09 agosto 2012

Xirimiri en Almagro

Desde la última vez que entré aquí todo ha cambiado bastante. Y no sólo la interfaz de este espacio medio abandonado. Hablo de un Todo, de un Ser, de un Estar. Hablo de mí ante el mundo cartón piedra que se me presenta como escenario.

Prometo intentar ser más fiel a Giralima aunque el "prometer" y el "intentar" sean cajones opuestos en el baúl de mis intenciones.

Como siempre, girando.

Hoy a las 19.16 ha comenzado a llover xirimiri. Me he sentido como en casa. Y quiero compartir un poema para una persona que, quizá, entre a este rincón a encontrar respuestas que probablemente, sólo puedan darle mis palabras. Esta "oyente que sabe escuchar", entenderá sin duda de qué estoy hablando...


Xirimiri en Almagro


De esto nos acordaremos,
la vibración del bandoneón,
las yemas de vulva percutiendo el silencio
tan importante como el ruido,
tan ajenas al mundo de un buenos aires
que sólo vive para las eses de su nombre.

De esto nos acordaremos,
el polvo de años
paciente,
esperando la nota perfecta
en estantes de cuentos
antes de ser derribada,
victoria para el suspiro.

Me acordaré de la ceniza cayendo al suelo
protagonista manual
que sólo sabe morir si no importa dónde,
epílogo de baldosa caduca.

De esto nos acordaremos,
porque no se puede olvidar
una mueca amputada,
un dolor casi físico,
dolor del oyente que sabe escuchar.

Ella jugando con el pintalabios antes de actuar,

Antes de recitar gimiendo
(porque sólo así se canta el tango)
los paseos que nunca dimos por Corrientes y Florida.

De esto nos acordaremos,
de las tres sombras fúnebres que amenazaban en Medrano
hasta reparar en que eran un remisero,
un policía y un chico comiendo helado.

Bendito agosto.

El bulto en la esquina,
sin techo con mantas.

Y los pasos huecos frente a la olla popular
que se celebra los últimos viernes de mes
en Ángel Gallardo.

Cuando seamos viejitas
no nos acordaremos de mucho más,
pero sí nos acordaremos de esto.

De que escribimos poemas caminando por la calle
que al llegar a casa se diluían en la sangre como
alcohol evaporado antes de un control de carretera.

De que la única felicidad en esta urbe
fue compartida por una misma
que se llama yo aunque tenga otro nombre

Que se llama nosotras
Y los posibles
retozando en el filo del camino.

13 abril 2012

Los idiomas mienten. Lo único que dice la verdad son las calles que los habitan.

A de A...

Abrupta es la que busca un gurú, no un pasajero, no un ser simbiótico, no un hijo pidiendo.
Abrupta es la que confunde “amor” con un juez, con un dios, con un padre.
Abrupta tiene piernas y sabe usarlas si es necesario.
Pero no siempre es necesario andar para viajar lejos. No siempre.
A veces Abrupta mira dentro de sí y descubre un continente.
Primera en clavar la bandera sobre la cumbre más alta de sí misma. Primera en hacer la foto, en posar cual estrella sobre su montaña de heces y miedo y posando sin dientes, se cree, por un momento, que tiene derecho a posar así, como si fuera dueña de las heces y el miedo y pudiera sentirse orgullosa con la garantía de propietaria de esa gran mentira aferrada en la mano, la mano que suda y que posa eterna.
Abrupta suele pasar sed. Pero no sed de vino, que vino bebe y vino mama. Sí sed de sí misma, que no se bebe, ni se mama, ni se lame por terror a desgastarse, por terror, que dirán otros, a ser como el resto y difuminar su tristeza en la común tristeza de los mortales.

Abrupta el destello de la verdad,
luego, la duda del error,
luego, el fulgor del desacato,
luego, la sospecha del engaño,
luego, recela de la muerte.

05 noviembre 2011

Alambre

Después de buscar en el depósito de cadáveres de vivencias que tengo en la mente, (así es como imagino que se almacenan los recuerdos, en forma de cementerios de hologramas de vivos), me doy cuenta de que lo mejor y más eficaz es hablar del whisky que John bebe en el porche mientras Mary cocina pollo. Pero con frases más cortas que la anterior. Más o menos así. Oraciones sencillas para un mundo sencillo. Aborto de subordinadas. Todo fácil y práctico. Como describir la destreza de los dedos tecleando sobre el ordenador. Pequeños adjetivos en un mundo hiperadjetivado. Pero no es tan sencillo ser sencillo. Y a medida que pasan las letras sobre la pantalla me doy cuenta de que lo principal es ser fiel a una misma. No importa de qué hables, sólo importa la fidelidad. Y dejar de engañarse sobre quién somos, porqué estamos aquí, porqué tengo olfato y sentidos que me remiten a un mundo que no me quiere. El mundo no es el mejor amante. Lo grande puede contener a lo pequeño pero jamás cuidará las pequeñas particularidades que lo definen. Lo grande se ocupa de lo grande. Y el pequeño tiene que apañárselas solo.

Es el fin de la condolencia. Es el inicio de la pauperización de mi cuerpo. Y ambos extremos son lo mismo.

Comerse un alambre. Deglutir el anzuelo. Redes de piel.

26 junio 2011

doblemente astuta

verte doble no es lo mismo que ver tu doble,
que de ver dos veces sé bastante
aunque me considere una y trina,
van dos pájaros piando en dirección contraria.

ya nos conocemos,
tú,
yo,
las eses del camino.

ver doble no es lo mismo que ver tu doble
doblemente doblegado en la doblez del espino
o espinosa retina devolviendo tu imagen
varias veces replegada.

ya nos conocemos
o ya no pago entrada,
porque saludo a las puertas (diáfanas),
con voz hermana
o clausura cremosa.

te veo en dos.
te veo en dos hombres.
el pasado, hombre obtuso,
el presente, tan abierto...
que me pregunta Futuro, aquí,
copa en mano,
si no serás quimera o fuenteovejuna,
que todas a una, vayamos a beber en tus manos.

lamerte el ayer,
tan presente que quema yemas,
que quema claras
y negras quemando,

que quema,
resaca actual, la que me arrastra
más lejos,
tan lejos,
hacia dentro el mar de ahora,
océanos poco a poco
se gestan,
mientras cuento latidos.

verte doble,
tú, cómo eras,
yo, pedestal abajo,
ver tu doble,
tú, cómo creías,
yo, sin bruma o pedestales.

la ironía de lo oblicuo,
dos orificios nasales,
tres oberturas en el sexo,
que black jack
o jugar a los dados:
"porque entrar o salir es lo mismo".

ya nos conocemos,
mi apellido,
melocotón de invierno
tu familia,
la que aspavienta,
el molino extraño.

el acabóse de lo ajeno,
lo propio,
horadar creando escarnio.
te veo doble en la fuga,
líneaesbozo conspirando...
la que fui sin tu presente,
la que soy sin tu pasado.

27 marzo 2011

con alas, sin alas y súper

vuelvo a casa con las alas de hada en la mano.
son rosas,
purpurina preescolar,
rosas
con un penacho de vello púrpura
ahí donde se unen en el centro de la espalda.
vello púrpura
como púrpura es el coche que aparca,
ahora mismo,
mientras vuelvo a casa con las alas de hada en la mano.
son rosas,
y tienen, ahí donde se unen en el centro de la espalda,
el vello púrpura de animal encantado,
o sirena medio mujer
en charco de asfalto púrpura crepita,
poblado de coches púrpura aparcando ahora.

si pones una tira de cera fría en mi piel,
verás como al estirar
quedan bulbos tiernos
de púrpura y vello sin sangre,
pegados en el fondo.

se agarran bien, los pelos,
púrpuras o verdes,
a las tiras cosméticas.

vuelvo a casa con las alas de hada en la mano,
cansadas de volar y volar,
entre heces caninas
clamando Arte en la calle.
heces mezcladas con mis heces
recien puestas,
en cada palabra que he vomitado esta noche contigo,
sobre ti,
debajo tuyo.
los zapatitos de mariposa,
seis patas de betún amargo,
quedarán supultados,
por siempre,
entre ali baba y los 40 ladrones.
le mot de passe
para que no me persigan
a mi y a las mil flores
que son miel para todos.
ábrete sésamo,
con las alas de hada en la mano,
alas rosas,
vuelvo a casa,
bañada en purpurina preescolar
mientras heces caninas claman Arte en la calle.
alas rosas como el albornoz de la vecina gorda
que tanto o tan poco madruga
para verme llegar a casa
(las alas de hada en la mano),
mientras su perro decora el vecindario
con arte de hez urbana y puntual.
y duranteperoporsinembargo
mucha gente despierta,
aunque siga dormida,
(será mi varita mágica)
una hora antes en marzo.
el día de mi cumpleaños siempre se adelanta la hora para ahorrar electricidad.
300.000 millones de euros en energía según cifras oficiales.
por eso soy ecologista.
abogada de alas de hada
con mechón púrpura en el centro,
desterrando al petróleo
de la superficie terrestre,
desterrando heces caninas,
albornoces rosas
albornoces gordos,
pisando con zapatilla de estarporcasa
los parterres públicos
que con tantas heces
y tanto clamor de calle
decoran mi barrio
con arte puntual.

18 marzo 2011

epidermis cronica

pequeño o efimero.
bocado transeunte
sin techo anomio

pero tu piel,
tierno delirio

pero tu piel,
grande a pedazos.

cada paso tuyo
3000 de mis pasos.

y tu piel,
el tierno delirio

y tu piel,
la rompo en pedazos.

rebotan como pelotas de nadie.
rebotan.
no tienen newton que escriba
gravedad que separe
asi que rebotan.
como agua vertical en cascada febril de pecera.
temperatura tropical para alumbrar las pequeñas cosas.

y mientras tanto
sigue tu piel
y mi tierno delirio
sigue tu piel
y me caigo a pedazos.

geometria

los platos son cuadrados
y el hombre tiene peso.
nunca estaremos seguros de cual es nuestro hogar,
nunca sabremos si es leche todo lo que viene
tan blanco y en tanta botella.

redondo es lo biologico
el boton que cierra la boca

redondo es el cero y la patata podrida
como redondos tus ojos,
la piscina infantil,
el charco olvidado.

las mariposas son un collage de aceite casual
y tus labios y mis labios collage de pelicula antigua.

el rayo es un triangulo oprimido
luchando por salir de la carcel
rompiendo maquetas de universitarios
antes del examen final de la carrera.

las manos son cuadradas. si.
definitivamente eso son las manos.
hipotenusas y 45 grados
chorreando bajo el sol del tropico de cancer.
mas miller y mas sexo.
los universitarios consumen cocaina.
mas miller y mas sexo.
mas hambre
rompiendo en pedazos todos los nombres.
solo recuerdo el mio.
es de mujer parlante.
de mujer.
es de.
solo mio.

al claro de luna bipeda

"Qué clara está la noche
y qué hará tu ventana encendida",
me pregunto bajo la luz naranja
de tu alcoba
mientras la luna ilumina el camino a casa.
El pasto verde es negro ahora
la noche está clara
y tu ventana, encendida

Quisiera entonces ser caracol con alas
para escalar a tu altura,
derrumbar el cemento
y que tu pecho ande,
por fin,
descalzo
calcando mis huellas.

Sabría así si lo que te aflige es tormento
sabría elegir entre dimitir o el rezo,
entre herir más o dejarte la herida

Qué clara está la noche,
noche triste y sentida
que hoy tu ventana es el cuento,
y yo la princesa dormida.

17 marzo 2011

herculea sera la fuerza que te borre de mi cuerpo

a veces, cuando me levanto del lecho
arrugadas las sabanas de olerte sin hallarte
arrugadas tras la noche escarbando filamentos
que aun contengan el aroma
de tu estancia breve en mi cama
se que soy hercules
y que tu eres hera.

se que tu ira y tu celo
me imponen 12 pruebas
que desearia completar
para llegar indeme al altar
que me haga merecer tus besos

camino de soledad, este que me labras
surco hecho a mano
donde verter mi sino
con la paciencia descalza
de quien busca sin prisa

12 leones de nemea o 12 pruebas mortales
que ningua hidra de lerna podra negar
cuando el tiempo y mala hierba desentierren
la tierra que rodea tu sarcofago

alla donde el jabali de erimanto aceche
lanzare mis cadenas
que no son sino cadenas de viento
para hacerte volar alto
mas alla del olimpo de mis manos
que te miman, ausentes

sere artemisa y cierva de cerinia al tiempo,
concebire contigo el agil orgasmo,
la dulzura inexperta que te hace mal amarme
en el establo de augias, tan sucio y privado

alli nos espera el toro de creta
tallando en volutas de cera
nuestros rostros unidos
nuestros rostros,
ahora aves estinfalas
que no soportan mirarse de frente.

sera el amor desviando nuestras plumas
para evitar la colision
innegable
entre tu cuerpo tremulo y mi cuerpo futil

cuatro yeguas de diomedes
me devoran la carne
cada vez que tu filo
envuelve lo grueso
del femenino que me cubre

porque eres gerión
y eres todos sus bueyes
y tu fuerza inhibe mi fuerza
y cerbero me mancilla
mientras acaricias su lomo
lomo animal
que logra despertar tu dulce
mucho mas que mi lomo
llamado espalda que te ruega

mirala bien:
esta es la piel de las hesperides
aullando por tu cura,
por balsamo grotesco
que se encuentra en tu mirada,
la limosna breve
bebiendo de ti segundos
que despues convierte en manantiales

esquizofrenia o como me abandonas

esta es la obviedad:
gato o raton
sol o luna
mar o montaña

este es el torrente:
sexo o divorcio
oleo o trementina
contigo y contigo

16 marzo 2011

lenguaje hacia adentro

Solo el corazon conoce la parte de mi que mancha tu presencia
solo el corazon
que me susurra evidencias al oido
en lengua extranjera
que no acierto a comprender
aunque me lleve la vida
aunque se me vuelva la voz silencio
silencio gritando tu nombre
en el dintel de cada puerta que cruzas

"tengo sed", quiere decirme
pero yo sigo dandole piedras
creyendo que tiene hambre

"tengo amor", quiere decirme
pero yo sigo dandole la espalda
al oceano de los sentidos

"le espero", grita
pero yo veo solo odio en tus gestos
miedo en tu mirada
y corazas ahi donde antes
hubo un pecho que abrazar

asado

recetas tradicionales.
el amor es un vasija de barro
y tu el caldo lento
el deseo paso a paso
completamente denso
cada segundo
cada segundo denso
que se desplaza en letania
mezclando los aromas
que se desplaza sin optar
por regresar a tus brazos
o flotar a la deriva
hacia un futuro sin tus besos.

interminable

Hasta cuando me tendras asi, asida a tus crines mientras cabalgas en las horas que te sueño, vigilia besandote en metaforas.
Hasta cuando me tendras asi, siendo tu vestal mas firme, recorriendote la piel en fantasias que me llevan despierta a adorarte la corteza crujiente que te envuelve, madera que huele a ti.
Hasta cuando me tendras asi, rendida; buscandote en los rincones, como un sabueso olfateando los restos de todo lo que tocas, volviendome rastro de barro tras tus huellas.
Ando derretida en el hilo de tu voz. Tu voz que suena tras los muros, que suena lejana, apenas perceptible para el resto. Los demas no te oyen como oigo yo los latidos del bendito corazon que te vela en vida.
Ando derretida con un fuego que me licua la mirada cada vez que descubro tu sombra desplazandose hostil en fotogramas preciados que almaceno en la memoria.
Ando derretida, el calor de tu presencia me funde por dentro, vuelve viscera todas las visceras que palpitan en mi cama.
Hasta cuando me tendras asi, persiguiendote el iris, recordando el olor de tu cuello en la mañana, temiendo tu perdida, odiando tu duda, despreciando mi apego.

11 marzo 2011

arritmia

tengo toda africa en el corazon
tocando el djembe con fuerza
porque acabo de hablar contigo.

07 marzo 2011

y tu explotaste

Soy pedazos

retales de confianza que, desperdigados,

cosen con vello

las sobras del dia.

Soy pedazos de ti

fragmentos al aire

y cada trozo,

fotograma de ilusion,

epidural pensativa.

Asi remonto el sueño

o puzzle carnal

que sabe grabar tu rostro

con cincel en la memoria.

Soy pedazos,

un ojo, medio labio,

el movimiento siempre caliente

que de ti me trae el recuerdo.

Tras tu flujo, mi flujo

celeridad sanguinea

a tu imagen y semejanza.

Porque soy pedazos de ti,

de todos los gajos secos

que saboree en tu nombre,

de todas las ganas sembradas

sin fronteras.

Las que volaron lejos

el dia en que tu piel se hizo añicos.

03 marzo 2011

luis garcia montero

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Dentro/todo/cursi/hay/malvado/elpepucul/20110303elpepucul_5/Tes

Reglas del juego para los hombres que quieren amar a mujeres (Gioconda Belli)

I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer la que anida en mí,
la golondrina
transparente de la ternura.

II

El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
con que yo estaré al lado suyo.

III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca para descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si necesario.

VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del
enamoramiento
en una plaza pública llena de multitudes
Podra gritar —te quiero—
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.

X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron
separados
como seres de distinta estatura

XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme o etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.




(Es que tenia que ponerlo. No puedo evitarlo. Me rasga el alma con palabras, Gioconda Belli...)

Desayuno internacional

Mantequilla para engrasar la conciencia de la soledad.
Es asi como se lo comen los franceses.

dia anomio

Estas son palabras para un dia anomio.
Palabras que suman,
Palabras multiplicantes
o una replica distinta a la de sentarme en calma
bajo el cielo azul que azota el mistral
como si todo fuera cal que seca.

Dia anomio aunque como siempre salga el sol
y se llame para el resto de los mortales
como el resto de los dias.

Hoy me toca poner la lavadora
con ropa sucia llamada corazon
o estanque estomacal rugiendo.

Bandada, camada, manada,
rebaño, batallon, hormiguero
grupo, celula o maria.

Unica por fuera, enjambre de mi por dentro.
Y en los dias anomios, mas sola y mas enjambre.

rabieta ventricular

Me has durado

un orgasmo
una onza de chocolate
un pañuelo de papel
el tiempo de un cigarro.

Me has durado

aprender tu nombre
escalar mi pecho
recoger el diccionario
y todo para nada.

Y ahora te escondes

como caracol
como sol de inverno
como boca que traga
como visillo de barrio.

Me has durado

diran que un suspiro
oiran que un llanto
el sueño borroso previo al despertar
la ultima gota que cae cuando cierro el grifo.

Y asi te marchas

indigno
cobarde
triste en tu soledad triste
tu soledad elegida, indigna y cobarde.

Este sera tu sino en mi memoria

caduco
efimero
banal
y mentiroso

No habra indulto
ni restauracion de tu pigmento suave
cuando seas pasado.
A cadena perpetua
te condeno en mi ira.

revolucion

Los juegos de poder se enconden en un hueco infectado de mi mente llamado "cuarto oscuro de la emocion".
No se dominarme.
Me vendria bien un latigo firme para amedrentar a los demonios y la corrupcion constante que boicotea el amor puro ausente.
Generalmente, manifestaciones populares derrocan la dictadura catolica que me asfixia por dentro.

02 marzo 2011

prosaico mosaico

Completar lo grandioso de mi ser depende tanto de mi que me asusta.
Asumir la responsabilidad interna,
la de la felicidad sin aluminio.
Y mientras tanto, consumo tristeza
escribiendo lo mismo de siempre
con todas las palabras que existen en el mundo.
La sensacion de busqueda no cesa.
Me he pegado el catalejo a los ojos
con imanes sagrados para mirar
tan lejos como pueda
tan lejos dentro y fuera de mi misma.
Que de tanto mirar me estoy quedando ciega.
y de tanto mirar ya no admiro siquiera
ni las pequeňas cosas.
ya no admiro siquiera mis manos que son,
al fin y al cabo,
las diosas que me sirven dia a dia.
La lengua, vestal de las verdades,
sigue virgen sin su verdad ultima.

Completar lo grandioso de mi ser depende tanto de mi que me asusta.
Me encuentro sola ante el papel,
esta invitacion al baile de la soledad descarnada.
y no puedo seguir como pieza de un macabro puzzle que se palpa en cada estomago vacio que no duerme por el hambre.
el big bang comienza a desbordar el corazon.
Huele a tormenta en las pupilas,
el lagrimal vuelve a estar lleno
y todavia queda mucha vida por regar.

La leccion de la paciencia
sera la leccion de mi vida.

musica de edades

El tiempo se puede medir en notas musicales. Cada pensamiento bien pueden ser las teclas de un piano buscando la perfeccion de la cadencia musical.
Es sanador dejarse arrullar por el sonido de este piano que ahora mismo penetra en mis oidos alentando al resto de los sentidos. Mi tacto, alterado por el calor de lana trabajada a mano y por este sol, profeta de la primavera. La vista se detiene en el sinuoso camino que recorre el boligrafo como persiguiendo un dictado celestial gracias a esta luz que se derrama, y se descompone en miles de cristales de colores etereos sobre el papel. la soledad es un estado interior. el recogimiento, lo apacible, la cara amable y constructiva anida en esta sensacion liviana que hace que me sienta una. que palpite como una. cada una de mis celulas baila con la luz al ritmo del sonido de las multiples voces que me rodean parloteando en cuatro lenguas diferentes sobre todo lo que realmente importa.
buscando mi sitio. sigo sin saber que mi sitio esta ahi donde yo me encuentre. donde me encuentre pero no en un plano fisico, sino alli donde pueda sentirme completa, con los pies arraigados, gracias a las ideas, en una tierra que pueda llamar mia.
estoy buscando desde hace mucho tiempo. quiza sea el momento de procurarme resultados en vez de constantes interrogantes que no terminan nunca. quiza sea el momento de encontrar. y encontrar significa relajar la mente. aceptar, acaso, que lo importante es ser una e integra. dejar de desmembrar mi verdadero yo en proyectos mentales que no se concretan dando paso a la accion. actuar para erradicar las plagas a mi alrededor y esta peste que causa estragos a su paso sembrando un reguero de Marias muertas, de abortos de Marias antes de ver la luz. Luz de quien da a luz amando el presente. a traves de mi vaginal brillante y dominical claudico de mis pretensiones. anhelo la sencillez de arboles atentos y una mano, mi mano, ejerciendo de guia junto a la estrella que jamas me abandona.

(6 de febrero, sentada en una mesa alrededor de gente que ya conocia sin saberlo)

caries

La peste se adueňa de mis miembros.

Tengo soberania muscular a plazos.

La otra mitad de mi parca motricidad
es reina del pecado y rehusa el oro.

Mira mis dientes de mendiga,
y presume de sonrisa
que para mi sera suficiente,

siempre,

si complazco con arte
a mi sonrisa vertical

escondite

Si regreso y no estas
si regreso y te has ido
si compruebo que no me esperas
que la vida sigue para ambos
aunque sea a corta distancia
en bocas que nos hablan de nuestras vidas
no se si me alegrare por perderte
o deseare tu vuelta
como deseo que rondes mi sombra
y esta persecucion timida de niňos jugando
por el pasillo de esta que es tu casa
y esta, mi nueva casa
que ya no entiendo sin ti.

12 enero 2011

abrirse o cerrarse

Se puede envolver el corazón en papel de regalo para no estrenarlo. Es fácil. Ya sabemos lo que hay dentro. No hace falta rasgar la celulosa para descubrir de nuevo que la sorpresa viene cargada de rencor, miedo, hostilidad y una maravilla llamada celos que, a pesar de que debe tener alguna utilidad, me sigue resultando poco práctica... Envolviendo el Corazón. Se le llama corazón al centro que lo mueve todo. Corazón de manzana, de alcachofa o de niña imprudente. Se puede construir un candado hecho con miel resistente para evitar su uso. Corazón todo caramelo alrededor. Lo que no se puede es evitar la curiosidad a medida que pasa el tiempo. Y es así como llego a romper el papel para comerme la coraza dulzona. Es imposible evitar la impermeabilidad del ser. A fuerza de latir el pálpito termina por colarse en cualquier recoveco. Todos somos corazones y tarde o temprano retrocedemos al instituto para volvernos locos. La buena noticia del periódico del desencanto es que cada vez tardo más tiempo en desenvolver el corazón. No llego al amor con prisas. Pero al final la impulsividad termina por vencer al hastío. Estoy desprotegida y tan cansada que ya no puedo ni recoger guijarros para marcar como pulgarcita espabilada el camino de vuelta a la independencia. Esta vez he tardado 6 meses y, quizá porque se acerca el final, me pongo así de melancólica. Quizá porque hace poco que han sido navidades, rasgo el papel y me regalo a mi misma un corazón henchido y el lametazo pellizcando la pasión. Y tú, ¿cuánto tiempo tardas en enamorarte?

08 enero 2011

vv.aa

me salgo del guión.
no se puede ser diva todo el tiempo.
a veces es mejor dejar de buscar
el vestido de cóctel en el armario,
ponerse el chándal
y remendarse con esparadrapo la boca.

perdí el glamour
en la grasa de la cocina.

me salgo del guión
cuando la espuma del champán
resbala en el escote
y lenta
vuelve pegamento la piel del cuello,
sirve como lubricante
para masajes cotidianos.

fresas en el horno
desayuno con diamantes.

hay cierto olor a podrido
en el reparto de protagonistas
porque ser secundario comienza a parecerme una mejor y más auténtica aventura.

renacimiento alveolar

hay cosas que nunca mueren como la palabra
y hay cosas muertas que parecen vivas como el aire.
entre estas dos realidades de vida y muerte (que son lo mismo)
existimos muchos otros seres, débiles, deambulando
en el fino hilo que divide los incognoscibles planos de conciencia.
somos funambulistas de carne
posibles fusilados cada segundo
muertos en potencia que sonríen
progenitores de gemelos fulminados
por nuestra constante respiración inerte.

06 enero 2011

sinblog sinsentido

se puede escribir sin ordenador. sin usar el blog.

a modo de utopía bohemia, desecho el mundo virtual,

el mundo real

y escribo tan sólo con la mente,

con el latir del corazón.


sin embargo, hoy estaba escribiendo una disertación acerca de la simbología de la cultura y resulta que en realidad opino que para que la cultura adquiera significado debe ser compartida. En caso contrario, no es más que autoayuda.

El arte es común a ambos conceptos, entonces. Porque la poesía que escribo (o que no escribo, o que pongo o dejo de poner en el blog), es sólo para mi, es decir, es pura autoayuda. No sirve para generar conocimiento colectivo, ni aprendizaje emocional de ningún tipo más que para mi misma. Pero creo que es arte.

Supongo que para que algo adquiera sentido tiene que tener un receptor que lo interprete, ¿no es así?

Me recuerda a aquello de que si un árbol cae en mitad del bosque y nadie escucha el crujir de sus ramas, en realidad no ha hecho ruido...

Entonces quedamos en que la cultura tiene sentido y el arte, no. Porque la cultura se explica solamente en un contexto de compartir y de intercambiar interpretaciones y el arte se interpreta a sí mismo. ¿La autoayuda tiene sentido entonces?

¿O es que no me apetece compartir lo que escribo?

¿Por qué hay épocas que publico en el blog, otras que no pongo nada y otras en las que creo que lo más sensato es cerrarlo de una vez por todas?


FELIZ AÑO NUEVO

04 noviembre 2010

luz

La luz de octubre se posa sobre las sábanas, zalamera y me susurra buenos días en las pestañas y hace frío fuera y aquí dentro de la cama siento tu cuerpo de mercurio y no quiero salir, pienso, que no quiero salir y perder tu tacto viril de anomio dios olímpico, una enciclopedia que se escribe como el pedernal de tu pecho, con cuneiformes destellos de luz de octubre susurrando buenos días en las pestañas, buenos días demasiado pronto por la mañana cuando todavía no he terminado de bendecir al alba por ser alba contigo. Rompería el reloj. Rompería los rayos matinales sólo para regresar a la noche, al beso previo al evangelio mórfico con el que te descubro onírico y veraz siendo real en mi mente que te ama indefensa. La luz de octubre pueden ser mi pupilas dilatas por el todo derramado o este vaivén de polen de jabón que me insemina violento el jardín de corazones. La luz de octubre puede ser el triple arcoiris de fe instantánea, cerrado en un sobre de gominola marrón que se deshace en la lengua. Porque miro el cielo lluvioso y sólo veo gotas felices y tras las gotas, veo la estación de la esperanza, y tras la esperanza, mi galope de gacela sobre el pasto de la urbe. La luz delimita el contorno carnal y tu torso opaco es reflejo de mi luz de selenita.

21 octubre 2010

océano de papel

soy yo. un océano de papel. desde aquel muro sandinista que trastocó mi infancia a la última palabra que he escrito. escrito está en mi mente catódica de iglesia consumida. soy yo. un océano de papel que malraux aburre y bukowski excita a la zaga de una anais nin despierta. soy yo din a 4 en la conciencia derramada.

Muralla infinita

Dirás que es mi piel la muralla infinita que separa nuestras almas. No es cierto, no es la piel la frontera, no es la piel porosa que me cubre. Ella es esponja, alga colador. Ella se aferra a tu cuerpo como sangre seca o pegamento en manos párvulas. La muralla infita que divide tu yoyó y mi tutú la llevo por dentro. Es un chaleco antibalas de metal de la memoria. Es la sinápsis de mis órganos recordándome constantemente cuando me tocas que el amor es dolor y que tu sonrisa puede ser un traidor de dientes mentirosos. Dirás de mi muralla de extramuros. Diré "lo siento" ante tu ejército a las puertas.

Isobara

Tengo un cuerpo de desierto duro. El tuyo es cuerpo de prado y sombra herbal. Mis fronteras están custodiadas por huestes sarracenas con sable y pandereta. Las tuyas las protegen brotes tiernos, sábanas de algodón. Cuando llueve tu humedad sobre mi, me dreno entera. Cuando hago que sople el siroco entre tus piernas sólo consigo llenarte de arena y huellas de pequeños animales. Somos continentes opuestos unidos por isobaras ficticias. Metal del clima alquilando una habitación propia.

Almanaque

Son ya muchos botes de formol. Cristal lleno de manos, dedos y testículos en mi despensa. Almanaque emocional y letrero de neón sobre el dintel de la puerta. No doy abasto a conservar y consumir. A veces es mejor comerse las uñas que dejar que crezcan hasta rasgar los calcetines y los guantes de piel de loba.

Niebla

No puedo evitarlo aunque cuando sucede me asusta y me gusta al tiempo. Se me llena de niebla la retina, lo veo todo del color que quiero y me desdibujo ante ti, me desdibujo como si fuese una pin up de cómic asesinada bajo la lluvia...


taller 3 de marzo

Inventario

Cuando tenía 14 años y lloraba por el primer amor perdido mi madre me dió un sabio consejo. "Tú tranquila hija", me dijo. "Hasta que no hayas repasado el alfabeto entero mejor no te conformes con ninguno". Ese día comencé el inventario de hombres. Ayer volví a llegar a la letra A y todavía no te he conocido.


taller 3 de marzo

Días mejores

La cabeza me tiembla al contacto con el cristal del autobús. Miro hacia afuera y veo días mejores vuestros. Mejores días para todos. Los que duran un segundo, los que hacen que sigamos enamorados de nuestras cadenas a pesar de que continuemos farfullando una falsa adoración a la libertad.
Alguien puso hoy una bomba en el BBVA de Gran Vía y sólo quiero saber quién es para ir y darle las gracias.


taller 3 de marzo

Rachas de viento

Cuando cruzo el puente de San Antón un día de lluvia sin paraguas puedo veros como sois, luchadores bajo el viento, guerreros de las telas enlazadas con varillas azuzados sin piedad por el rayo que no cesa.
A veces hacéis que salga el sol porque nada puede más contra el mal tiempo que una sonrisa que ceder a la rutina con generosidad de madre por un sueldo. Nada puede con vuestras sombras y tempestades.
A veces ser joven o viejo es una diferencia sin peso entre las pupilas que cruzan la calle.


taller 3 de marzo

tierra firme

Tierra firme.
¿O debería decir fuego blando? Sería menos inocente creer que el agua me pesa o que el viento sabe mi nombre cuando se cuela por la noche entre las sábanas y me escupe el final de mis sueñospelícula sin reparo...
Tierra firme.
¡Bah! Meras paradojas, leves engaños. Nadie pisa firme y nadie pisa tierra.


taller 24 febrero

Fiordos

Si hay un lugar en el mundo donde existan los seres mágicos tiene que ser en los fiordos. La sola palabra se desliza por la lengua como si fuera élfico o idioma de vampiros. Fiordos. Una vez vi una fotografía en una enciclopedia cuando era pequeña. Estuve observándola absorta durante horas. Solía pasarme de niña eso de quedarme mirando algo fijamente sin ver, imaginando otros mundos. Aquel día, mientras admiraba ls 300 blancos del hielo y los destellos del sol sobre la nieve en una página satinada, fui consciente de mi capacidad de abtracción . Desde entonces, cada vez que alguien me saca de mi ensimismamiento dándome una palmadita paternal en los hombros, me disculpo diciendo, "perdón, pero estaba de paseo por los fiordos".
La próxima vez que vuelva a desear montar en un unicornio, mi único consuelo imaginario, iré directamente a una agencia de viajes y compraré un billete sin retorno.


taller 24 febrero

11 octubre 2010

mañaneo favorito y comunal

1. Hacer café.
2. Encender el ordenador.
3. Fumarme un piti leyendo contrainformación e información institucionalizada.
4. Cotillear en el facebook.
5. Responder emails.
6. Buscar curro.
7. Hablar con mi gata.
8. Hablar con mi compañera de piso.
9. Yoga y danza.
10. Cocinar.

el que me enseña a respirar

Resulta que el amor no es como me lo contaron mis abuelas, la televisión y los libros de cuentos. Resulta que puede ser todo menos apasionado y desquiciante. Que puede ser calmo, que puede ser un simple beso en un bar tomando una cerveza a media tarde, lo más normal del mundo plasmándose en tu sonrisa que me mira y me ama y no me pide nada ni me exige un contrato ni me atormenta con mañanas y dirás que soy tonta porque siempre he creído que para amar a alguien hace falta perder la cabeza, la dignidad y la sonrisa pero parece que el amor no es como me lo contaron y quizá seas tú el que tenga que enseñarme que se puede ser feliz con poco y tranquilo con nada que la piel a veces es la mejor manta que uno puede echarse por encima a pesar de que siempre llueva en Bilbao o que no queramos poner la calefacción por considerarnos ecologistas habitando el capitalismo con los puños alzados de quien se defiende haciendo malabares ante las prisas del desarrollo de nuestros jóvenes cuerpos mutilados sobretodo por el deseo de seguir siendo jóvenes. Resulta que el amor no es como me lo contaron porque puedes llegar tú, sin pinturas y sin nariz de payaso para hacerme reír de mi inseguridad insectil de antenas siempre alerta. Me entra la risa pero sobre todo me invade el miedo y me aferro a las vías desgastadas de trenes a los que subí, con los que me di un paseo y que abandoné por mil motivos: inseguridad, egoísmo, torpeza, egoísmo, cuerpos y mentes más densos. Pero la densidad de tu cuerpo. La densidad de tu mente. El descubrirse seguros, con pausa y con el amor guardado como el último pedazo de dulce bajo el cajón de la mesa. Eso es amor latiendo. Ese eres tú que me das una lección de aire sin cobrarme entrada al paraíso.

maldito facebook

Contigo me siento una espía,
una Mata Hari disfrazada a la que se le ve el plumero por debajo de la liga,
cobarde,
derramando veneno en tu copa
para beberlo yo por error de principiante
en cuanto giras la esquina.

Contigo me siento medio inspector Clouseau medio Gadget,
Y te persigo a ti, pantera rosa en el Caribe
Desde el deprimido cristal hueco brillando
Al otro lado del océano
Sin ser ave, sin ser pluma
Agente secreta del pasado
que rastrea en el futuro
Un reguero de prisa.

Contigo y ahora lejos
me late el corazón de detective privado.
Te observo
sintiendo la estupidez del voyeour
al otro lado de la piel.
La siento, caliente,
al otro lado de mi cuerpo.
En la víscera de hormiga.

No quiero rastrear tu huella
Siempre que pierdo la mía.

No quiero enfundarme en cuero
Para ser catwoman velando un tejado.

Bastará dejarte ir
Pero bastar es 24 horas sin pensarte.
Demasiado tiempo en tu “dónde estás, amor”
ahora que te he perdido.

Así que me hago la espía
y vivo mi vida contigo
abrazando tu sombra.

03 octubre 2010

invierno o el despertar de la conciencia

Empiezo bajo cero de nuevo. La chica del anorak se mueve tras el asfalto como si ambos fueran serpientes. O más bien lombrices trabajando en una maceta, adueñándose del espacio de terracota neolítica. Un tren de la bruja descarrilando en la feria del pueblo. El río intenso al mear la cerveza de tres horas en la puerta de un garaje. Curvas naturales. Grutas bajo vientre. Morena eléctrica tantea el frío. Zarpas de gato hieren moscas. Empiezo de nuevo bajo cero. A varios grados del calor ovárico. Distancia adversa. Clima hundido. La preposición que innaugura tus proposiciones no me cuadra en este texto. Búscate, querido amigo, cualquier otro guionista antes entrar en mi cama. Porque está helando ahí afuera y traes el hielo en tu pene y no quiero un falo acristalado por la escarcha de tus dudas. No quiero un consolador estático, un abrazo robótico, un beso robado al despedirte en la salida de ferrocarriles de la generalitat de cataluña. No quiero bajo cero si no es blanco lo que decido, todo aquello que mi arco de loba recabe en la espalda. Y decido empezar de nuevo archivando lo malo en forma de preámbulo, en forma de libro de autoayuda inerte sobre la mesita de cabecera, bajo la cera derretida de la vela que me alumbra. Aquí está, aquí lo tienes. Pero da tanta pereza tocarlo... Es tan doloroso abrirlo...
Empiezo bajo cero de nuevo. La chica del anorak regresa con sonrisa de subnormal a hacerte la vida mucho más amena. Como si fuera un anuncio sobre lo increíble que es todo ahora que está tan lejos la primavera. Ahora que llega el solsticio de los orgullosos que no se arrepienten de lo que dejan atrás o de lo que no dejan atrás. De los que se cuelgan amores como si fueran chorizos. Arrastrando por la tierra el pasado en latas de conserva que conservan estupendamente el miedo y los rencores provocados por 6 clases de fobias diferentes tintineando su escasez de perdón y olvido. Por eso empiezo bajo cero de nuevo y me siento libre de chorizos y latas y consoladores de hielo y cera y abejas y mosquitos de beso pegajoso y señales de “stop” redondas y coloradas como manzanas ante el camino de Atalanta. Me vuelvo Psique, me hago el harakiri, sucumbo ante la depilación láser y deletreo mi nombre en la ventanilla de funcionarios que ya están bastante ocupados ocupándose de sí mismos. Comienzo otro cuaderno, esta vez sin letras de puntitos que repasar, porque aprobé el primer curso con buena nota. Iba siendo hora de aprender a multiplicar ahora que estoy en segundo en vez de restar y restar y restar, restar en la siesta tras la comida equilibrada de guardería infantil. No necesito cuentos para conciliar el sueño. La vigilia ya me parece una fantasía perfecta. Solo que no soy yo quien maneja los hilos, ni yo la campesina holandesa renegada, ni yo la filósofa griega en mitad de una crisis nerviosa, llorando por la mercantilización del ágora, por la venta del pensamiento. Érais yo quizá, mitad disfraz mitad carne. Érais yo a medio empezar y ahora soy yo comenzando desnuda el primer párrafo que alienta el destino.

empastes

Para empezar a sonreir sólo me hacen falta dientes. Dientes de azúcar, los labios partidos. Para empezar a sonreir sólo me hace falta una mentira, un mono encerrado en la jaula, un “tú busca, que lo encuentras”, mirarme en el espejo de quien mira. Para empezar a sonreir me basta ser el consejo, sentirme madre, mujer, hermana. Y todo fluye como fluye quien se siente útil frente a la necesidad del solitario. Frente a la pena diaria, más lacerante que el viento vomitando sobre arcilla. Frente a frente. Mi lengua será trinchera de los justos, ballesta de miel sobre el pecado. Y ya no habrá más pan seco sin leche. Ya no habrá más nanas con cebollas para quien no tenga merienda. Mi boca sonríe y yo soy un poco más fuerte que antes de salir de casa. Salir sin llaves, volver a la mansión hecha una reina. Todos los puentes son mi sala de estar y todos los torsos el torso del amante. El torso perdido. El amante muriendo. Pero yo sonrío. Soy dúctil como un pelo elástico. Soy el torso, la lámpara matinal sobre mi cabeza nocturna. El tarareo al compás de los pasos. Como si fuera luz, sólo luz saliendo de la noche. Sólo luz volviendo a mi cuarto.

comadres

Miro y admiro
observo y relamo
tu útero, hermana,
tan lleno de respuestas.

Tan pleno y luna erguida
que sólo me tienta
empujar la corriente con las manos
intentar, como pez creyéndose el agua,
ser quien aviva el río.

Delineo tu interrogante,
la curva con punto y seguido que dejaste abierta
y me cuestiono, hermana,
si la confianza no será barro en las manos
y este palpitar, pálpito de nada.

Mientras tu corazón de fresa
estoico y elegante
se mece sobre la pared
clavado en una aguja,
cruzar el universo
semeja una batalla;
tu consejo, antiguas vidas,
tu sol de postre, eterna llama.

Miro y admiro tu útero fértil
te sigo despierta
dormida me sanas.

en sintonía

La frecuencia de la tierra es menor que la del asfalto. Por eso en la naturaleza nos sentimos más tranquilos, más conectados con nuestro ritmo cardíaco. Por eso, tras un paseo por la montaña o la playa, cualquier suelo que no sea artificial, podemos sentirnos serenos. Mirar arriba y abajo y decir que son lo mismo. Encontrar el todo en la pluralidad del ser. Cuando estamos en mitad de algo puro y palpitante como la tierra descubrimos la resonancia de lo esencial. Nos convertimos en radiotransmisores que, de repente, comienzan a sonar nitidamente, como si llevásemos largo tiempo tratando de sintonizar con nosotros mismos sin lograrlo, dando vueltas y vueltas a las ruedas del complejo mecanismo interno que nos paraliza. El contacto con Ella nos devuelve la voz.
En realidad, esa alegoría de los transmisores podemos trasladarla a cualquier experiencia vital, especialmente, a las relaciones humanas. Cada uno tenemos una onda diferente, vibramos de forma distinta. Cada uno tiene su frecuencia, su intensidad y su forma y si te fijas bien, en mitad de una calle abarrotada, pongamos que hablo por ejemplo de Portal del Ángel, en pleno corazón de Barcelona, el vaivén de cuerpos sutiles bien parece un concierto desafinado. Muchos gritan sus sonidos internos, otros susurran. Hay quien tararea con maestría y quizá otros optan por sepultar su sinfonía personal. Todos nosotros somos una particular onda sonora. A veces, de forma espontánea, sucede algo bello y fascinante: confluimos en un coro en el que nuestras voces se acoplan a la perfección. Es entonces cuando podemos decir aquello de “he encontrado mi sitio”.

09 junio 2010

desde la tristeza

Soy la mujer del fuego en el corazón
y tierra en las piernas.

De mi cabeza salen llamas,
raíces de los pies al suelo.

Arraigué en tu muslo
pero no en tu pecho.

Allí soy simple humo,
sólo humo y ceniza-vértigo.

Llegué envuelta en calor
y ahora me voy despacio, sin prisa,
como la materia orgánica,
desde lo lento.

No te haré daño,
No me harás un favor
por amarme.

Eso ya lo hacen otros.

dolmen

Llegaste como un regalo

una ofrenda del cielo para mitigar mi ceguera.

Empezaste en el vacío anomio

y con la voz, por fin, termina tu legado.


Te escribo porque me pintas

por ser un punto y aparte en las dudas,

en mi cuerpo maduro,

en las llagas que no cesan.


A pesar de todo, sigues pintando.


Te derramas sobre la piel,

derramándote quedas.


Y yo retomo la palabra.


Vuelvo a ser una.


Escuece,


pero qué nos arropa

si no es la soledad.

11 mayo 2010

Empiezan los cuentos

La casa de la abuela Emilia


La familia Peña se enteró tarde y mal de la muerte de la abuela Emilia. Cuando la policía les comunicó el fallecimiento llevaba ya muerta 13 días según datos aproximados del forense. En realidad, habían pasado 14 días, 10 horas y 26 minutos en el momento exacto en que la encontraron sentada en su sillón del fieltro verde mirando con la boca abierta la televisión encendida.

Fue Aurelio quien la descubrió al regresar un fin de semana casual a Cántaro. Iba de vez en cuando para hacer alguna barbacoa los domingos un poco por aburrimiento, un poco por nostalgia. Se había marchado de Cántaro a la capital, como tantos otros, a finales de los 70 y siempre que se acercaba al pueblo pasaba a ver a Emilia, la última cantareña que había insistido en permanecer allí a saber dios porqué razones. Ninguno en la aldea lo entendía, ni mucho menos, su familia, el resto de los Peña. Ahora, tras su muerte, el pueblo se quedaría definitivamente vacío. Cántaro o el esperado final de una muerte anunciada.

Al conocer la noticia, los restos vivientes de la estirpe de los Peña, papá Santiago, mamá Montse y su dos vástagos Marcos y Susana, se dispusieron a recorrer los 50 kilómetros que separaban la aldea de la capital. Enterrarían a Emilia en el pequeño cementerio, recogerían sus escasas posesiones y dejarían atrás, de una vez por todas, esas cuatro ruinas que componían el pueblecito, desvencijado y hundido por los años de abandono.

A lo largo de las últimas tres décadas, Cántaro se había ido vaciando como con un cuentagotas. Tarde o temprano todos los habitantes habían decidido recorrer esos 50 kilómetros en dirección a la ciudad sin volver la vista atrás, diciendo adiós para siempre a esa aldea pobre que ahora, desde la nueva autopista, más bien parecían graneros abandonados a su suerte, apiñados entre las carrascas para soportar el frío que sopla de la sierra.

El abuelo Juan Peña había muerto hacía ya nueve años y desde entonces Santiago insistía a su madre Emilia para que dejase el pueblo y se fuera con ellos, que “en la ciudad estaría mejor atendida, madre, que qué va a hacer tan sola en Cántaro, si ahí no queda nadie, sólo el viejo Serafín y usted”. Si hasta las calles, de no ser paseadas, habían comenzado a volverse monte, con hierbas que inundaban los adoquines de un verde parduzco, levantándolos del suelo como si fueran las lápidas vivientes de todos aquellos cantareños que se habían marchado, empujados por el hambre unos, por la curiosidad, otros, el resto por pura soledad.

Pero a pesar de esa soledad Emilia no cesaba en su obcecada decisión de permanecer y morir en Cántaro. Santiago lo achacaba a manías de vieja pero Emilia tenía sus motivos, más profundos de lo que su urbanita hijo pensaba. Cómo abandonar sin más el lugar que la había visto crecer, dejar atrás un espacio que bien podía ser su alma en forma de muros de piedra y pizarra. Cómo no volver a la fuente para rellenar la garrafa al despertar, abandonar así su paseo matutino, el que recorre acompañada por el aliento de Cántaro, en invierno que huele a frío y a nieve, en verano a lavanda y romero, “acompañada por mucho más de lo que se piensan, así es, que en Cántaro me arropa toda una vida y que a dónde voy yo ahora, tan vieja y tan cansada si no es a recordar lo bien que he vivido aquí, tranquilita, con mis cosetas del día a día y rediós la ciudad tan grande que marea, quita, quita que yo me quedo en Cántaro y se acabó”.

Pocos años después de Juan murió también Serafín y entonces fue cuando Emilia se quedó totalmente sola. Santiago iba a verla al menos una vez al mes para llevarle productos básicos, jabón, harina, azúcar, café, así como carne y verduras. Hacía ya casi una década que el economato y la tienda de ultramarinos de Ramona, que era estanco y bar a la vez, estaban cerrados. Emilia ya no tenía fuerzas para el huerto. Sólo conservaba sus geranios y gallinas, tan fuertes como ella, Emilia, el fantasma de moño blanco que se paseaba de noche por Cántaro hablando consigo misma y cien vecinos inexistentes. De vez en cuando Santiago obligaba a ir de visita a Montse y sus hijos, que accedían con desgana a pasar un fin de semana en la tétrica casa de la abuela. Una casa antigua de piedra que olía a alcanfor y leña, a años pesando en los cimientos, a fotos del pasado decorando la chimenea con un pálido blanco y negro de abandono.

Enterraron a Emilia un viernes y los Peña decidieron pasar el fin de semana recogiendo la casa, desechando lo inservible, prácticamente todo en su opinión y empaquetando los recuerdos para cerrar sin remordimientos la puerta a cal y canto y, probablemente, no volver nunca.

Aquel sábado encendieron el fuego en la chimenea y, bajo sus llamas escarlata, fueron sucumbiendo pedazos inconexos de la historia de Emilia, de la historia de Cántaro. Los recuerdos decían adiós en forma de volutas de humo y al ascender por la chimenea desaparecían en el aire mirando al pueblo desde las alturas, lamentándose por el descuidado estado de sus calles, por la única farola que permanecía indemne, reviviendo otros tiempos de fiesta en una plaza que ahora no existía, o la alegría que se respiraba en Cántaro los días de matanza y aquellos de cosecha, cuando Emilia regresaba del monte con su familia cargadas las alforjas de alfalfa para el ganado.

Así pasaron el sábado los Peña, con ganas de regresar a su rutina en el asfalto, dejar definitivamente atrás una casa y una vida que nunca fue suya y que, hasta aquel mismo día, continuaba siendo un lastre mitad de polvo mitad de vergüenza.

Se fueron a dormir pronto todos, a descansar sobre los pesados colchones de lana de casa de la abuela Emilia, aquellos de generaciones pasadas en las que un colchón de lana de buena calidad era la mejor herencia que dejar a un hijo.

El forense nunca supo la hora exacta a la que sucedió la tragedia aunque, según sus datos aproximados fue alrededor de las 2 y media de la mañana. En realidad sucedió a las 3 y cuarto. Lo que sí que está claro es que alguno de los recuerdos de Emilia debió permanecer encendido en la lumbre cuando los Peña se acostaron. Y que, a pesar de que Santiago comprobó que el fuego estaba apagado, una chispa curiosa debió querer despedirse de forma original de la casa, saltando hacia afuera y prendiendo fuego al sofá de fieltro verde de la abuela Emilia. Lo que sí está también claro es que el sofá sintió tanta pena que abrazó a la mesita de té con su mantelito de ganchillo blanco y que el mantelito, junto con la mesita y el sofá, decidieron terminar con todo de una forma particular y escarlata, como escarlata es el fuego cuando quema aquello que ha amado. En apenas 15 minutos las llamas habían ascendido hasta el granero y transcurrida una hora, sólo quedaban cenizas. Cántaro tenía prisa por desaparecer del todo.




10 mayo 2010

El renacer del poeta

Todo es un río limpio y calmo. Si pongo corazón, si me lanzo sin miedo al agua, si confío, abro los ojos, amplío horizontes. Crezco, crezco sin fin. Pongo la mano en el fuego porque me calienta. Muerdo la lengua porque así me vuelvo locuaz por dentro. Voy al grano y la simiente. Selecciono como pájaro aquella materia que nutre como sólo pueden nutrir las piedras. Ansío encontrar esta calma que ahora me riega en cada bocanada de aire fresco que llega a los pulmones. La frecuencia de la tierra me doma. Sé que soy un animal asustado y con prisa. La frecuencia más lenta de la tierra me pausa, me pone una nana en el corazón y me arrulla tan dulce que ya no quiero regresar a la ciudad y retornar a mi piel de ogro que busca, que busca insaciable. En la tierra encuentro. Cesa la búsqueda y me siento en paz.

La muerte del poeta

“Ser uno con el todo. Esa es la vida de los dioses y el cielo de los hombres” (Hiperión o el eremita en Grecia. Friedrich Hölderlin)


Llevo un tiempo practicando la sonrisa interna y ya no quiero hablar más de emociones. De repente, todo el camión de residuos emocionales que he ido acumulando a lo largo del tiempo, aunque sincero, me resulta poco práctico. Y el desligar la mente, el ser simple observadora participante de mi pantalla de televisión interna como si todo mi interior fuese una película, recobra un significado claro y conciso, como cuando de pequeña, al traspasar la franja de 3º de EGB, nos hacían decir adiós definitivamente al lápiz para dar paso al bolígrafo y al principio seguíamos usando el lapicero para después repasar en indeleble tinta el trabajo, y así, copiando 2 veces con seguridad evitábamos copiar 2 veces sin querer. Eso me está pasando ahora a mi con el corazón, que a medida que es más grande y yo más pequeña, más enorme es mi capacidad de empatía, mi amplitud de miras. Escribo con actos diarios en bolígrafo, abandono el lapicero y el doble trabajo que supone recalcar después lo vivido.
Está bien. Está bien así. Llevo un mes casi sin escribir poesía, apenas 5 poemas después de la avalancha de versos que me ahoga desde hace años. Se terminó el idilio, estoy cansada. Y ahora, para más inri, escribo a mano. Llevo un mes asistiendo a un curso de escritura creativa que, según mi joven profesor, está enfocado a la escritura profesional. Eso de profesional me suena a chiste. Yo simplemente quiero aprender porque no sé. Estoy en pañales. Y todo esto para decidir dejar de lado la poesía. Se acabó. Como se terminaron las historias de amor. He crecido y estoy harta de mi infancia de relaciones que me extraen de dentro lo que no me aportan desde fuera. La poesía que escribo tiene algo de egocentrista que me pesa y quiero amputarlo. Estoy cansada de reflejar con mis letras sólo un 25% de lo que vivo y siento. Soy más. Y la escritura también lo es. He comenzado a profundizar en la narrativa. Siempre creí que no valía y que, además, no tenía nada interesante que contar. Siempre me pareció un género mayor para el que aún no estaba preparada. Pero es el fin del dubitativo pesar de la eterna impúber. Soy una mujer. Ya he vivido mucho en un cuerpo y en un corazón. Ya he amado, deseado, odiado y tenido. Llega el abismo del encuentro: el reto de abordar la experiencia en forma de relato escrito.
Siempre deseé ser escritora pero los deseos son sólo papel del aire y yo deseo papel de tierra. Desde hace unas semanas pienso en relato y cada esquina de la ciudad me ofrece un cuento distinto. Escribo a bolígrafo pero ya no calco, no borro, sólo fluyo. Me siento ligera y dúctil, un zafiro desaprovechado por los versos intimistas de la poesía.
No sé, o no he intentado de forma firme, hacer poesía social. Seguro que sería pésima. ¿Qué será de mis críticas al capital sustentadas en forma de cuento? Démonos una oportunidad, abramos las compuertas sobre el cuaderno, como si una simple espiral de metal pudiera ser la llave hacia el infinito, hacia la fusión con el todo fuera de los contornos infantiles e inmaduros del cuerpo inmaduro e infantil. Hoy sueño porque soy y puedo dormir tranquila. Agradezco hasta el último aliento que el universo me brinda. Gracias por estar sola sobre mi manta de colores, con mi boli de maíz, con mi sonrisa de dentro que tan bien atina lo desconocido cuando confía en sí misma.
Confía, todo irá bien. Qué bien...
El aprendizaje no llega cuando lees o escuchas una idea nueva que te cautiva. El aprendizaje ni siquiera llega cuando deseas que esa nueva sensación pase a formar parte de tu mente y corazón. Llega cuando estás preparado y esa preparación es cuestión de tiempo. Del tuyo y el mio. TIC TAC.
Abre bien los ojos a las señales.

08 mayo 2010

Dejemos que la naturaleza haga su trabajo. Que reúna, asimile, se nutra, nos cuide. Que la primavera avance y el cielo se tiña de sol o luna según su ritmo elástico y sensible. Dejemos que los brotes surjan, que las semillas corran. Me gustan los pigmentos con los que pinto el mundo. Sobrellevar esta cesta de confianza y mimbre en la cintura, regalando agua, quemando viento.
Dejemos que el humo ascienda, que la raíz profundice. Aprender a amar el laberinto es tan necesario como aprender a comprender el laberinto porque a lo mejor lo más importante no es saber dónde se encuentra la salida. Porque a lo mejor la salida no fue sino solamente la puerta que nos impulsó hacia dentro. Entrañas y laberinto.
BluP. Me miro como pez que mira la burbuja que crea que creo que no miro sino lo que quiero ver a ratos, que las lentillas me conceden ojos nuevos o viejos de lentilla anual y la bruma se expande cada vez más nítida cada vez más bruma sobre el azul y las palomas cenicientas que ahora mismo me observan desde la terraza de enfrente la que está decorada con bambú y tiene móviles de conchas de esos que hacen música cuando las palomas cenicientas baten sus alas cerca generando brisa de ciudad del espanto del cemento de los lisiados de la plaza cataluña recordándome lo entera que estoy con mis brazos y piernas que se mueven cuando camino por la plaza cataluña y aquel chico del este que pedía en el metro a la salida de passeig de gracia y con el que fui a charlar y se empeñó en regalarme por mi triste euro un triste muñeco de goma que lo retorcías y ponía caras cara vez más feas y mientras él seguía retorciendo el muñeco aunque yo le repetía que no quería ese muñeco de goma y se encogió de hombros y me dijo que “bueno, vale, yo tiro a la basura” justo antes de que regresara el de seguridad haciéndole huir con su casa-mochila a hombros y dejando el muñeco de goma que lo retorcías y ponía caras feas totalmente huérfano y tirado justo al lado de la taquilla de venta de billetes venta venta venta compra compra compra la ciudad es un lugar caro y un tanto peculiar donde los buenos días también tienen precio y la gente se dedica a andar con una dirección muy clara clarísima porque todos saben exactamente donde se dirigen sus pasos y cuanto tiempo les queda para llegar a su destino justo como los trenes pero al revés porque los trenes tienen el metal por fuera y no esconden lo que son y la gente lo lleva por dentro y se esconde a sí misma de quien es. Patatas y judías con cebolla o cómo comer por un euro.

(re)nacer

"La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer."

Bertolt Brecht

nunca llueve a gusto de todos

Esta mañana una señora ciega me ha dicho que no me fíe tanto de la gente después de ayudarle a encontrar la calle que buscaba. Qué irónico.

drassanes

Fue un beso buscado, bonito, banal. Las “3 b” rodeaban a una pareja en la puerta del metro de Drassanes. Ella decía que se le escapaba el último metro pero ante todo no quería quedarse pegada a los brazos de aquel chico como una inocente mosca que juguetea sin saberlo cerca de un charco de superglue. Lo buscado, bonito y banal le vino de perlas para huir con la excusa de “quepierdoeltrenbuenasnoches”. Nada más bajar las escaleras, justo cuando sacaba el bonometro del monedero, una escuálida yonki que intentaba sin éxito cargar con su enorme maleta le pidió ayuda. Vaciló. Se le escapaba el metro, se le escapaba un beso que de tan rápido (apenas sintió cómo una lengua, húmeda y fresca rozaba la suya) no había sido vivido en realidad y ahora tendría que, probablemente, perder el tren para ayudar a la yonki de mudanza. “Pobrecica”, se dijo. Subió con ella el maletón hacia arriba, le devolvió las gracias, bajó corriendo las escaleras y cuando llegó al andén, efectivamente, el último metro se había ido de Drassanes dejándola tirada y con un beso buscado, bonito y banal recorriéndole la boca.

estoy a tiempo para todo

Para saltar rayuelas
Comer pegamento
Sellar mis labios
Contra todo menos
tu boca. Estoy a tiempo
Para todo.

frente a la playa

Todavía no he decidido si he regresado para olvidar o para recordarte. Porque todas las calles son tú o tú eres todos los rincones. Y mi sombra te acompaña o la tuya se detiene en los huecos y el vacío de estos pasos mudos de hoy, día de voto de silencio en la Barceloneta parlanchina.
Es un bálsamo el escuchar conversaciones ajenas mientras demasiados enamorados se descubren y pelean como hace no tanto tiempo tú y yo nos descubríamos y peleábamos en esta misma terraza, en Santa Marta, justo delante de todo lo feo y el mar.
Me han dicho que alguien me anda buscando y me ha parecido algo hermoso. Es una sensación que tranquiliza porque yo ya no quiero buscar más, que ya hurgué demasiado y demasiado mal en mil heridas de piel y llanto. Ahora prefiero que me busquen, que sean ellos los que se equivoquen o acierten conmigo. Los que me elijan, trabajen duro, los que sufran y me dejen.
No se está mal sola. Al menos cuando estás sola las palabras son palabras y sirven para algo. Nada más y nada menos que para lo que fueron inventadas: puro pragmatismo. “Quiero una cerveza y un sandwich de verduras, gracias”. Las palabras retornan a su origen en la soledad. Contigo eran lianas enmarañadas de una enredadera infinita. Por eso una frase llegaba a otra y moría en sí misma como un círculo de hojas verdes que me paseaban sin cesar. Ahora me llevan a algún lado, a un puerto discernible sólo con los ojos del corazón.
No sé si he regresado para olvidar o para recordarte. Hoy no hace ni frío ni calor en mis hombros que se tapan y desnudan al tiempo. Hace dos años de todo aquello y estoy celebrando nuestro aniversario de una forma entre dramática y patética. Tampoco busco nada moral, bueno o malo en pasear sin rumbo por aquellos escenarios de cartón piedra que acogieron nuestra leve e irreal historia.
Sentirse y estar. En estos momentos hasta parecer es lo mismo. Sentirse, estar, parecer sola. Mientras garabateo en el cuaderno, sobre el hule de flores estampadas en la mesa de la terraza de Santa Marta, esta es la única verdad que me envuelve: Me siento, estoy, parezco sola. Pero todo está bien. Sí, el sandwich es para mi, gracias.

30 marzo 2010

Y otra vez de mudanza...



COSAS QUE ME DA PENA DEJAR ATRÁS

1) El curso de agricultura ecológica
2) La profe de danza egipcia
3) Mis plantas
4) Él
5) La militancia ecologista y el grupo de consumo
6) Los talleres de cuentos y escritura creativa
7) El gaztetxe
8) Ir de poteo
9) La lluvia de Bilbao
10)Mis amigos

COSAS QUE ME IMPULSAN ADELANTE

1) Empezar de cero
2) Trabajar en una ong ecologista
3) Escribir sola
4) La próxima profe de danza egipcia
5) La próxima militancia
6) La bicicleta
7) El próximo él
8) Ir de rave
9) La luz de Barcelona
10)Mis amigos

28 marzo 2010

arriaga

Si me pongo la mano en el estómago siento el corazón palpitando con fuerza como si me hubiera tragado un reloj o un pequeño mamífero nervioso Es que acabo de quedar contigo y como siempre, no ha pasado “nada” aunque como siempre que quedo contigo, han pasado muchas cosas Me has preguntado que si escribo más prosa que poesía, hemos hablado de la peli biográfica de bob dylan, mientras los dos por separado jugábamos a hurgar en la tierra con ramitas tirados en el césped a pesar de que empezaba a llover Cómo se nota que nos da igual mojarnos porque sentimos la lluvia como parte del todo del mismo modo que el todo es la tierra que se ha quedado atrapada en la lana de nuestros jerseys de lana y la lana que me envuelve la piel mullida y frágil cuando, como siempre que quedo contigo, hablamos de mil cosas inconexas estableciendo nuestro propio nexo en este irnos conociendo suave Y qué pena que hoy que han cambiado la hora, no haya podido retrasar maquiavélicamente el reloj para aprovechar esos 60 minutos, resucitarlos a tu lado mientras seguimos hurgando en la tierra con ramitas y hablando de bob dylan o mejor aún que cantes algo suyo mientras llueve (y que llueva lo que sea)

26 marzo 2010

felicidades de parte de los otros

Hoy he sido secuestrada. Me han arrinconado de espaldas contra la pared, puesto una bolsa de tela en la cabeza y arrastrado por todo san francisco tres tipos llamados sparrow, mcnamara y bob esponja.
Después de un tiempo eterno dando traspiés se ha quedado todo en silencio. En silencio y a oscuras. Cuando perdemos alguno de los cinco sentidos comienzan a pasar mil cosas por la mente así que imagínate si de repente pierdes dos. Aquí hay gato encerrado...
Cuando de repente ha empezado a sonar una guitarra y he oído voces coreando el cumpleaños feliz, se ha resuelto el enigma. Ahí estaban todos, bien puestecitos en plan coro de voces blancas sobre las escaleras del Marzana. Qué bonito es sentir que hay gente que te quiere. Estoy muy feliz. Y además ahora tengo dos faldas para danza egipcia preciosas preciosas. Muchas gracias a todxs!

25 marzo 2010

felicidades

Soledad,
aqui estan mis credenciales,
vengo llamando a tu puerta
desde hace un tiempo,
creo que pasaremos juntos temporales,
propongo que tu y yo nos vayamos conociendo.

Aquí estoy,
te traigo mis cicatrices,
palabras sobre papel pentagramado,
no te fijes mucho en lo que dicen,
me encontrarás
en cada cosa que he callado.

Ya pasó
ya he dejado que se empañe
la ilusión de que vivir es indoloro.
Que raro que seas tú
quien me acompañe, soledad,
a mi, que nunca supe bien
cómo estar solo.

(Jorge Drexler)

http://www.youtube.com/results?search_query=soledad+jorge+drexler&search_type=&aq=0

el río de los sueños

Hoy he escrito algo sobre que yo era una gota y tú un gigante y que me tenías que llevar al río de los sueños para evitar que me evaporase irremediablemente sobre la palma rugosa de tu mano.
Pero nunca llegué a bañarme en el río contigo, ni a retomar mi forma humana para pasar los días, lluvias y nieblas enrollada en tus hombros de gigante enamorado. No sé bien qué pasó por el camino pero desde luego no pude llegar al agua. Así que terminé siendo el torrente espontáneo y casual que te zarandea cada primavera sin guitarra.
Hoy escribí eso en el taller de escritura creativa. El tema era el río de los sueños. Karla se pone muy pastelero a veces, pero como yo también lo soy un poco, no me importa demasiado. Escribo a gusto. Exprimo lo poco que tengo y me siento bien. Es importante sacar la basura afuera y no se me da nada mal expulsar la oscuridad en forma de residuos amontonados en bolsas de plástico no reciclables.
Luego te he visto. Sí que eres un gigante. Sí que soy una gota y un torrente.

24 marzo 2010

la hortelana de la residencia de la alegría opina

Qué pena que me da ser tan objeto y tan fugaz. Tan poco tierra, tan poco todo. Una amalgama de emociones que no controlo, como si viviese en jurasic park siempre atenta al velociraptor que anida en mi jungla de latidos y bocados. Ñam. Qué pena que me da ser tan poco mármol. Tengo venas de estaño dúctil y todas ellas conducen hacia lo inevitable. Hacia el abismo al que me lanzo y fin. Que todo me da igual como que se me va la vida en cinco minutos recorriendo una calle cotidiana. Se me va… Y se va sin remedio hacia el callejón de las cosas perdidas. Hay algún mapa, seguro que lo hay. Alguien lo tiene preso, encerrado en un baúl que se subasta sin puja alguna de lunes a viernes en la abadía de los misterios. Y yo no tengo dinero para comprarlo. Ni ganas de leerlo. Ni traductor que descifre estas líneas quirománticas que pululan por mis manos hacia el monte de venus, ese que está bajo el dedo anular y sobre los genitales. Cuántas venus en el cuerpo para tener simplemente una sola en la mente. Una y revuelta. El colmo de la catástrofe. La ciclotímica que sigue el lunario para organizar su semillero. Esa podría ser yo si no me diera igual jugar al científico loco con las plantas, con sus ciclos y con los composts sin compostar. Tengo 20 kilos de compost en el balcón. Podría untarme un poco en las rodillas para ver si fermenta rápido y me lleva lejos, muy lejos. Allá donde nadie pueda encontrarme y sin embargo yo pueda divisaros a todos. A todos, bañados en belleza. A todos, hijos míos, que os cultivo con amor porque sois parte de mi y yo parte vuestra. Sabré higienizar el espíritu pero no sé cómo sanar el cuerpo, porque mi voz no llega tan alto, no abarca la escala que requiere esta canción para hacerte los coros una octava más alta sin desafinar ni recurrir a un falsete que es tan falso como no decirte que quiero dormir contigo. Pues te lo digo y punto. Si de algo sé es de saber que mejor tirarse a la piscina y que esté vacía que quedarse con las ganas de un chapuzón que no llega. Y mientras tanto este calor… Este calor pegándose a mi ropa de la semana como el humo de los bares a mi pelo de la vida. Este calor que no cesa de abrirse paso entre el quién soy y el con quién me acuesto. Sin más dilación que el dudar dónde está la constelación de Aries ahora que ya estamos en primavera y que el cielo de Bilbao es casi tan rojo como el de Madrid solo que a veces se ve alguna estrella.

Ante todo te doy las gracias por la inspiración. Luego perdonarás que sea una gatita impulsiva y me dejarás ir a casa intacta y virgen. Tienes que saber algo: eres más caballero que la mayoría.

Por mi parte, sigo tras mis pies, dos zancadas por detrás de mi talento. Él se abre camino solo, como las semillas germinan en cualquier lugar a pesar de que nos empeñemos en cuidarlas como a bebés, con una primera base de hierba, tierra y compost del bueno, del que podría hacer si no viviera en un edificio construido en 1848 que no permite que salga la lluvia ni que entre el sol por la ventana. Buen huerto de hongos el que tengo en el cuarto de baño. Quizá me quede a vivir allí definitivamente para ver si me fermentan un poco más las ideas.

Que sí, que soy Afrodita

Como todas las diosas,
Necesito el fracaso para sentirme terrenal.
No más triunfos sin pena ni gloria.
Porque quien desea la gloria,
Necesita la pena.
Me nutro de ella,
Asciendo,
Desarrollo raíces,
La mirada de loba,
El corazón de campanilla errante.
Alguna vez he creído ser
La mujer más apasionada de la tierra
Eso era sólo porque no me conocía
Porque no escuchaba el latir
De calma,
El amor paciente.
La compañía de lo yermo
Haciéndose de rogar
Ante la puerta
Blindada y oscura
De la sinagoga de la esquina.
Sé
Que todo llega.
Y cuanto más larga sea la espera
Más la gloria,
Más firme el encuentro.

Todo sucede por algún motivo

Y tú me estás pasando
Directamente por encima.

22 marzo 2010

nea, la exploradora

Me quedaría despierta toda la noche
escribiéndote
y dibujando el resto de ti que no conozco
con palabras que valieran la pena.
Otra emoción más para seguir tirando.
Una que puede ser finita o infinita
depende de cómo se mida el amor
a estas alturas de la película.
Ahora que la trama ya está desarrollada
y comienzo a comunicarme con los personajes
de una forma original
que bien podría rescatarse del mejor argumento
para el mejor de los relatos.

Sé quién soy
aunque a veces no me reconozca.

Podría decidir que basta por hoy,
que basta por todos estos meses de búsqueda
brújula en mano apuntando directamente
a un corazón.

Pero seguiría mintiéndome
porque, en realidad, estoy hecha toda una exploradora
y a las exploradoras no nos gusta
que nos digan “se acabó”.
No señor.

Nos gusta caernos
hasta dos y tres veces
en los mismos agujeros que se ocultan en la acera.
Nos gusta disfrutar de las grutas oscuras,
de las grietas y las nadas.
Abrirnos paso en pantalones,
endulzar los libros de nadie
con las manos de abuelita
que hace galletas los domingos.

Disfrutar del ahora y siempre.

Y hablo por experiencia
pero sobre todo, hablo por fantasía.

Por eso voy a deleitarme un ratito más
con tu presencia indemne y recién horneada
porque acabas de salir de Matrix
para darme una pastilla
de esas rojas que te hacen ver todo
con otra mirada,
y está bien observar el mundo de nuevo
desde la perspectiva de quererte.

amar, leer, vivir

Nos gustan las mismas cosas a ti y a mi.
Pero yo tengo ojos de gato
Y tú una sonrisa amable.

Yo siempre ando al acecho
y tú eres tú
el que vive y sueña,
dos en uno,
formas de amor hacia todo.

Hasta hacia mis ojos de gato
y mis ganas de morder el mundo
con colmillos poco amables.

Menos amables que tu sonrisa.

Cualquier verbo terminado en ar, er, ir.
Seríamos felices, seguro,
haciéndolos todos.

Todos los verbos
sólo con las manos.

esta noche es diferente

No sé dormir sola.
Y tú eres grande
y mi cama, pequeña,
pero seguro que estaría más cómoda
haciendo un puzzle con tu cuerpo y el mío
que navegando sin problemas
como navego ahora,
entre las sábanas de mi velero nocturno.

No sé dormir sola.
Y me ha faltado el valor para pedirte
que me ayudes esta noche a conciliar el sueño.
Me ha faltado el valor por cobarde,
por prudente,
por derecho.

Porque merezco una oportunidad
para quemar las cerillas
de mi caja de los amantes
con calma y tiento

Porque no sé qué quiero
ni si quiero
o me abandono
a otra pérdida de amanecer,
a otra pérdida.

danza egipcia

Si muevo la cadera y no estás cerca
soy yo misma en el tejado,
soy yo misma.

Si tus pupilas no se centran
en el límite de esta piel tímida
que es mi contorno
deforme de plástico,
puedo reescribirte
puedo retornar
a los versos tiernos
de “tuya para siempre”,
a pesar de la irrealidad que emanan mis manos
acercándose tristes a las tuyas
en la oscuridad del teatro.
Butaca entre butaca,
sigue el negro entre las uñas.

Si muevo la cadera
con el pañuelo de monedas
acentuando los muslos
y no estás cerca,
sé que bailo para ti
desde lo lejano,
desde el útero solo,
desde la memoria.

Pero abro los párpados
y estás en frente
apareces en mi vida como señuelo en un bosque,
y si tan sólo dijeras “la palabra”,
ya sólo me quedaría seguirte a donde fueras,
ya sólo tras los pasos míos
que son los pasos de los otros.

Ya sólo podría seguirte
si tus besos resultaran ser
tan leves y tan suaves
como las arrugas de tus ojos.

Sólo podría seguirte.

Quizá mejor bailar
sola en el tejado.

Quizá mejor,
entonces,
que no me beses nunca.

09 marzo 2010

la comprometida realidad del falso amor

“-¿Has estado alguna vez enamorado?
- El amor es para la gente real.
- Tú pareces real.
- No me gusta la gente real.
- ¿No te gusta?
- La odio. Bebimos algo más, sin hablar mucho. Seguía nevando.”
Factotum, Charles Bukowski

Decía Charles Bukowski (o Henry Chinaski. Supongo que llegó un momento que no se sabía quién de los dos era el personaje, quién el escritor y quién la caricatura) que “el amor es para la gente real”.

Si dudo constantemente de que algo sea real y hasta yo misma jugueteo con los alter egos o Chinaskis Girando que me acosan, quizá es que sólo seamos una imaginación andante y entonces, simplemente, deba dejar de preocuparme por el amor. Quizá ahora mismo sólo me importen el sexo y las caricias. No estoy preparada para nadie (que conozca). A ratos el personaje, a ratos la escritora, otros, la caricatura.

¿Existe alguien real? Mejor dicho, ¿existe algo real e inmutable? Todo cambia y ese “TODO” es tan amplio (así, con mayúsculas) que me asusta. Hasta lo inmortal muta con el tiempo, la humedad o la indiferencia.

Y el amor, la cosa más viva que nos rodea y envuelve, pobres humanos, es a su vez la criatura más voluble y cambiante de todos los monstruos que creamos, porque es la de las pulsaciones vitales. El motor del planeta.

Si algo logra cambiar tanto y tan deprisa, sólo puede significar que está tan vivo que pierde su identidad por inercia, que altera su realidad siendo y siendo pensado. Siendo sentido. Significa que es simplemente una percepción momentánea y que su idiosincrasia depende más de quién lo esté mirándolo que de ser en sí. Significa que el amor se nutre de los ojos del amante en el amado aunque éste simplemente esté mirando (absorto) una fantasía.

El amor es lo más falso que existe. Así que supongo que Bukowski tiene razón y es algo que está hecho sólo para la gente real. Sólo ellos pueden tenerlo y conservarlo.

El amor no se posee. Lo que se posee es el esfuerzo. El amor es demasiado complicado para ser real... Lo único verdadero que deja a su paso es la constancia y el compromiso. ¿Acaso hay algo más palpable y real que eso?

06 marzo 2010

té. aloe. óleo. recuerdos.




Os debo tanto.
Mi felicidad fiel del día a día. Un trocito de sueño cumplido. El compartir, os debo.
Os debo el despertar.

Asamblea



“Utopía no es una quimera. Utopía es lo que no hay todavía y seria posible que hubiera y es posible que llegue a haberlo, por medio de una practica revolucionaria de la imaginación dialéctica y a pesar de las ideologías reaccionarias” (Alfonso Sastre, 'Imaginación, retórica y utopía')

La democracia participativa es el mejor sistema político a desarrollar en un piso compartido por 5 personas. Su eficacia es indirectamente proporcional al número de individuos que cohabiten en el mismo piso-casa-comuna. A mayor número, mayor esfuerzo.

Entonces, ¿cómo crear un espacio de democracia participativa en un estado?
Primer paso:
No traicionarse
Segundo paso:
Crear una cosmogonía propia

Hoy he estado en una charla en la que ha participado como ponente una de mis compañeras de piso y Nekane Jurado. Ella ha propuesto estos dos pasos para iniciar un verdadero camino hacia el ecosociofeminismo. Yo los estoy cumpliendo con penurias, incoherencias y mucho trabajo personal. Le he preguntado que cuál era el tercero. Parece que vamos a tener que descubrirlo por nosotras mismas.

http://www.herria-abian.org/index.php/albisteak/57-nekane-jurado-ekonomista-seamos-el-cambio-que-queremos

Las diez revelaciones

Vuelvo a casa sola. El ordenador marca las 5 de la mañana. El reloj de la estación de Atxuri las 4. Mi móvil las 5. Y doy una charla a las 11… ¿a quién creer? Hace exactamente una hora en punto, a las 04.01, mi último amor me ha dicho que no a una noche de sexo y vino. Primera revelación: sé tú misma y no pierdas el tiempo con quien no lo merece. Brindo por ello.

Esta noche he salido con conocidos desconocidos. Segunda revelación: si sales con alguien que no conoces, probablemente descubrirás sitios nuevos. Así ha sido. Llevo viviendo en Bilbao (a trompicones) prácticamente un año y justo esta noche he estado en tres sitios diferentes en los que jamás había entrado.

Digamos que la noche (corta noche bilbaína, se ve que hace 5 años las cosas eran diferentes pero me ha tocado esta época de calma puritana, ya ves tú…) se ha dividido en 4 partes. La primera, el calentamiento, acompañada de mi gente cercana, la que ya tiene el amor agarrado por los cuernos y que no se preocupa en buscarlo en garitos de mala muerte como yo. (que conste que no procuro dar pena…). La segunda, en la que he ido en busca de ese amor para agarrarlo por los cuernos aunque sea débilmente y sólo por esta noche. La tercera, en la que me he olvidado de esa necesidad y simplemente he disfrutado de lo que tenía delante. La cuarta, en la que me he dado cuenta de que a pesar de todo, la vida es un teatro y yo, una escritora venida a menos (léase actriz frustrada o bailarina sin talento).

Esta noche ha sido como un bálsamo. Un cuento en forma de bella metáfora. Un libro de texto sobre el que explorar el amplio universo de ti y de mi. De todas nosotras danzando como lesbianas, a menudo transexuales, al compás de la vida. (re)brindo por ello.

Tercera revelación: si tienes ojos de gata en celo, asúmelo y sé feliz.

Digamos que mis amigos-compañeros de piso emparejados, esos que tienen el amor cogido por los cuernos y que no se matan en salir ni divertirse fuera de la alcoba (o la suitte, depende de en qué cuarto les toque jugar a clases de francés a altas horas de la madrugada... Sí, detalles de mi piso. Quien no los entienda, que pregunte más sobre mi vida cotidiana o si no, que se la imagine…) se han marchado a casa repentinamente con la litrona sin empezar. Básicamente contaré que ahora mismo, a las 5.12, me encuentro en el salón bebiendo esa misma litrona que ni siquiera han compartido una vez en casa, tan absortos como están en sus indagaciones anatómicas… Por supuesto, brindo por ello con la envidia más sana que pueda tenerse hacia el amor y, especialmente, hacia el amor de los amigos-compañeros de piso.

Así que he decidido, cuando los tórtolos se iban a casa, quedarme para ampliar mi círculo de amistades ya que, después de vivir un tiempo prudente en EuskalHerria puedo afirmar, sin que suena a tópico, que aquí a la gente le cuesta abrirse, desmembrar la cuadrilla de toda la vida y conocer gente nueva. Rompiendo moldes, en la medida de lo posible, he salido con un grupo al que casi no conozco. En las primeras dos horas de poteo (tradición vascuence que consiste en ir de bar en bar bebiendo cerveza mayormente en la calle aunque llueva, cosa habitual) y como no recibía respuesta del baserritarra al que le he echado los trastos en los últimos días, he decidido ampliar mis ojos de gata en celo hacia otros horizontes. Digamos que uno de mis horizontes ya tenía un amanecer apalabrado y que el otro debía madrugar para ir en bicicleta a no sé qué monte cercano. Parece que más cercano y más monte que los dos pechos que podrían haberle abrigado esta velada. Él sabrá. Un punto a mi favor es que tampoco se lo he podido dejar claro. De todas maneras es escocés, así que seguro que no será tan raro como los vascos en cuestiones femeninas...

A partir de ese momento que ha supuesto la tercera parte de la noche, he tenido la cuarta revelación: paciencia. Todo es paciencia. Relájate, bebe y pásalo bien a ser posible con un poco de salsa moviendo tus caderas.

Inmediatamente la quinta revelación hacía su aparición en escena: Manolo García no es salsa. Mierda.

Así que todo ha derivado en un ir y venir de planes rotos y quién sabe cómo hemos terminado en otro garito bilbaíno al que nunca había entrado: El balcón de la Lola. Dios. Vaya sitio.

Nada más entrar me he dado cuenta de que aquello no era un bar. Era un campo de nabos. Y no en el sentido madrileño al que estoy acostumbrada. Cuando he visto las proyecciones del VJ, repletas de glúteos marmóreos y afilados rostros masculinos, no me ha hecho falta echar mano a ningún recurso fiestero para darme cuenta de que aquello era un bar gay en toda regla. Desde entonces, pasando por las barras de stripper como si estuviéramos en una jungla de cristal, hasta el cartel de “Zona peligrosa” marcado con luminosas letras rojas sobre la puerta del baño, todo me ha recordado a los bares de Chueca con osos peludos y movimientos sexys por doquier. En esta cuarta fase nocturna he tenido una conversación marciana de esas que sólo se tienen con extraños en los bares con drogas a horas intempestivas de la noche. Sexta revelación: si entras en un lavabo con desconocidos, seguro que tendrás drogas gratis y que ejercerás gratuitamente de psicóloga improvisada.

Básicamente, he observado como un macizo de 35 años se quitaba la camiseta y me mostraba su espectacular cuerpo mientras recalcaba que era hetero dándome un suculento y casto beso, pese a las circunstacias, en la mejilla, al mismo tiempo que su entrenadora de fitness se fumaba un chino para posteriormente, cuando el cuerpo salió del baño, confesarme su amor prohibido por esos pectorales que ¡dios!, dicho sea de paso, cómo me habría gustado acariciar si la vida fuese una continua película porno desclasificada…

El speed hace hablar hasta a las piedras. A veces, escribir también.

Llegamos a la cuarta parte de la noche. Son las 5.30. Sólo me quedan 6 horas para dar la charla. Espero estar fresca para entonces y ser, al menos, amena y didáctica. (Ruego a las diosas tener esas dos cualidades marcadas a fuego en mis discursos públicos para el resto de mis días).

Tras el encuentro en la tercera fase del baño del balcón de la Lola, y después de ver cómo la monitora de fitness se subía a la plataforma para conquistar al pectorales con un sugerente movimiento de piernas, he decidido despedirme de mi nueva cuadrilla nocturna y dirigirme a casa.

Al regreso he parado en la tienda 24 horas que hay en la ría, la única abierta por la noche en el centro de Bilbao, a comprar una litrona de cerveza para bebérmela en casa sola solita. Cómo no, no ha hecho falta ni abrirla al llegar. Ya he dicho que mis amigos-compañeros de piso, los que tienen el amor cogido por los cuernos, habían dejado la otra abierta y sin terminar en el frigorífico, la misma que ahora me acompaña.

Séptima revelación: en todas partes hay rifeños.

Sólo hablo otros idiomas cuando voy borracha. De hecho soy capaz de comunicarme exitosamente en 4 idiomas y 3 dialectos si me encuentro en estado de embriaguez. Gran estado. A ver cuando encuentra una zona geográfica y se convierte en una nación. Brindo por ello.

El chico que atiende en la tienda 24 horas es marroquí pero no tiene cara de árabe: tiene cara de rifeño. Justo. Los tengo calados. Es de Alhucemas. Hemos estado hablando en rifeño. Ha flipado. No puedo olvidarme de este dialecto. Me encanta. Tengo que seguir practicándolo siempre que vaya borracha. Evidentemente, también brindo por ello.

El camino hacia mi casa es breve, longitudinal, bello. Y mientras lo recorría he escuchado dos conversaciones maravillosas y maravillosamente cortas.

Octava revelación de la noche: si al volver a casa encuentras una pandilla de chonis entre las que se halla una mujer con enanismo, sólo pueden estar hablando de dinero.

Novena revelación: si dos amigas de culos gordos cuarentones se despiden en el portal borrachas y tristes un viernes de madrugada, sólo pueden estar hablando de soledad.

La luna está nublada y decreciente descendente. Décima revelación: los pájaros cantan antes de que podamos oírles.

Qué solita estoy. ¿Debería brindar por ello..? Debería brindar por ello.

03 marzo 2010

robles de papel

de ti dejaré constancia, te escribiré algún poema porque es una forma de no perderte. porque a partir de ahora serás otra sombra más pegada a los pies de todos los personajes mudos e incompletos que me forman. de todas las marionetas rotas que salen a escena sin dramaturgo ni final. guardaré un trocito de odio para el postre porque quizá te aventures a prenderme fuego, a probar si ardo de nuevo sobre tu cuerpo, a beberme despacio los restos de amor fundido. será entonces cuando pueda vencerte o vencer mi debilidad contigo (y con todos los hombres) y decirte "ya nos veremos" dando media vuelta y recuperando el poco orgullo que tengo. de ti dejaré constancia porque si no, lo efímero te llevará lejos y ya sólo serás un mensaje en el móvil, uno que nunca respondiste, o que no respondiste como a mi me habría gustado: en carne picada y sin hielo. ya sólo serás margarita salvaje muriendo en el balcón. sólo y solamente un recuerdo.

jo.