, pasó la mano por su cara mojada por el esfuerzo. De repente, no se reconoció. Por un momento, no sabía qué estaba haciendo allí en medio de toda esa oscuridad, abrazado a la piedra húmeda y resbaladiza. Sólo quería luz pero no sabía dónde hallarla. Empezó a escalar instintivamente hacia arriba. Ya no sabía quién era. Quizá en algún momento de su vida fue humano, pero cualquiera que le hubiese visto ascender ágilmente por la roca, habría asegurado ver en él a un enorme lagarto hambriento. Subió, subió. Ya no le importaba desprenderse de la montaña, no le importaba el suelo porque ya no recordaba qué era tierra firme. Sólo sentía la seguridad de sus garras arañando la pared. Al cabo de un buen rato comenzó a sentir el sol, cada vez más intenso a medida que ascendía. Tenía hambre. Mucha hambre. De repente, vio el nido en lo alto y enloqueció, pero esta vez, de alegría. Sólo pensó una cosa: comida. A llegar arriba se agarró a las ramas y saltó dentro del nido. Se quedó quieto olisqueando, descansando. Olía a rica cena, ese posible pájaro gigante. Sólo había que esperar a que apareciera de un momento a otro y tener el banquete de la semana.

25 julio 2007

aprendiéndonos

Verse a uno mismo
Ver a los demás
Verse a uno mismo a través de los demás
Ver cómo se ven los demás a través de nosotros mismos

Hay muchas formas de conocerse pero están atadas a tantos puntos de vista...
Ultimamente pienso mucho en la simbología, en qué implica exactamente un símbolo en nuestra vida y hasta qué punto estamos ligados a lo abstracto para comprender el mundo que nos rodea. Lo increible es que, dentro de toda la simbología cultural compartida, hay una serie de subgrupos simbólicos que no se agotan sino hasta llegar al individuo. Nuestra forma de ver el mundo y, sobre todo, de valorarlo es simbólica.
Nos valoramos a nosotros mismos por los iconos que deseamos representar y valoramos a los demás en la misma medida, una imagen que personifica, de un simple trazo, todo aquello en lo que creemos, nuestro sistema de valores, qué es bueno, qué es malo y qué nos conviene. Somos todos unos aprovechados. Pero hay que serlo para sobrevivir. La dosis de egoismo, que no egocentrismo, es un ingrediente indispensable para empezar a cocinar una decisión.
Es una sensación muy bonita encontrar a alguien con quien se encaja. Es peligrosa, porque no deja de ser todo un juego de superposición de símbolos y ver cuánto se parecen. Pero mola encontrar a una persona que ejemplifica lo que estás buscando, aunque luego resulte ser un falso símbolo...

23 julio 2007

más golondrinas

Para hacer entender a sus alumnos el concepto de eternidad, un padre jesuita solía decirles lo siguiente: "Imaginad que la Tierra es de bronce y que una golondrina, cada mil años, la roza con un ala. Cuando toda la Tierra se haya desgastado de este modo, sólo entonces empezará la eternidad..."

Leyendo un libro sobre mitología descubrí algo curioso acerca de las golondrinas y, ya que estoy con el tema, me he puesto a indagar en el todopoderoso google y da la casualidad de que la golondrina es un animal que tiene relación con infinidad de mitos, cuentos populares y leyendas (los 3 son relatos ficticios, pero hay diferencias entre sí, aunque eso es otro post…)

-En el mito celta de Tristán e Isolda, cuando Tristán parte a buscar a su futura mujer, sólo posee un cabello rubio de Isolda que dejó caer una golondrina.

-Dentro del mito del Diluvio Universal, que despertó varios relatos míticos en diferentes culturas, la golondrina, junto con la paloma y el cuervo, ejerce un importante papel, puesto que Noé en el relato bíblico que data del siglo VI a.c, echó a volar estos 3 pájaros para descubrir si había tierra cercana a las insondables aguas donde el arca se encontraba inmersa.
En el poema de Gilgamesh, (siglo III a.c) también se menciona el diluvio Universal. Al igual que se describe en la historia de Noé, Utnapishtim libera una golondrina, un cuervo y una paloma para descubrir tierra firme.
En la mitología griega se recoge que Zeus decidió una vez acabar con los hombres mediante un diluvio. También aquí encontramos un ‘Noé’, en este caso llamado Deucalión, a quien su padre, el titán Prometeo, advirtió de la inminencia de la catástrofe. Para salvar su vida, Deucalión construyó un arca, la cual llenó de provisiones, y se hizo acompañar por su esposa Pirra. Fueron los únicos supervivientes.


-El mito del huevo cósmico como inicio del universo es una forma de explicación del génesis presente en varias culturas. Dentro de esta forma de creación, la golondrina aparece en varios países del sudeste asiático. Por ejemplo, en China este pájaro se encuentra en el mito de Jiandi, madre de Xie, el antepasado de Shang, la primera dinastía china. El nacimiento de la vida según la cultua china, está conformado en torno a la sempiterna dicotomía que comprende el mundo en base a “oposiciones binarias”. Un día Jiandi fue a bañarse con sus sirvientes en el río de la colina oscura. Un pájaro negro, probablemente una golondrina, pasó llevando un huevo multicolor en su pico. Lo dejó caer. Jiandi lo tomó y lo puso en su boca, pero lo tragó por descuido. Tras esto, concibió a Xie. En este relato, se trata de una forma particular de la unión de los dos principios cósmicos, puesto que este mito hace intervenir por una parte al agua y a la oscuridad, y por otra parte un pájaro. (El segundo principio hace referencia a la serpiente, pero el tema de los ofidios en la mitología también es otra historia...)


-Por otra parte he encontrado que, según la mitología irlandesa, si atas una flor a la pata de una golondrina, significa que se solicita la presencia del gnomo que la recibe. Si la flor es amarilla, el gnomo deberá montarse al instante en la golondrina y dejar que ella lo lleve hasta su destino.

-Según la mitología egipcia, Isis se convertía en golondrina mientras velaba el oculto cadáver de Osiris que descansaba en un aromático árbol en el palacio del rey de Siria.

- Una de las leyendas guaraníes que cuenta el origen de Añá (el demonio) dice que "una vez que Tupâ (Dios) hubo creado divinidades, genios, gigantes, monstruos y variedad de animales, puso a prueba a uno de sus actores: Aña, genio del mal. Hallándose Tupâ a orillas del Para (mar), bajo la forma de su criatura mas perfecta, el hombre, entretenido en hacer figuras de ñai'û (arcilla negra), que iba colocando en fila. De pronto surgió Aña con intención de destruirlas, pero antes de poder cumplir sus maléficos fines, Tupâ que aparentaba ser un simple mortal, dio unos palmoteos y en ese instante todas aquellas figuras inanimadas cobraron vida y antes de que Aña las alcanzara, empezaron a volar. Tupâ había creado al mbyju'i (golondrina).

-Por último, entre esta selección golondrinesca, no voy a olvidarme del Príncipe Feliz de Wilde y de cómo la golondrina le ayudó a desprenderse de las joyas que le engalanaban y dárselas a los más necesitados, convirtiéndole en un príncipe de verdad. :)

22 julio 2007

la golondrina

ayer, volviendo a casa del trabajo, vi a una golondrina enganchada en una verja. Pensé que quizá estaba herida así que bajé de la bici y la cogí. Era pequeñita y parecía estar bien a simple vista pero no sabía volar. La dejé en un césped vallado enfrente de donde la había encontrado porque la carretera está cerca y tenía miedo de que la pudieran atropellar. No sabía qué hacer y sólo se me ocurrió darle algo de beber. Así que subí a casa y cogí agua y pan. Cuando volví al césped, la pobre estaba quieta cerca de la valla. Le dejé al lado el pan y lo mojé con agua por si acaso quería comer algo. De repente vi pasar al lado un gato. Pensé que lo más probable es que terminara siendo la cena del próximo que pasara por ahí. Me daba pena dejarla sola. Eran las 9 y media de la noche y estaba apunto de anochecer. El césped donde puse a la golondrina es el de un centro de salud que hay detrás de mi casa y justo en ese momento salían de él dos hombres y una mujer. Probé suerte y les conté lo que pasaba esperando que me pudieran dar algo de información. Sé que es un pájaro y que a la mayoría de la gente no le va a importar lo que le pase pero a lo mejor podían remitirme a algún sitio de protección de animales donde llevar a la golondrina o hacer algo útil, cosa que a mi, desde luego, no se me ocurría. Mientras les abordaba, por un momento pensé que lo que iban a hacer era negar con la cabeza y seguir su camino. Sin embargo, uno de los hombres, un señor de unos 55 años, miró hacia donde estaba el pajarico y exclamó: "¡eso una golondrina!. No se va a comer ese pan porque comen insectos". Mientras decía esto y para mi sorpresa, se acercó al pájaro, la cogió y volvió con ella temblando entre las manos. Me dijo que probablemente se había caído del nido porque era pequeña, que estaba punto de volar pero que sola no sabía cómo y que, de haber estado en el campo, sólo tendríamos que lanzarla hacia arriba para que pudiera aprender. Pero como no estabamos en el campo, lo mejor era dejarla en un punto alto y esperar a que sus padres la fueran a buscar al día siguiente. Me sentí aliviada y me alegré de haber preguntado. Le dije que me sentía afortunada por topar con alguien que entendía del tema y sonrió y me contestó, "hombre, ¡es que soy ornitólogo!". Flipé de la casualidad. Además de no haber conocido nunca a un ornitólogo va y me encuentro uno justo cuando lo necesito. Ya empezaba a anochecer. Dejamos a la golondrina en lo alto de un seto y me dijo que lo único que quedaba era esperar al día siguiente. "Ahora es la hora de los murciélagos, no de las golondrinas", se reía. Y se alejaron los tres.
A las 7 de la mañana, volviendo a casa y ya con luz, me acerqué al seto. La golondrina ya no estaba. Esperemos que haya aprendido a volar.

16 julio 2007

en construcción

Paladeo y linóleo, brilla lenta superficie
Paladeo sin prisa, gira lima en radios huecas
Porque soy crisálida auspiciando vientos
Porque piedra a piedra de cartón quebrado
Construyo mi casa,
Tu casa,
La nuestra

Donde las puertas sean palabras
y las ventanas, vías de escape
puntos de mira,
de calma,
de tiempo
espacio creando o brisa intacta

con el mismo hierro, paladeo
con el mismo polvo, testamento libre

Labro en tu mente este arado
fértil te beso,
.........................................................

12 julio 2007

3) El ansia

Vamos a jugar a los dados para a ver quién corta el pastel. Y luego nos chuparemos los dedos. Tú los míos, yo los tuyos. Todo para decidir quién se lleva la mejor parte, aunque los dos sabemos que eso no es lo importante. Porque lo verdaderamente divertido no es obtener el pedazo más grande y más dulce, sino tirar de esta cuerda que nos une, ponernos a prueba. Ver quién puede más, quién es más listo o más tenaz. Quién llora antes.
Vamos a echarnos a suertes el rumbo ofidio de los labios, la actuación estelar, el primer premio de pies descalzos. Vamos a dejarlo todo en manos del azar. El único modo de tornar diáfanas las elecciones que nos han empujado a vivir en un calendario que todavía no existe. Tú, yo y las eses de la cascada. Tú, yo y las seis caras del estío.

11 julio 2007

2) La comodidad

He dejado el esfuerzo a un lado, el negro esfuerzo, porque el esfuerzo siempre es negro. Desde el mismo momento en que los pies descienden de la cama y se aferran al suelo, torna negra baldosa agrietada. Y el peso no soporta su propio peso porque, a veces, las emociones traspasan básculas sin futuro.
Camino redondo al jardín del sol, donde se difumina la lóbrega bruma. Tedio balanceo sobre la tecla sin letra, esa que nunca llego a pisar del todo, la letra prohibida que no engaña a nadie, la que describe con precisión qué hay de piedra en todo este agua. Y ríos de tinta como mechones de pelo. Y ser gata en todos los tejados. Y apuntalar los cimientos con vergas de papel que son barro entre mis piernas. Piernas de mujer medio niña, medio arco de seno rendido.
Dejar el negro esfuerzo a un lado y después, inmersión en la confianza. Soy cebo de pez pasajero. El anzuelo mordaz, la espina que no duele, presa depredadora con piel y escamas. Siempre perseguida. Siempre sin esfuerzo. Esfuerzo negro, esfuerzo inútil.

10 julio 2007

1) El reposo

Me he desangrado en decisiones, en señales de tráfico que no enseñan
Pero sigo teniendo corazón. Corazón rojo o quien me quiera.
Escondida y tanta sangre, ansía el reposo recodos libres,
Surcos arando vaginas, temblor sobre las hojas.
Me he quedado vacía después del intermitente, del tic tac indefinido
Pero sigo teniendo corazón.
La indiferencia fría y mi cansancio,
descubro que la perfección sólo existe en el instante.
Por eso vasija que duda en las manos, mitad libro abierto, mitad mentira.
Núcleo de sangre que adora, herida abierta siempre amando.
Por eso hasta el fin de túnel, sigo teniendo corazón.

09 julio 2007

Cumple años feliz


Al Magnus

03 julio 2007

verte verano

Desde que te conozco soy malvada. Desde que te conozco a través de la piel, ese reducto de poder que nos envuelve, la explosiva autoridad interna que exige abrazos, desde ese momento, me he vuelto cuervo sin ojos, estómago eterno. Y sólo pido besos y sólo bebo “tú”.
Desde que te conozco estoy más cerca del manto real del sueño y es real el dolor que infrinjo, porque es el mismo que ha causado tu ausencia. El dolor que sabe del no-retorno, el que conoce lo que significa “pérdida”, al que recurro en silencio tratando de anudar días como flechas.
Ahora y la exigencia demostrada, que sonríe lánguida ante la perfección que me rodea.
Ahora y el sudor lento de verano, los ojos del deseo,
goteo de estrellas en la cama.

28 junio 2007

Quemando etapas

Hoy es el final de muchas cosas. El final abrupto que llevo cocinando a fuego lento varios años. Podría haber sido diferente, podría haber sido más doloroso o, simplemente, menos triste. Pero las cosas son como son y a veces es mejor no hundir dedos en llagas propias. Hay transiciones que es mejor realizar sin pensar demasiado en ellas. Me espera por delante un día muy largo y quiero dejar constancia de esta sensación de papel en blanco que se extiende ante mi para las próximas 24 horas. Inconclusa, esbozo de verano. Es así como me siento. Inconclusa y contrariada.
Mañana empieza una vida nueva. Siempre una vida mejor. A eso se le llama optimismo; a lo que dejo atrás, pasado.

Me voy de Madrid. ¿Punto y aparte?

21 junio 2007

La muerte de Margarita Barquillo (II)

Si había dos cosas que Juan Argüelles odiaba en este mundo eran, sin duda, uno, el café frío; y dos, las bombonas de oxígeno. Estas manías irrisorias a simple vista, cobraban en la vida de Juan una particular importancia. El café frío no le molestaría tanto si fuera un suceso puntual, por ejemplo, un café frío tomado con prisa en cualquier cafetería normal y corriente del centro. Sin embargo, él tenía la mala suerte de tener que tomarlo frío todos los días, cosa que le ponía de mal humor ya para el resto de la jornada. La culpa de este desafortunado desayuno la tenía Marisa, la camarera de la única cafetería de los alrededores abierta a la hora en que Juan salía de su casa en dirección al trabajo. Nunca se explicó cómo se las apañaba Marisa para olvidarse siempre de calentar la leche antes de servirla en el café. Y mira que se lo había advertido veces, pero nada. Siempre se hacía la distraída y se excusaba con una sonrisa enorme que no encajaba entre las caras pálidas y somnolientas que a esas horas se acercaban a la barra. Juan llegó a pensar que lo hacía aposta y eso era algo que le irritaba aún más, si cabe, que la segunda manía, las bombonas de oxígeno.
Juan era repartidor de bombonas de oxígeno. De enormes, pesadas e interminables bombonas que tenía que transportar diariamente, y a pulso, a domicilio. Las más pequeñas, con una semana de duración, rondaban los 70 kilos. Las más grandes, los 100. Estaba harto de las malditas bombonas. Siempre que llegaba a alguna casa, llamaba por el interfono y, al escuchar el habitual “¿quién es?”, repetía casi sin pensar, “el del oxígeno” de una forma tan patética que hacía tiempo que había perdido su significado. Juan Argüelles era conocido como “el del oxígeno” por un número mayor de gente de la que sabía su nombre y apellidos. La verdad es que estos últimos no eran muchos. Más bien se podría decir que Juan estaba prácticamente solo. No es que eso le importase demasiado ya que él nunca había sido muy sociable, pero, cuando se ponía a pensar en ello, descubría, no sin cierta rabia, que probablemente, si algún día desapareciera del mapa, las únicas personas que le echarían de menos serían aquellas que le conocían con el sobrenombre de un gas. Por eso probablemente seguía acudiendo todos los días a la misma cafetería a pesar del café frío. Al menos, Marisa le llamaba por su nombre.
Las personas a las que solía ir a repartir eran, por lo general, enfermos y ancianos enfermos. Había en particular una clienta a la que Juan odiaba casi tanto como a las malditas bombonas. Su nombre era Margarita Barquillo y, a juzgar por “el del oxígeno”, a simple vista, no tenía pinta de necesitarlo. Era una mujer enjuta, de unos 80 años pero bien conservada, pensaba Juan. No parecía estar mal de salud, al contrario. Tenía una voz desagradable y chillona que simulaba estar obligando continuamente a quien la escuchaba. Además, en vez de la chica joven que trabajaba en la casa, una tímida chica ecuatoriana, siempre era Margarita quien respondía al interfono y le recibía en la puerta. De ningún modo parecía necesitar reposo en la cama a pesar del dolor crónico del pecho y malestares de los que siempre se quejaba a voz en grito, arrastrando unos lastimosos gemidos que Juan ya oía retumbar mientras subía por el ascensor.
“¡Cómo has tardado hoy! A ti no te importaría que me muriera, no. Si es por ti, ya puedo estar aquí agonizando durante toda la mañana”, le espetó un día la Barquillo, o la “vieja asmática”, como la llamaba, quizá por venganza, “el del oxígeno”.
"No sea exagerada, señora, que antes de que eso pase tiene usted aquí en la puerta a toda la comunidad si se les pone a gritar como me grita a mi", le habría gustado responderle. Pero Juan no llegaba nunca a contestar a la vieja asmática de esa forma altiva que tantas veces había imaginado. Se quedaba callado, un tanto cohibido por aquella mujer envuelta en bata de franela rosa que le miraba como si le estuviera perdonando la vida constantemente. Un día de estos, se decía, le respondería como es debido y la pondría en su sitio, sí señor. “Esa mujer necesita que alguien le baje los humos”, pero, por el momento, Juan Argüelles prefería realizar la transacción de bombona-dinero diligentemente para perder lo más pronto posible de vista a Margarita. Simplemente, no se sentía cómodo a su lado. Le recordaba a sor Ignacia, una monja del orfanato en el que se crió. Era una prelada de nariz aguileña coronada por unas pequeñas gafas redondas que se paseaba por el patio de recreo con una inseparable regla de madera en la mano. Fueron muchas las veces que Juan pagó en exceso los arranques de disciplina que tan a la orden del día ejercía la religiosa. Permaneció en el mismo centro hasta los 15 años, y, en ocasiones, achacaba a sor Ignacia su prematura decisión de abandonar los estudios. “Y ahora, tengo que encontrarme todas las semanas, quiera o no, con su hermana gemela, ¡hay que joderse!”, pensaba durante el café frío de los lunes, día de reparto en casa de la vieja asmática.
Vivía en una casa enorme. Debía estar forrada, la tía. Tan sólo había recorrido el pasillo en dirección al dormitorio de Margarita pero se notaba que en esa casa había dinero. Solamente la suma de reliquias y antigüedades podría alcanzar una buena cifra, pensaba mientras, en el traslado de la bombona, dirigía miradas distraídas al mobiliario de la casa. “Y son dos hermanos solteros, así que lo que tengan es todo para ellos, si es que en realidad tienen algo”, cavilaba en ocasiones. Margarita y su hermano parecían estar tan solos en el mundo como él mismo. Y era probable que, tratándose de personas tan mayores, sin descendencia ni amigos, nadie notase su ausencia, si, por cualquier desgraciado infortunio, desaparecieran algún día...

19 junio 2007

La muerte de Margarita Barquillo (I)

Aquella mañana Nereida llegaba tarde a trabajar. Era domingo, apenas las 10 de la mañana y llovía como si la tierra quisiera beberse el agua del cielo de un solo trago. No había nadie por la calle y el paraguas de Nereida bien parecía una balsa de plástico perdida en el asfalto de Madrid. “Mierda de trabajo”, no dejaba de pensar mientras sus pies se dirigían automáticamente hacia la casa donde tenía que ir todos los días desde hacía ya un año y medio.
Se conocía el camino de memoria, casi los pasos exactos desde la boca de metro hasta la puerta de entrada. Sí, la verdad es que el trabajo, decían sus compañeras de piso, no estaba nada mal. Claro, ellas no sabían nada aparte del simple hecho de que cuidaba a una mujer de 79 años y su hermano de 83. Los dos solteros, los dos mayores. Y ella les hacía de madre, según bromeaban sus compañeras. Según Nereida, en realidad les hacía de criada. Cómo odiaba a esa mujer, sus gritos imperativos, sus desdenes. La altanería de señorona que, aunque ahora vieja y caída en desgracia, nunca desparecía. Ese rictus rancio de clase alta que aún permanecía en su rostro, del mismo modo que todavía impregnaba las paredes de papel macilento de la casa, despidiendo olor a soledad y pasado.
Habían sido una familia importante los Barquillo. Allá por los años de posguerra, el padre de Margarita y José Barquillo reunió una considerable suma de dinero gracias al estraperlo y fue con esa cantidad que se compró el piso en Chamberí, en el centro de Madrid. Sacó a su familia del pequeño pueblo toledano y se fue rumbo triunfante a la gran ciudad en un lujoso coche que había alquilado expresamente para la ocasión. Al cabo de los años, había reunido una gran fortuna que heredaron intacta ambos hermanos. Y como los dos eran solteros, y de “poco gastar” según la propia Margarita, Nereida sospechó durante mucho tiempo que la suculenta cuenta de los Barquillo debía estar bien guarecida en las arcas de algún banco. Sin embargo, una noche de tantas que a José le daba por inclinar demasiado el codo y recordar tiempos mozos, este le confesó que la herencia no estaba encerrada en ningún banco. “A Margarita nunca le dieron confianza todas esas urracas de cuello blanco”, balbuceaba mientras apuraba el wiskhy con hielo. “Siempre dijo que donde mejor estaría el dinero sería cerca de ella, en la casa que la vio nacer”. Desde aquel día, Nereida se preguntaba en qué parte de la casa habría guardado la vieja bruja la fortuna familiar.
Margarita Barquillo nunca había tenido amigos, ni novios, ni amantes. Sólo un hermano alcohólico y despreocupado del que cuidar, aunque realmente nunca ejerció el papel de hermana abnegada que ella recalcaba siempre que tenía la ocasión. La única persona de la que se había preocupado en toda su vida era ella misma, pensaba Nereida para sus adentros cada vez que a la Barquillo le daba por ir de madre Teresa. Si hay que ser jueces de esta historia, nadie negaría que la pobre Nereida era demasiado buena para los dos hermanos. Algunas veces, mientras Margarita, voz en grito, le ordenaba planchar mejor las camisas de José, Nereida pensaba bajito en si los vecinos estarían escuchando las órdenes tan estridentemente como ella. Era de Ecuador, tenía 23 años y un peso grande en el pecho que no se iría sino con los papeles y el posterior abandono de la casa de los Barquillo. Pero de momento tenía que aguantar, o al menos, eso creía ella inocentemente. Muchas noches soñaba con matarla. A José le dejaría en paz. No soportaba la visión de su baba cayendo mientras le daba de comer, ni su olor a alcohol rancio, pero, a pesar de todo, ambos tenían una cosa en común: odiaban a Margarita. Sin embargo, a ella, pensaba Nereida en sueños, la mataría sin remordimientos una y otra vez. ¿Quién la iba a echar de menos? Nadie. Ni siquiera su hermano, de eso Nereida estaba bien segura. Le clavaría el cuchillo de cocina tantas veces como hiciera falta para que esa maldita vieja dejase de gritar y de comportarse como la dueña del mundo. Había días en los que realmente no podía más. Y ese domingo, bendito domingo, era uno de esos días.

17 junio 2007

indiferencia

me da igual pintar los colores porque la lluvia puede con todo,
puede con todo y los borra a medida que los pinto
los arrastra calle abajo formando charcos de crema

la lluvia puede con todo
con mi ínclita sonrisa de grapas, con las pisadas solitarias del metro,
puede con este palpitar que ni siquiera es mío
con las palabras que sólo se piensan, con aquellas que jamás decimos

me da igual este arco iris que no termina de descansar en el cielo
nube a nube cayendo espesa, vomita la lluvia sobre el pelo mojado
y me da igual porque no me importa el reposo, porque mato el conformismo
porque puedo caminar sólo si quiero para después decir que lloví descalza

no me importas tú ni el diluvio que te anuncia
no me importas tú ni las disculpas desbordadas
desde el principio de un nuevo vacío, marco el fin de los amores tormenta

14 junio 2007

extirpar

La confianza es débil de horas, pálida que me envidia y cierra la puerta al reposo de los latidos
La confianza se quiebra desde el vientre, sembrando castigo para curiosas sin remedio, deshaciéndose, tan rápida, tan juez del que llora

Desconfío de la certeza que regalan los minutos
De las emociones en rebajas prometiendo sin cartera
Desconfío desde la sangre que me aconseja anciana
Que me exige de inmediato una matanza,
Un doliente genocidio de ilusiones

07 junio 2007

Re-cortada

Atalaya llegó a casa y cerró la puerta de golpe, como queriendo dejar fuera con aire indolente todo lo que tuviera que ver con el exterior. Lanzó el sombrero al sofá de la entrada y, de camino a la cocina, decidió dejar de pensar durante esa noche.

En la calle hacía frío. Una temperatura poco corriente para principios de septiembre. Mientras abría la nevera, Atalaya recordó la voz del hombre del tiempo el día anterior anunciando una ola de frío. Se encogió de hombros y abrió el brick de zumo de melocotón y uva del Día. “Por mi como si graniza: no pienso salir...”. Eran sólo las 9 de la noche, estaba sola en casa y lo único que le apetecía de veras era comer chucherías y ver una peli... Sonaba tan típico que le entraron ganas de llorar.

A Atalaya le gustan las gominolas rojas. No sabe porqué, pero solamente le gustan rojas. Es consciente de que todo es cuestión de colorante, pero no puede evitar sentir un sabor diferente si se lleva a la boca una gominola que sea de otro color. El verde, por ejemplo, siempre le sabe a manzana; el azul, a piña... Un día decidió que el rojo era el que más le gustaba de todos. Según Atalaya, es el que sabe a más cosas a la vez. Así que, para iniciar su tranquila noche de viernes, bajó a la calle dispuesta a comprar una bolsa repleta de deliciosos dulces rojos. De pequeña, la primera vez que escuchó la expresión “endulzar la vida”, lo creyó tan literalmente, que está convencida de que eso sólo se consigue espolvoreando azúcar regularmente por la cabeza o, en su defecto, comiendo gominolas rojas. Si siempre le había funcionado, esta vez no podía fallar.

En ese mismo momento, una motocicleta azul está esperando a que cambie el color del semáforo en la calle Ríos Rosas. En cuestión de segundos, esa misma motocicleta girará hacia la derecha por Ponzano y en el paso de peatones atropellará a Atalaya Sinabrigo. El momento del siniestro sucede, exactamente, a las 21.04, según advertirá más tarde al SAMUR una pareja de ancianos que paseaban a su perrito por la calle. “Pobre chica, se quedó allí tirada como muerta”, se lamentaba la viejecita mientras acariciaba al animal.

05 junio 2007

historia de una noche

Aquella piel sabía a limón, recordó mientras terminaba el café. Hacía ya varios meses que no le veía, pero siempre que evocaba esos días que pasaron juntos le venía a la cabeza el sabor de su cuello. Tenía la piel suave. Aunque quería volverle a ver, nunca se atrevió a llamar tras la despedida. ¿Para qué? Apenas hablaron ni intimaron como se supone que hacen dos personas encerradas en una cama durante una semana. No compartieron secretos, ni descubrieron aficiones comunes. Lo suyo fue puramente sexual y ella lo supo muy bien desde el principio.
Cogió la mochila y salió a la calle. Había quedado en el dos de mayo con Clara y llegaba tarde así que decidió entrar en el metro. Como tenía 3 paradas por delante sacó un libro y se puso a leer. Odia los momentos muertos en el tren. Al salir a la calle recibió un mensaje. Era de su amiga. Se había encontrado con Marcos en el parque y lo sentía mucho pero se iba a ir con él porque tenían mil cosas que aclarar. Miró el reloj. Eran sólo las 10.30 y en la salida del metro de Tribunal ya había gente esperando. "Todo el mundo queda aquí" pensó mientras miraba a los grupos de jóvenes con las típicas bolsas del súper llenas de calimocho. La calle estaba bastante llena. No reconoció a nadie y siguió camino del dos de mayo, "aunque sea por darme un paseo", pensó.
Fue bajando la calle la Palma cuando le vió. Estaba dentro de un bar, sentado en una mesa que daba a la ventana... sólo. Se puso nerviosa y se paró en seco. Como tardaba demasiado en decidirse a entrar, estuvo a punto de dar media vuelta, porque no soporta enfrentarse a este tipo de situaciones sin espontaneidad. Terminó entrando. Al fin y al cabo, no iba a dejar pasar la oportunidad.
Él era muy tímido y no se dijeron gran cosa el uno al otro. Se limitaron a mirarse con una sonrisa estúpida en los labios y, después de una cerveza, se fueron a esconder a otro bar con bastante más ruido y menos luz. Fue entonces cuando comenzó el juego en el que él se esconde y ella le llama. Cayeron caricias derretidas, bailaban cada vez más cerca. Al cabo de unas horas estaban tan borrachos y había pasado tanto tiempo, que ella no recordaba bien el camino hasta su casa cuando cerraron el garito y salieron a la calle. Lo que sí recordó una vez en ella fue el tacto de su espalda, el olor de su cuello. Tras todos esos meses no había olvidado la presión exacta que sus manos, fuertes y amplias, ejercían sobre su cadera, ni esa forma de follar que le hace irresistible, ni los ojos azules de naúfrago. Más tarde, mientrás él dormía, se dedicó a memorizar su cuerpo, blanco y perfecto. Aprendió las líneas y curvas, excitántemente exactas que bordean su torso y aspiró el borde de sus labios, rozándolos levemente con la lengua.
A la mañana siguiente ella le besó con un beso de despedida que contenía todos los besos inventados. Se lo dió despacio pero sólo le dió uno. Era un beso triste. Quién sabe cuándo se volverán a ver.

estoy megalcohólica


Retornar a la melancolía siempre es dulce. El camino de vuelta se hace cada vez más familiar mientras la sensación de nube se apodera del espíritu. Pero la dulzura que transmite la melancolía no sabe a caramelo. Es una dulzura espesa y se agarra al estómago con fuerza. Su poder es tan intenso, que anega el paladar y prohíbe otros sabores mientras permanece en él. Qué camino tan interesante el recorrerse a una misma. Camino de ida y vuelta.


me gusta bajar al Hades de puntillas para prenderme en los ojos una fugaz mecha de pena
después robar la cama, ser princesa de sólo un cuento, abrirme a las dudas con rabia
y pasear por las ventanas que acecho, asomándome al balcón del deseo como quien mira el mar en un cuadro,
sentirme pequeña de regaliz cada vez que pierdo la mirada en las vías...
me gusta aprenderme de memoria el ciclo imperfecto, aquel en el que siempre termino herida y el mismo en el que hiero
matando, inocente, corazones con las manos
y saberme errante camino al Hades
con un puñal de melancolía arañando el pecho

27 mayo 2007

Náusea

Qué es peor, ¿la incertidumbre o la decepción? O lo que es lo mismo: qué es peor, ¿la espera o un final inesperado?

Amelie no puede hablar

¿Cómo se puede borrar algo que nunca se ha escrito? Últimamente muerdo las letras antes de escribirlas. Por culpa de la impaciencia, por tener el teclado atado a las manos sin magia ni hilo invisible. Por tener mucho tiempo libre para ocupar escribiendo y borrando. Cambiando verbos, preposiciones. Ahora sin adjetivo, ahora con duda, odiando el plural (o plurales). Muchas veces borrando todo lo escrito. Eliminando el rastro fugaz de las palabras con sólo un botón. Y siempre con la dulce impaciencia bailando en la yema de los dedos.
Releer desde la primera lectura; perseguir la frase perfecta; encontrar la secuencia exacta de palabras que logren transmitir fielmente la idea por la que, a su vez, han sido creadas.
Escribir es como realizar un puzzle infinito. Prescindir de una sóla palabra implica encajar de nuevo todas las demás y ese ejercicio de paciencia requiere tiempo. Por eso me encanta escribir con calma y dedicarle a cada frase el tiempo necesario, aunque luego termine borrando el fruto del esfuerzo sin miramientos.
Primero hay que pescar la idea o el pececillo escurridizo que navega por dentro de la cabeza y, después, una vez que está bien atado, hay que darle forma a través de las palabras. Paradójicamente, esa es la única forma de alumbrar de nuevo a la vida al pobre pez-idea. Es una pena que haya tan pocas palabras (y cada vez empleamos menos en la vida cotidiana) y que muchas de ellas sean insuficientes para devolverle a la idea su forma original. Estoy escuchando Amelie. Es tarde. Me gusta disfrutar de la soledad y escribir cosas sin sentido. Borrarlas.

24 mayo 2007

Yalal ad-Din Rumi

A propósito de un trabajo que tengo que hacer sobre la poesía de Rumi, dejo caer por aquí algunos versos del genial místico sufí, fundador de la orden de los derviches o girovagos. Animo, a quien le pique la curiosidad, a indagar más sobre el llamado "maestro de maestros".


Cuando estoy contigo, estamos despiertos toda la noche
Cuando no estas, no puedo dormir
¡Que Dios bendiga estas dos insomnias!
y la diferencia entre ellas
-
Durante años, copiando a los demás, traté de conocerme
Desde dentro no podía decidir que hacer
Incapaz de ver, escuche mi nombre
Luego, salí afuera
-
En las adoraciones y bendiciones de los hombres rectos
Las alabanzas de todos los profetas están amasadas juntas.
Todas sus alabanzas se mezclan en una corriente,
Todos los vasos se vacían en una sola jarra.
Pues El que es alabado es, de hecho, solamente Uno,
En este sentido todas las religiones son sólo una religión.
Porque todas las alabanzas están dirigidas hacia la luz de Dios,
Sus numerosas formas y figuras están tomadas de ella.
Los hombres nunca dirigen sus alabanzas sino al Ser considerado digno,
Se equivocan a través de opiniones erróneas de Él.
Así, cuando una luz cae sobre un muro,
Ese muro es un eslabón en conexión entre todos sus rayos;
Sin embargo cuando arroja ese reflejo de nuevo a su fuente,
Erróneamente muestra lo grande como pequeño, y detiene sus alabanzas.
O si la luna se refleja en un pozo,
Y alguien está pretendiendo alabar a la luna,
Aunque, por ignorancia, mira dentro del pozo.
El objeto de sus alabanzas es la luna, no su reflejo;
Su infidelidad surge del error de las circunstancias.
Ese hombre bien intencionado está equivocado en su error;
La luna está en el cielo, y él la supone en el pozo.
Por estos falsos ídolos la humanidad está perpleja,
Y conducida por vanas codicias a su dolor.

21 mayo 2007

interminable

atenta al baile del duende lisérgico que paso a paso baja al pozo
piedra a piedra, resbalando y ríe el duende mirada caramelo
atenta al gris de la música que suena
al metal estridente que rompe el suelo
dientes de espuma, pies de plomo
genocidio de relojes en la puerta de salida
rodillas quebradas las del duende lisérgico
espasmos en vela para mentes en blanco

18 mayo 2007

vía libre

"LA ÚNICA OPCIÓN ÉTICA ES EL DESEO"

lucy in the sky with diamonds

Cuando volví a abrir los ojos, la cometa de colores comenzaba a descender peligrosamente precipitándose hacia los arbustos de la orilla del río. Parecía un exótico pájaro herido cortando el viento sobre el azul del cielo. La chica que la manejaba tiraba del hilo con fuerza, viendo venir el inminente desastre de la cometa atrapada en las ramas. No pudo hacer nada por detenerla. Por más que estiró del hilo, el viento terminó empujando al pájaro de mentira de vuelta a la tierra. La chica se acercó a la orilla y comenzó a desenredar el hilo hábilmente atrapado en las espinosas ramas del arbusto. Volví a cerrar los ojos.

20 abril 2007

el olor de la menta

A aquella hora el zoco está siempre abarrotado. Nada más cruzar el arco de la antigua muralla, se encuentra la calle principal y, de repente, el goteo de gente se vuelve denso. Empieza a ser difícil caminar sin tropezar constantemente con alguien o meter el pie en algún socavón o charco de la calzada.
Inmediatamente, la chica se siente sobrecogida por una intensa ráfaga de olores y se abraza más fuerte a la cintura del chico. Son una pareja extranjera y, aunque están mezclados en la inmensidad del zoco marroquí, se les distingue claramente entre la multitud. Ella tiene el pelo largo y los ojos verdes. Es joven y bonita. La camiseta de tirantes deja ver sus blancos brazos y los hombres que pasan a su lado la miran descaradamente. Él es alto, rubio. Tiene el pelo largo y enredado. La navidad pasada decidió dejar de peinarselo. Le cae por los hombros acentuando la expresión aniñada de su rostro. Hacen buena pareja.
Los dos extranjeros caminan lentamente entre la gente y observan el bullicio como si fueran dos personajes ajenos al escenario del zoco, pasivos espectadores de una película muy real. Observan los puestos ambulantes de pan recién hecho, los de apetitosa fruta, las piezas de carne despedazadas tendidas al aire. Los aromas se mezclan con el ir y venir de las personas. A veces, canela; otras, intenso curry y, siempre, acompañándoles, el rastro del olor de la menta.
La vida en el zoco es rápida. A menudo tienen que apartarse del camino para evitar ser atropellados por algún carro o bicicleta temeraria. Sin embargo, él camina despacio, como si llevase el peso de toda su vida en las piernas, como si fuera consciente de su existencia a cada paso. Camina y parece tan seguro de sí mismo… Ella le mira y sonríe. Aprieta su cintura con la mano y se deja contagiar por ese ritmo lento. Cierra los ojos. Abrazada a la camisa de cuadros del chico rubio se siente segura, así que decide no volver a abrirlos. Atraviesa el zoco a oscuras pero con los demás sentidos más despiertos que nunca. Tacto, oído, olfato. La sensación es tan intensa que, por un momento, desea no salir de ese universo de sentidos redescubiertos.
Minutos más tarde, en una playa cercana, una ola termina empapándoles de agua. “El mundo es algo mágico”, le dice ella justo antes de encontrar una triste concha blanca.